Obras que no son amores

Por Adriana Ochoa / La Cábala / San Luis Potosí, S.L.P.
Un grupo de vecinos se opone a una obra vial prometedora para el sector norte de la ciudad. Los gobiernos están que no lo creen y lo atribuyen a intereses políticos. Es más sencillo: los potosinos están hartos de padecer obras públicas mal planeadas y peor hechas.
Un potosino puede enterarse desde su casa de cómo será la nueva sede de Apple Inc. Basta meterse a la página web de la ciudad de Cupertino, en el condado de Santa Clara, California, y pedir el proyecto en el buscador. Le darán un documento de 13 páginas en PDF y varias imágenes del Campus Apple.
El proyecto está a disposición de la comunidad para las observaciones pertinentes sobre los posibles impactos urbanos, ambientales, de vialidad y otros. Y es una obra privada.
En México los ciudadanos no se enteran de lo que les construirán al lado de su casa, sea antro, gasolinera, edificio con más pisos de los permitidos en la zona o paso a desnivel, hasta que la excavadora hinca la primer dentellada metálica. A los ayuntamientos nunca les ha importado informar y a los gobiernos estatales menos.
A peores va para los desinformados ciudadanos cuando se trata de un proyecto público. Nuestras autoridades están hechas a la idea de que a los gobernados sólo nos queda el reducido papel de agradecidos súbditos, con vítores y aplausos, por cuanta construcción, rehabilitación o parche nos manden ayuntamientos, gobiernos estatales y secretarías encargadas. Obra es obra, hecha como sea, y el gobernante promotor de ella es un tipazo providencial a quien le debemos lacrimosa y emocionada gratitud por los afanes creativos de su departamento, secretaría, junta o comisión de construcciones, aunque éstas se hagan con nuestros impuestos, sean deficientes, afecten el derecho de otros o estén mal diseñadas y peor asignadas. ¿Pero cómo vamos a retobar si son generosas obras públicas?
Ahí está la actitud de nuestros gobiernos, municipal y estatal, en los casos Villa Magna y Avenida Muñoz. En el primero, con la construcción de un Centro de Control y Confianza que los vecinos rechazan porque saben que la presencia de oficinas públicas les va a trastornar la tranquilidad del fraccionamiento; en Muñoz, porque ya se ven padeciendo una obra lenta, interminable, impredecible y sin pies ni cabeza.
Ni modo, antecedentes matan rollo oficial. A los opositores de Villa Magna se les acusa de tiquismiquis por rechazar el centro de Control y Confianza, pero no el Centro Comercial que el fraccionamiento proyecta. Bueno, salvo ese adefesio peor ubicado que el Ayuntamiento permitió junto al parque Tangamanga I, las plazas comerciales suelen ofrecer ante todo amplios estacionamientos, porque en eso les va mayor competitividad frente a otras zonas comerciales tradicionales como el problemático Centro.
En cambio, nuestras autoridades suelen abrir oficinas donde mejor les acomoda y si hay dónde estacionarse o no, que revienten los residentes. Para mejor muestra la propia Unidad Administrativa Municipal, un embutido vial de veinte minutos en hora punta para poder llegar a la plancha de aparcamiento, sólo para dar vueltas y vueltas porque nunca hay lugar. Si eso sucede a ojos vistas en la sede de la autoridad encargada de regular la norma urbana, ya se imaginarán si los residentes de Villa Magna van a confiar en lo que les prometan.
Gobierno debió llevarse su proyecto de Centro de Control a Ciudad Satélite, sirve y allá le daba un poco de vidilla al lugar, un fracaso como complejo habitacional intensivo, porque no abundan los entusiastas de irse a vivir a donde da vuelta el aire. En Ciudad Satélite los terrenos son del gobierno y ni a quién molesten.
En cuanto a Muñoz, sí, urge infraestructura vial que agilice la conexión con el sector norte de la ciudad, pero ha sido más el temor de los vecinos y comerciantes de la zona a verse en los zapatos de sus conciudadanos de la calle de Arista, en eterna rehabilitación, o de la Alameda, obra inconclusa desde hace años.
Muy sintomática la presencia de los vecinos damnificados de las obras de Arista en la reunión donde los residentes del área de Muñoz se constituyeron en Asociación: los invitaron a exponer su malísima experiencia de zanjas eternas, quiebras de negocios y una constructora que de vez en cuando manda un par de albañiles a mover de lugar las herramientas.
No lo entiende el obtuso gobernador que pidió “no politizar el asunto”. Poco más y pide recibir con cristiana resignación, sin rechistar, cuanto nos mande gobierno. No se entera que sus conciudadanos no son opositores al progreso, sino a las malhechuras probadas de los gobernantes. Les quieren cambiar su entorno pero no les dicen cómo ni, sobre todo, en cuánto tiempo.
Los vecinos han pedido información del proyecto y Seduvop les ha salido con la secrecía porque las constructoras se enteran. Vaya si apenas dan para recua estos funcionarios: ¿o sea que la secrecía es para dar ventajas a algunos concursantes sobre otros?
Todavía más bestia se vio en el Ayuntamiento quien tuvo la triste ocurrencia de combatir la oposición de los vecinos de Muñoz con la creación de, digamos, “apoyos digitales postizos” para la obra. ¿En qué desmecatada cabeza cabe falsificar consensos a través de cuentas de Facebook y Twitter atribuidas a supuestos vecinos de Muñoz? Peor, que lo haya hecho con materiales rastreables de Comunicación Social del Ayuntamiento, siguiendo a ayuntamientos españoles para “rellenar” el historial y con fans de conspicuas ligas con la alcaldía. Más burdo, nomás robarse una gallina, matarla y dejar el rastro de plumas hasta donde el ave hierva en caldo.
De pena que a una inconformidad auténtica de los ciudadanos se pretenda responder con embustes digitales y tontadas. En versión extraoficial, ayer el alcalde capitalino extendió a sus colaboradores la orden de no involucrarse, ni ellos ni sus subordinados, en opiniones o promociones sobre el proyecto Muñoz en redes sociales.
Y ayer empezaron a preparar la divulgación de datos del proyecto, que incluirá la construcción de un puente en el cruce de Avenida Muñoz y Albino García; un paso a desnivel en la intersección con la calle Xilantro y otro con la avenida Hernán Cortés. Según Ayuntamiento, la construcción se hará en programa de 24 horas al día, para evitar retrasos.
El alcalde Mario García ha querido destacar como un impulsor del e-gobierno. ¿Por qué no mandan al diablo el ocultismo sospechoso del titular de Seduvop y suben el proyecto a la página web del Municipio? Render por render, estudio de impacto por estudio de impacto, aforo por aforo. Que suban también el del Centro de Control y Confianza, por la licencia de construcción que le concedieron.
El descrédito de las obras públicas es tal, que amerita medidas de fondo. ¿Por qué no firman el compromiso de sacar las obras en un plazo, con pago de daños a ciudadanos si no se cumple? A Seduvop se le quitaría lo indolente: o cumple en tiempo o paga.
Señores, hagan su trabajo. Dialoguen con los ciudadanos y recuperen su confianza. Ventilen los proyectos y sobre todo comprométanse a no hacer las cosas como se han hecho hasta ahora en esta ciudad: con las patas.
Rollos Sueltos
APUESTA. ¿Qué cabe esperar del nuevo auditor superior del Estado, José Martínez Loredo? No se necesita ir muy lejos: nada bueno, pero lo que se dice nada. Y se los apostamos.
LO SABIDO. El hombre llegó a cumplir compromisos políticos, como ratificar y garantizar chamba a los parientes del secretario técnico del gabinete torancista; emplear a protegidos del secretario de Finanzas; recontratar a un individuo despedido hace tiempo del Gobierno; encumbrar a un aliado del secretario de Gobierno (el tal Camerino Hernández), y llevarse a la primera fila a un tipo con reconocidas habilidades… de valet parking.
EXTRAÑA RELACIÓN. La de las galletas y pasitas fosilizadas de los desayunos DIF con ciertas obras en el Periférico. Para mayores explicaciones, preguntar en el lugar donde salió la especie: la Junta Estatal de Caminos.
MUY DISCRETO. El “acuerdo de confidencialidad” que firmó hace algunas semanas el Gobierno del Estado para realizar los estudios necesarios que permitan a la BMW definir si se queda en San Luis Potosí (impacto ambiental, hidrológico, urbano, demográfico, laboral y un largo etcétera). Subrayamos “discreto” porque, ¿a quién se le ocurre convocar a veinte o más funcionarios estatales para un acuerdo “confidencial”?
CRUCEN LOS DEDOS. Por lo demás, el acuerdo con miras a atraer la armadora fue una buena señal. Ojalá y pegue.

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