Otra vez el bulldozer político en acción

juan jose rodriguez 2Por Juan José Rodríguez / Las Nueve Esquinas / San Luis Potosí, S.L.P.

En su advocación de jefe del PRI en el estado, el doctor Fernando Toranzo Fernández muestra ganas de darse un balazo en el pie o de abrir la Caja de Pandora. Que no es lo mismo pero es igual (Silvio Rodríguez dixit).

El período de cuatro años que cumple la actual directiva estatal priísta, concluye exactamente dentro de un mes, el 30 de mayo. La única manera estatutaria y legal -a salvo de impugnaciones viables ante el Tribunal Electoral- de renovar la dirigencia es mediante la convocatoria abierta a elección por cualquiera de los métodos que contemplan los estatutos del tricolor.

Convocatoria abierta quiere decir que permita la inscripción de todos aquellos candidatos que reúnan los requisitos del caso. Si Toranzo se empeña en que Ángel Castillo Torres se vaya para tratar de impulsar a alguien de su gusto a la presidencia del CDE priísta, corre el riesgo de no conseguir sus propósitos y de sufrir una derrota política estrepitosa y paralizante, justo en las vísperas de que se resuelva su sucesión y momento al que debería llegar lo menos debilitado y maltrecho posible. Por su propio bien y por el de su partido.

Si por insistencia irreductible de Toranzo el Comité Ejecutivo Nacional cede y autoriza la expedición de la convocatoria respectiva, es un hecho que quienes quiera que sean los candidatos apoyados por el gobernador serán impugnados y combatidos sin piedad alguna por el sólo hecho de tener su apoyo. A esto hemos llegado.

Soy de la idea de que si la fórmula torancista para presidente y secretaria o presidenta y secretario la integraran Nelson Mandela y la madre Teresa de Calcuta redivivos, a los mismos que combatirían sin piedad los desafectos del doctor, que están a la espera de la menor oportunidad para saldar sus agravios. Y son muchos: los desafectos y los agravios.

Independientemente de que mi apreciación esté o no en lo correcto, otra cuestión que es absolutamente previsible es que ante la convocatoria abierta -y no puede haber de otra- participen varios candidatos ajenos o hasta confrontados con FTF.

Casi puedo ver a Oscar Bautista, con o sin el apoyo de Ramírez Stabros, registrándose para buscar la anhelada presidencia del CDE. No concibo a Victoria Labastida, Carlos Valdez, Aurelio Gancedo, Emigdio Ilizaliturri et all, dejando pasar tan regalada oportunidad de postular a alguien y descarrilarle el proyecto a su muy querido amigo Fernando Toranzo Fernández. No me sorprendería en absoluto que el alcalde vallense Juan José Ortiz y los muy activos priístas huastecos que ha organizado registraran a algún paisano.

Además, en un descuido, tampoco extrañaría que comandados por el Calolo se organizaran varios diputados locales y promovieran a uno de ellos o a alguien con buen perfil. Y por si fuera poco, dado su carácter de sustituto, el propio Ángel puede registrarse como candidato ya que no está impedido para ello. Es decir, abierta la Caja de Pandora, podría haber fácil una media docena de fórmulas en la disputa.

El problema no es ese, que sean dos o veinte los contendientes, sino que dado el clima político enrarecido por el propio Toranzo a base de vendettas, complejos, caprichos, encabronamientos, intrigas, episodios demenciales y desvaríos, lo que debería ser una competencia equilibrada, competida e intensa pero civilizada, se transforme rápidamente en una confrontación sañuda, rencorosa y, sobre todo, rupturista, divisionista.

Bonito se va a ver el PRI dividido y confrontado en la antesala de las elecciones del año próximo, pero sobre todo en las vísperas de postular candidatos a gobernador y todo lo demás.

De los tres métodos de elección contemplados en los estatutos, el más utilizado, por ser el menos complejo y costoso, es la asamblea de consejeros políticos, de los cuales hay unos 8 mil 500 en la entidad, distribuidos en todos los municipios, de manera que basta una urna en cada uno de los 58 comités municipales. La mayoría de ese total la mueven básicamente los alcaldes, los diputados federales y locales y algunos dirigentes de sectores, muchos, demasiados, de los cuales ya no le hacen mayor caso al gobernador, sobre todo porque todo se los manda decir con Cándido y les resulta imposible saber si eso es cierto o es puro charolazo.

< LA TABLA DE SALVACIÓN.

¿Es inevitable esa peligrosa ruta tricolor? No, desde luego que no. Hay no una sino varias alternativas que evitarían los riesgos de la confrontación y del desbarrancamiento. Todo es cosa de que en el CEN o convenzan a Toranzo de no insistir en ese camino o impongan su autoridad y tomen allá las decisiones que más convengan.

El Comité Ejecutivo Nacional está facultado para prolongar hasta por 90 días el ejercicio de una dirigencia estatal. Si aplica esa atribución, puede dejar a Ángel Castillo y a Rosa María Ochoa, hasta el 29 de agosto. Si tal cosa ocurriera, dos días más tarde, el primero de septiembre, inicia el proceso electoral federal y los estatutos disponen que una vez que eso sucede, ya no se deben llevar a cabo elecciones de directivas de ningún nivel. Con esta combinación, Ángel y Rosamá permanecerían en sus cargos hasta el fin del proceso electoral (en agosto del 2015) o hasta que haya candidato a gobernador y les soliciten amablemente sus renuncias (entre noviembre y diciembre venideros).

Hay otra fórmula: el 29 de agosto que concluya la prórroga de 90 días, y ante el inicio del proceso electoral, el CEN tiene también facultades para nombrar un delegado especial en funciones de presidente (como ya ocurrió aquí mismos entre fines del 2009 y mediados del 2010 con el hidrocálido Armando Romero Rosales). Si se trata de alguien experimentado, con personalidad y no potosino, puede conducir el proceso sucesorio con eficacia y, sobre todo, con imparcialidad.

¿Cuál sería el sentido de prolongar la permanencia de ACT y su pegote Rosamá? Uno muy importante: que concluyan la renovación de dirigencias seccionales, del comité municipal de la capital, de la CNC, la Organización de Mujeres, el Frente Juvenil y, sobre todo, del Consejo Político Estatal que concluyó su período legal el 21 de enero pasado. Ojo, esto último es de la mayor importancia.

Me explico: el Consejo Político Estatal es el órgano partidista al que corresponde definir, a finales del año, el método de postulación de los candidatos a gobernador, a presidentes municipales y a diputados locales. Si lo hace el actual, con su mandato vencido, de inmediato habrá quienes impugnen la validez de sus acuerdos. Independientemente de que prosperen o no las inconformidades, qué espantoso escenario para un partido político que inicia la fase crucial de selección de sus abanderados litigando en tribunales la legalidad de sus decisiones. Mas adelante, comenzado el año, al propio CPE le corresponde autorizar cualquier alianza con otros partidos, y la historia de vulnerabilidad jurídica se repite.

Si se pactara entre Toranzo y el CEN la prórroga trimestral, desde ahora Ángel Castillo podría ser instruido con toda precisión de que dispone de cuatro meses (mayo incluido) para, en especial, dejar listo un nuevo Consejo Político Estatal que no pueda ser derrotado en tribunales por cualquier maldoso. Es tiempo suficiente. Llegado el fin de la extensión, será otro momento de decisión para ver si Ángel y Rosamá siguen o se van, pero ya sin presiones y sin las pasiones desatadas por quienes quieren hacerse con la dirigencia estatal tricolor aunque sea nomás por joder.

Alguno de mis lectores estará haciéndose, válidamente, una pregunta: ¿Por qué doy por sentado que Toranzo no quiere que Ángel Castillo continúe después del 30 de mayo en la presidencia del CDE? Una pista: por razones desconocidas pero que al parecer mucho tienen que ver con intrigas palaciegas, ayer se cumplieron 70 días, ¡sí, casi dos meses y medio! de la última vez que el gobernador Toranzo concedió audiencia a Castillo Torres. Y lo mismo exactamente sucede con el delegado general del CEN, Jaime Santoyo, quien ya no ve la hora de que lo releven de la encomienda.

Perdida aquí toda racionalidad política, la única tablita de salvación que le queda al priísmo potosino es que en el CEN hagan una buena lectura de la circunstancia potosina y se fajen los pantalones.

< COMPRIMIDOS.

A como se ven las cosas, a la contadora Josefina Salazar Báez van a tener que sacarla con grúa de la Auditoría Superior del Estado. Con fecha 21 de abril, hace diez días, el titular de la ASE, José de Jesús Martínez Loredo, recibió el oficio CV-LX-IV-185-A firmado por los siete integrantes de la Comisión de Vigilancia, los diputados Alfonso Díaz de León, Rosa Ma. Huerta, José Eduardo Chávez, Ruth Tiscareño, Crisógono Sánchez, Jorge Alejandro Vera y Eugenio Guadalupe Govea, cuyos párrafos sustantivos reproducimos a continuación.

“… y toda vez que la C.P. Josefina Salazar Báez fue nombrada como Auditor Especial de Fiscalización Municipal dentro de esa Auditoría Superior del Estado, es obligación de esta Comisión de Vigilancia, señalar que la profesionista no cumple con los requisitos legales para ocupar el mencionado cargo…” (Las negritas están en el original). Luego de detallar las bases legales para su intervención, de precisar las razones por las que el nombramiento de doña Josefina viola la normatividad interna de la ASE y de citar una muy interesante jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la figura jurídica del Impedimento, los diputados dan el manotazo sobre la mesa:

“En virtud de lo anteriormente expuesto y fundado, a usted Auditor, solicitamos: UNICO: De conformidad con las atribuciones establecidas en el artículo 12 de la Ley de Auditoría Superior del Estado, se sirva remover del cargo de Auditor Especial de Fiscalización Municipal a la C. P. Josefina Salazar Báez, a fin de dar cumplimiento a la normatividad, salvaguardando a su vez los principios rectores de fiscalización que deben imperar en la Auditoría Superior del Estado de San Luis Potosí”. Firman todos los integrantes de la Comisión de Vigilancia, que pertenecen a cinco partidos diferentes.

Lo de la grúa lo comentaba porque hasta la tarde del martes, JSB seguía acudiendo a sus oficinas de la ASE, no se sabe si en espera de cobrar su última quincena, de que le notifiquen formalmente su remoción, de que le cambien el nombramiento o de que su jefe real, Juan Pablo Escobar, le diga qué hacer. Hay la versión de que Pepechuy se ha hecho que la Virgen le habla porque está en espera de ver qué le ordena Cándido. Y sí, el berrinche de JPE fue monumental, digno de mejores causas.

Hasta el próximo jueves.

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