La gran casa azul en la red

la-gran-casa-azulPor Adriana Durán Valero / Autismo / San Luis Potosí, S.L.P.

Iniciamos la semana preparándonos para conmemorar el “DIA MUNDIAL DE CONCIENTIZACIÓN DEL AUTISMO” el próximo 2 de abril.  Tendremos algunas actividades que ya les iremos informando pero, quiero compartir con ustedes este cuento que escribió un papá de un pequeño con autismo y que describe muy claramente la forma en que es recibido un bebé al momento de nacer y el momento es que como padres nos damos cuenta de que éste pequeño presenta este trastorno.

Cuenta la leyenda que había un lugar en el mundo en el que habitaban un montón de familias.

Cada una vivía en una casa y ahí estaban sin salir de ella. Cada casa era como un mundo en sí mismo.

La gente no se relacionaba con nadie. Los problemas se solucionaban en la intimidad de cada casa sin consultar a los demás.

Un día en una casa hubo un nacimiento muy esperado que conmocionó a toda la familia. El bebé nació con un corazón azul tatuado en la palma de la mano. No sabían cuál era el motivo, el bebé no presentaba más que aquel corazón azul extraño, todo lo demás era perfecto.

Aquel bebé tan querido fue creciendo y su familia fue notando que no hacía lo que correspondía a un niño de su edad. Con el paso del tiempo las diferencias se fueron acentuando, empezaron a no comprenderle, a no saber que quería ni que sentía, empezaron a sentir que ese niño que tanto amaban se alejaba cada vez más.

La familia totalmente desesperada salió de casa en busca de ayuda, no sabían lo que había ahí fuera pero necesitaban esa ayuda.

Sorprendidos vieron que había más familias que buscaban también respuestas, que como ellos estaban desesperados.

Una madre ya al límite de sus fuerzas gritó lo más alto que su voz alcanzó:

– ¡¡¡¡¡Mi hijo tiene un corazón azul en la palma de su mano!!!!!

De repente otra madre que oyó aquel chillido sobrecogedor gritó:

_ ¡¡¡¡¡El mío también!!!!!

Otro padre se unió:

-¡¡¡¡Y mi hija!!!!!

-¡¡¡¡¡Y el mío!!!!!

-¡¡¡¡Y también la mia!!!!

Así fueron uniéndose más gritos de auxilio. Las familias se dieron cuenta que no estaban solas, que ellas también tenían las mismas dificultades para entender a sus niños de corazón azul.

Juntos fueron encontrando soluciones, cada familia aportaba sus experiencias, su forma de comunicarse, su forma de jugar, y comprobaron que funcionaba, que los niños tenían muchos rasgos comunes en mayor o menor medida y que dando con los soportes adecuados los niños respondían bien y las familias eran capaces de comprenderlos mucho mejor.

No importaba de que casa venían, que idioma hablaban o que costumbres tenían. Lo importante era que se comprendían sin ni siquiera hablar.

Decidieron entonces juntarse en una casa grande, muy grande, donde todos los niños de corazón azul y los niños que no tenían corazón azul pudieran convivir, aprender unos de otros, jugar juntos, crecer compartiendo y en definitiva vivir felices.

A esa gran casa azul la llamaron «AUTISMO EN LA RED» y hoy en día siguen llegando familias que se van instalando en busca de ayuda, donde jamás se sentirán tan solos como al principio.

El sueño de estas familias es poder enseñar el camino a todo el que lo necesite, mostrar el camino a esa gran casa azul que siempre tiene las puertas abiertas para el que quiera entrar y donde cuelga un enorme cartel con la palabra:

“BIENVENIDO”

Espero que lo hayan disfrutado y les deseo una muy productiva y feliz semana.

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