El buscapiés

Por Adriana Ochoa / La Cábala / San Luis Potosí, S.L.P.

  • Desde hace tiempo, siempre en el tenue volumen del plan con inevitables daños colaterales, panistas ubicaron la candidatura a la alcaldía capitalina como moneda de cambio para trabar una alianza con el PRD para la gubernatura.enlaopinion-110

Lo que no esperaban es que el potencial perjudicado de ese truque planteara la posibilidad muy seria de disputarles la candidatura a gobernador.

Martes, cinco de la tarde, en las oficinas del presidente nacional del PAN, Gustavo Madero Muñoz.

El criterio para seleccionar a los invitados no parece muy preciso y mucho tuvo de tanteos, aprecios, supuestos y varas altas. Fueron convocados el ex gobernador Marcelo de los Santos Fraga; el ex candidato a gobernador y a alcalde Alejandro Zapata Perogordo; los senadores Octavio Pedroza Gaitán y Sonia Mendoza Díaz; el representante de Madero en la campaña para su reelección, Juan Carlos Villalobos; el diputado local Rubén Guajardo Barrera; el ex embajador en Chile, Mario Leal Campos; el presidente estatal del PAN, Héctor Mendizábal Pérez; el líder de la bancada local panista Juan Pablo Escobar Martínez; el ex dirigente panista Marco Antonio Gama Basarte y el diputado federal por el distrito V, Xavier Azuara Zúñiga.

Inicialmente al diputado plurinominal Enrique Flores Flores no lo llamaron, pero se enteró, se movió y consiguió que también lo invitaran. En cambio el diputado federal por el distrito VI, Felipe Almaguer Torres, se enteró a toro pasado, con el consecuente enojo.

Con Madero estaban el secretario general del partido, el joven diputado queretano Ricardo Anaya Cortés, y la jefa de la oficina de la Presidencia, María de Lourdes Medina Valdés.

Fiel a los modos norteños, Madero no se anduvo por las ramas y les pidió que dijeran ahí, frente a todos, sus aspiraciones para 2015. La senadora no se hizo de ruegos: candidata a gobernadora.

Mario Leal Campos buscó la seguridad de la vera para bordear: que si las circunstancias, los consensos, las necesidades de su partido, las condiciones climáticas, la presión barométrica y las probabilidades de que a un cartero en bici le caiga encima una máquina tragamonedas…

Madero le pidió que concretara: don Mario también aspira a ser candidato a gobernador.

El ex gobernador Marcelo de los Santos Fraga dijo que él no aspiraba a nada. Héctor Mendizábal, que lo suyo es servir en el partido.

Alejandro Zapata Perogordo, a gobernador. El senador Octavio Pedroza Gaitán, a gobernador. Juan Pablo Escobar, a gobernador. El joven Rubén Guajardo Barrera, una diputación federal. Marco Gama Basarte, una diputación federal. Villalobos, diputado federal. Enrique Flores Flores, una diputación local, sin precisar si pluri o de trabajo distrital.

Las aspiraciones bocetadas iban más o menos por las rutas previsibles, cuando el diputado federal por el quinto distrito Xavier Azuara Zúñiga, de quien todos esperaban que confirmara ahí aspiraciones a la alcaldía capitalina que al menos tres de los presentes en esa reunión han ubicado como moneda de cambio disponible para una potencial alianza con el PRD, dijo que le interesaba ser candidato a gobernador. Así, con la fresca.

Madero les anunció en esa reunión que los aspirantes a candidatos deberán aportar para el pago de una encuesta. Y los dos punteros de la misma se van a una interna. A Sonia le encantó; si algo sabe ganar son internas, cosa de que la encuesta le conceda derecho a competencia.

Ex alcalde, bien visto incluso entre algunos sectores priistas, a Octavio se le suponen buenas posibilidades en la encuesta; su problema sería la interna. Le ha apostado demasiado a una etiqueta de superioridad moral que no halla recompensa en la política real al interior de su partido. El hombre se palomea sólo. Hacer política cuesta en recursos materiales, tiempo, trabajo de acercamiento y a Octavio sus correligionarios le achacan la espera impasible, y porque sí, de un paje que le lleve la candidatura en un cojín de terciopelo.

Alejandro Zapata Perogordo, a gobernador. Lo revitalizaron el Pacto por México, con la representación panista, y su apuesta por Madero, aunque las movilizaciones de votos para éste hayan corrido a cuenta de otra generación de panistas (Guajardo, Azuara, Almaguer). Incierto el peso que en encuesta, o en interna, puedan tener dos derrotas, a gobernador y a alcalde. Hay quien da lo suyo por amago, el famoso “apuntar arriba para pegar más abajo”, una diputación federal; lo mismo podría ser para Mario Leal Campos y Juan Pablo Escobar.

De la sorpresa de la tarde, Xavier Azuara Zúñiga, no ha dejado indiferente a nadie en el PAN, unos a favor, otros en contra y otros con una sorna no exenta de nervios. Colmilludo, Zapata se lo ha tomado con cautela; sabe bien de qué se agarra Azuara al interior del PAN. Madero también lo sabe. A Octavio, sus cercanos se han encargado de divulgar que menuda gracia le ha hecho “cómo cambia de planes la gente”.

Como se diseminara lo ocurrido en la reunión, la apuesta de Azuara entusiasmó a panistas que hace tiempo ven necesario un “refresh”: el diputado federal carece de las credenciales del panismo épico potosino, con rancia impronta capitalina (Azuara es huasteco), pero ese panismo blasonado ya hace tiempo se deslavó entre guerras y derrotas internas y externas. La ventaja de Azuara es que no lleva esas pesadas y desgastantes trayectorias.

Si Azuara les aventó o no un buscapié en la mesa, con la complicidad de Madero, por lo pronto dio un enguantado bofetón a la tentación de “negociar” la alcaldía capitalina para conseguir una alianza con el PRD para la gubernatura. Se las volteó: ¿y qué tal si la potencial “víctima colateral” de una negociación, desde hace meses mencionado como “posible” para la alcaldía, les disputa la candidatura a gobernador?

No hay mucho tiempo para pensar si los convocados confirman su aspiración aportando para la encuesta o se reservan para otra posición: la medición se aplica en agosto. No habrá tiempo para “ayudarse” con propaganda mediática a ver si suben un par de puntitos.

Los aspirantes declarados ahí son muchos y no se cree que se presenten todos a la evaluación del público. Es tiempo de definiciones, o de arriesgarse a los cuchillos largos después, que en el PAN son singulares.

El primero, Marcelo: claridoso, anunció que él se asume en ese momento libertad de no andar manifestando adhesiones. “¿Pero sí va a apoyar las campañas?”, le preguntarían. Que ya apoyó cinco, contestó.

Del resto de la reunión, lo previsible. Llamados a la unidad, fortalecer al partido y esas cosas. Con ese ejercicio, simple, viéndose las caras, Madero ya los comprometió.

Llegó la hora de saber si la aspiración de cada uno tiene bases reales o es pura, rosada  y burbujeante ilusión.

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.