“Me voy para que vayan por mí”

ADRIANA OCHOA / La Cábala / Pulso / San Luis Potosí, S.L.P. / 14 sep. 2014.

  • < Octavio Pedroza Gaitán, el panista con más proyección afuera del partido para disputar la gubernatura, se ha retirado del proceso interno, inconforme con el método. Se niega a competir, pero no a ser candidato por aclamación o por designación.

adriana-ochoa-la-cabalaLos panistas que le externaron a Gustavo Madero su interés en la candidatura a gobernador, acordaron definir quién llevará la estafeta blanquiazul en dos fases: una encuesta para cribar a los aspirantes, y llevar a los punteros a una elección interna.

Se les explicó que no es una, sino dos encuestas: una de Ipsos-Bimsa y otra de Arcop, cada una de 600 mil pesos con igual metodología, preguntas y calificación en fórmulas matemáticas para hacer efecto “espejo”. En total, un millón 200 mil pesos pagaderos entre todos los aspirantes: no paga, no participa.

Con el precio empezaron los asegunes. El representante de Alejandro Zapata quería que se les hiciera “un descuento”. Hubo una propuesta para “ahorrarse el IVA”. Ninguna prosperó.

Luego, el representante de Zapata dijo que no estaban conformes con la contratación de Arcop; que no le gusta esa casa encuestadora y que tiene algún asunto pendiente con ella. La decisión no cambió.

Lo del video de la fiesta de “Los Dipu-tables” en Vallarta le pegó a Zapata y aunque no se retiró de la mesa de inmediato, se dio por sentado que el golpe no tenía remedio.

Con Azuara redireccionado a la alcaldía capitalina y Zapata golpeado por un escándalo, quedaron dos cartas serias en el proceso: los senadores Sonia Mendoza Díaz y Octavio Pedroza Gaitán. La primera fuerte en el PAN, con trabajo permanente en las bases panistas pero limitada proyección en la capital, y Octavio con una envidiable proyección en la capital pero sin bases en el partido.

Las baterías de Octavio se fueron entonces en contra de Sonia Mendoza, ante el temor fundado de ganar la encuesta pero perder la elección interna por las bases que la senadora y el llamado “Circulo azul” controlan en el partido. Octavio se plantó en el plan que en política se redondea como “dar el gemido antes de recibir el golpe”.

Contrasta la actitud que Mendoza Díaz ha mantenido. No desconoce que su debilidad es la medición externa, es decir, la encuesta, ni que en la difícil capital del estado no tiene proyección. Sabe que la alcaldía de San Luis es definitiva para su partido y tiene claro que si no alcanza el segundo lugar en las encuestas, o hasta el tercero siempre y cuando quede poco margen de diferencia con el segundo, se acabó su proyecto sin más vueltas.

La oportunidad de la senadora está en superar la encuesta, algo mucho más difícil que conseguir voluntades en el interior del partido. Sin embargo, no ha invertido tiempo en lamentaciones, al contrario, parece que le dieron cuerda y anda de arriba abajo por el estado. Si Sonia sobrevive a la medición externa, la pesadilla entonces será entonces para Octavio en la interna.

Pero si a la Sonia vulnerable en la consulta externa no se le conoce pronunciamiento alguno en contra del acuerdo de cribar a los aspirantes mediante demoscopia, Octavio Pedroza se presentó en el CEN de su partido a una reunión de aspirantes y renunció al proceso interno de su partido para elegir candidato a gobernador.

En su carta, dirigida al presidente estatal panista Héctor Mendizábal Pérez, Octavio dice que se va para no contribuir al enfrentamiento y el encono de un proceso que debilita al partido. No le falta razón: en su quisquilla democrática, los panistas han llevado la penitencia nada menos que en la elección presidencial de 2012, antecedida en el PAN por una contienda interna larga, desgastante y costosa en rupturas, traiciones y desafectos.

Alejandro Zapata Perogordo también anunció su retiro del proceso. El argumento es el mismo: evitar el pleito interno. Lo suyo, sin embargo, tiene más pinta de la esperada oportunidad para que no se diga que lo bajó de competencia un video escandaloso e hilarante.

El efecto de la renuncia de Octavio fue inmediato en cuanto se difundió: sin las figuras de mayor proyección en la capital, la expectativa pública de competitividad para el PAN en 2015 se va a los sótanos. Esa es la lectura de este retiro estratégico del proceso, que no de la posibilidad de ser candidato, de eso no habla Octavio en su carta.

Juan Molinar Horcasitas, director de la Fundación “Rafael Preciado Hernández”, del PAN, fue el primero en medir de qué se trataba el retiro y advirtió que el CEN no va a hacer designaciones.

Si hay que atenerse al Reglamento de Selección de Candidatos a Cargos de Elección Popular aprobado apenas el 6 de septiembre en el Consejo Nacional panista, la encuesta tiene más probabilidades de ser desechada que la elección interna. El panismo acordó centrarse en tres métodos contenidos en el Estatuto: elección interna, una costosa elección abierta o la designación de dirigencias o aprobación de las dos terceras partes de la autoridad local.

La designación de las dirigencias está acotada: se aplica en casos de traza apocalíptica, de gran inestabilidad o de riesgos en seguridad, nada más.

La apuesta de Octavio por la renuncia al proceso es riesgosa, pero no abismal: tiene la segura red de protección de tres años más en el Senado. Se la juega para eliminar la interna, a donde no quiere ir porque no ha tejido nada en el interior del PAN. Si es candidato, que sea por aclamación o designación. Renunció al proceso y anunció de inmediato “una gira” por la Huasteca.

Se entiende entonces que Sonia y su grupo deberán bajarse del proceso y ceder a que el candidato sea “de unidad”, es decir, Octavio. Si no lo hacen, van a acabar en una trampa de esas que atrapan y exponen reputaciones desafortunadas: se dirá que prefieren ver bien podrido al partido en la elección a gobernador de 2015, los muy mezquinos, antes que perder el control del PAN. Que no les interesa el proyecto de volver a una gubernatura, sino mantener su feudo de piscachas rentables, de preferencia plurinominales, pero suficientes para seguir dominando al blanquiazul en San Luis.

¿Y si el CEN decide no ir por Octavio para que sea su candidato? En la elección para gobernador de 2003, el resultado se definió a favor del PAN con 5.18 puntos porcentuales de diferencia. En la de 2009, para el PRI con 3.45 puntos porcentuales. La competencia va a ser cerrada, si el PAN no comete errores o se despedaza en reproches. La diferencia que definió la gubernatura la hizo la elección en la capital.

¿“Octavio o el desastre” para el PAN? Quizá no, si los panistas logran que la elección en el municipio de San Luis Potosí sea muy competitiva.

ROLLOS SUELTOS

POLÍTICA Y JUSTICIA. Si como resolvieron lo de la renovación del consejero del Poder Legislativo en la Judicatura Estatal se van a mover los cambios en el Supremo Tribunal, ya tenemos una muestra puntual de la disputa por poder y posiciones en el aparato de justicia: una maraña de recomendados, intrigas y alianzas para que al final de cuentas el nuevo consejero ni sentarse pudiera, impedido por el amparo del consejero que ya daba por “salido”, Guillermo Balderas Reyes.

RECOMENDADA. Del Ejecutivo, la candidata era Dora Irma Carrizales Gallegos, juez séptimo del ramo penal en la capital y a quien se le atribuye un compadrazgo con el secretario general de Gobierno, Cándido Ochoa Rojas. El Congreso ya la había hecho magistrada del Supremo Tribunal de Justicia en la Legislatura pasada, el 13 de octubre de 2011, en sustitución del magistrado José Armando Martínez Vázquez, quien cumplía un ciclo de seis años de 2005 a 2011 y no fue ratificado.

NO SE PUDO. Pero el ejercicio del cargo le duró apenas escasos días a doña Dora, pues José Armando Martínez Vázquez se amparó y fue reinstalado el 20 de octubre de 2011. En esta ocasión el Legislativo no quiso ceder al secretario general la posición que le tocaba postular y la jefatura diputadil priista promovió al coordinador de Servicios Parlamentarios del Congreso del Estado, Juan Pablo Colunga.

SIN APOYO. Llamado “el diputado 28”, por la influencia que ha alcanzado en la operatividad del Congreso, donde se conoce el teje y maneje por experiencia de dos décadas ahí dentro, Colunga no gustó a los panistas ni a las minorías; lo sorprendente es que tampoco a algunos priistas. El “diputado 28” generó consenso entre fracciones, pero en contra.

NI UNA NI OTRO. La razón del rechazo a Colunga: el trato del experimentado funcionario a legisladores, muy “sentidos” varios porque le percibieron en alguna ocasión un dejo sobradito en sus actitudes… y no se les olvidó. Que no serán unas “lumbreras” pero ellos son diputados y decidieron cobrársela sin ver colores. Se sumaron entonces a apoyar a un tercero, propuesto por el diputado conciencista Jorge Vera Noyola: Carlos Alejandro Ponce Rodríguez.

EL CIERRE. Pero la justicia federal concedió suspensión provisional en el amparo promovido por Balderas Reyes y dejó sin efecto el nombramiento de Carlos Ponce Rodríguez. Balderas reclama su derecho a una reelección no agotada.

EL SIGUIENTE. Hay expediente en preparación para otro notario. Y dicen que “de mucho peso”.

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.