Sindicalismo inmoral

Ricardo-Homs-130x90RICARDO HOMS / Irreverente-mente / México, D.F.
El diputado priísta Luis Ricardo Aldana Prieto, -quien también es tesorero del sindicato petrolero-, declaró  «que el pasivo laboral debe ser pagado por todos los mexicanos, como se ha estado pagando».

Muy grave que los pasivos laborales de PEMEX, -o sea el lastre que significa el abuso de recursos y la opacidad  con que se ha conducido PEMEX y su  sindicato-,  hoy alcanzan la cifra de un billón con ciento treinta mil millones de pesos.

A su vez, los pasivos de CFE suman 500 mil millones de pesos.

Lo anterior quiere decir que lo que se pretende autorizar, -o que seguramente ya debe estar autorizado-, no significa inversión en equipos, infraestructura o tecnología para hacer competitiva a PEMEX, -ni a la CFE-, sino dinero del cual los únicos beneficiarios serán los sindicatos de estas dos empresas que hasta hoy fueron paraestatales.

Esta deuda inimaginable exige que nos expliquen estos dos legisladores, -quienes además tienen «doble cachucha», por qué están promoviendo desde el Congreso que se autorice algo en que ellos están implicados.

¿Por qué los mexicanos que estamos en el ámbito productivo, tenemos que pagar los compromisos hechos en «lo oscurito» entre estos sindicatos y las dos paraestatales?. Al amparo de la autonomía sindical, las relaciones laborales entre estos sindicatos y sus empleadores siempre fueron mantenidas celosamente en secreto.

No se nos puede olvidar que el diputado Aldana junto con Carlos Romero Deschamps, senador priista, -quien además es líder del mismo sindicato-, fueron los responsables del «Pemexgate».

Este escándalo descubierto en 2001  consistió en que fondos provenientes del sindicato petrolero  se utilizaron  indebidamente para financiar la campaña del candidato presidencial Francisco Labastida,  lo cual significó para el PRI una multa impuesta por el IFE por 1,000 millones de pesos, lo cual se logró durante la administración de Vicente Fox.

Para complicar el panorama, ahora se ha dado a conocer que en la causa penal 45/2002, abierta por el Juez 13 de Distrito de Procesos Penales Federales en el DF contra el ex director corporativo de administración de PEMEX Manuel Gómezperalta Damirón, -por manejos  ilícitos correspondientes al año 2000 por una cantidad total de 2 mil 220 millones de pesos-, también están mencionados los directivos del sindicato petrolero que hoy como legisladores pretenden que fondos públicos aportados con los impuestos de los mexicanos, sirvan para garantizar el pago de las prebendas y canonjías negociadas entre la paraestatal con este sindicato.

A la pregunta de cómo se llegó a sumar esta escandalosa cantidad que hoy se pretende sea pagada por el gobierno para proteger a este sindicato, cabe recordar que todo ha sido producto de varios años en que los directivos de esta paraestatal petrolera fueron presionados a través de las negociaciones anuales del contrato colectivo.

  También debemos recordar que los sindicatos fuertes como el de PEMEX y CFE, -y en general los de todos los que se consideran como de trabajadores al servicio del estado-, fueron la reserva electoral de los partidos que gobernaban. Siempre fueron apapachados por los presidentes en turno, directivos de PEMEX y CFE y todo el gabinete federal.

¿Por qué los líderes de los sindicatos gubernamentales están en el senado y la cámara baja?… la respuesta es: porque es parte del botín político.

Según dice el boletín de prensa número 3888 de la Cámara de Diputados,  «los pasivos laborales de Pemex y CFE son superiores al 12 por ciento del PIB y no es un acto irresponsable que el Estado asuma dichos pasivos»p> La verdad es que es una irresponsabilidad de los legisladores interpretar este grave problema que representa alto impacto negativo para la economía de México,  como un asunto secundario, simplemente para satisfacer las exigencias de un solo sector de población, -tamaño micro-, frente a las necesidades de todo un país. Es una barbaridad.

Antes de aceptar absorber los pasivos laborales de PEMEX y CFE, se debe replantear el monto de los compromisos leoninos con esos sindicatos.

Es evidente que no se puede mandar a competir a estas dos empresas mexicanas contra las multinacionales petroleras que empezarán ligeras de compromisos laborales, con una carga tan onerosa como lo son los pasivos laborales. Por tanto, habrá que buscar soluciones para que estos pasivos no impacten la viabilidad financiera y autosuficiencia de PEMEX y CFE.

Sin embargo, tampoco es correcto absorber estos pasivos sindicales en calidad de «cheque al portador» y convertirlos en deuda pública sin renegociarse las condiciones contractuales de estos sindicatos con os corporativos de PEMEX y CFE.

Si en el nuevo contexto de empresas productivas, -como lo serán PEMEX y CFE a partir del 2015-, continúan las mismas condiciones contractuales, estarán condenadas a ser improductivas y poco competitivas.

   Limpiar ese pasivo sin cambiar las prácticas sindicales, estimulará mayor voracidad sindical y generar las condiciones que en poco tiempo tengan al borde de la quiebra a estas dos antiguas paraestatales.

Recordemos lo que sucedió cuando desapareció el fondo de pensiones del sindicato ferrocarrilero, totalmente improductivo y que hoy no es ni la sombra de lo que fue hace muchos años. Su líder Víctor Flores, -siendo diputado federal-, obligó al gobierno federal a reponerlo, sin haber asumido el sindicato ninguna responsabilidad judicial por la falta de ese dinero.

Limpiar pasivos (o sea compromisos y deudas) no garantiza que habrá una nueva relación laboral limpia y transparente si no se ponen candados para evitar el pillaje.

En cualquier otro ambiente que no sea el de la corrupción que se da entre sindicatos de trabajadores al servicio del estado y las instituciones gubernamentales,  ya se estarían negociando «quitas» para facilitar la solución. O sea, los sindicatos ya estarían bajando el monto de los compromisos económicos incluidos en este pasivo laboral. Sin embargo,  en el contexto actual,  quizá aprovechando la oportunidad, se añadieron nuevas prebendas a favor de los sindicatos.

  Como dice la sabiduría popular «La iglesia en manos de Lutero». Los  líderes del sindicato petrolero cabildeando en las dos cámaras legislativas a favor de que se apruebe que todos los mexicanos tengamos que pagar este pasivo laboral que hiede a podredumbre y tendrá un alto impacto en la economía del país.

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