GENTE TÓXICA

victoria palauPor Victoria Palau/ Enfoque/ San Luis Potosí, S.L.P.
Hola amigo lector te saludo con gusto y me disculpo, te sigo debiendo la tercera parte de violencia con género y la violencia que ejercemos las mujeres contra los hombres…todavía no tengo las opiniones de los expertos. Me comprometo a darle prisa. Mientras tanto, dime algo: ¿Tú qué piensas? ¿Existe la denominada gente tóxica? No quiero que esto parezca artículo de revista Cosmo o Vanidades, pero me interesó el tema.
¿Te has topado o has tenido de cerca a una persona tóxica? O peor aún ¿Eres tú una persona tóxica?
Definamos primero que es lo tóxico:
Tóxico es cualquier sustancia artificial o natural que daña. Todo lo que entra al organismo y lo altera de manera perjudicial, haciendo que su funcionamiento se vea alterado de manera negativa.
Todas las definiciones que leí fueron acordes a ingerir sustancias que hacen daño, venenos, etc.
Entonces, ¿Cómo explicamos y entendemos la toxicidad en o de una persona sin ser psiquiatras, psicoanalistas, psicólogos, solo gente normalita?
La gente que es nociva hasta que de verdad estar junto a ella merma la salud física y mental.
Personas con un alto grado de negatividad, de frustraciones que, literal, van vomitando su amargura en el primer reservorio que se encuentran en el camino y que muchas veces, es uno.
Personas que siempre tienen el comentario ácido, descalificador, burlón o sarcástico hacia alguien que no les hace nada, que no están peleando, es más, que ni en el mundo los hace.
Simplemente se trata de destruir lo que el prójimo construye de manera positiva con esfuerzo y dedicación en su vida. El prójimo que sí tiene una vida propia en que ocuparse, que por lo general, no solamente tiene éxito en lo que hace, sino que también es apreciado y estimado por los demás.
La gente nociva padece de envidia crónica y la envidia es una actitud de vida. Bien recomendable la novela de Miguel de Unamuno que se llama Abel. Trata de la vida de un pobre hombre que por pasar la existencia viendo lo que tenía el amigo, lo que era el amigo, dejó de vivir y disfrutar lo que él tenía y podía haber sido; pero hizo pedazos esa posibilidad de ser feliz por una eterna y tonta rivalidad monógama; porque el otro ni enterado estaba, él si vivía feliz y ni se imaginaba el enorme dolor que le provocaba al otro el solo hecho de ser.
El envidioso no sufre tanto por lo material, por el coche que el otro tiene y él no. Cuestión que se cree: no se envidia lo que posee el de enfrente, se envidia lo que es el de enfrente.
El envidioso sufre por lo que el otro es y que él ni volviendo a nacer podrá lograrlo. El envidioso es un amigo gratuito y el envidiado a veces ni cuenta se da. Pero, esto ya es otro cantar, estas personas enfermas de envidia son tóxicas al límite y su arma siempre es la calumnia y la difamación. Son cobardes. Ya son gente muy dañada. Muy recomendable: Los envidiosos de Alberto Alberonni y La envida de Carlos Castillo de Pino. Un esbozo de lo que es ésta… mala costumbre.
El tóxico de la cotidianeidad es el típico que no puede estar sin ser “cuchillito de palo”, tiene que encontrar la manera de irritar, porque nada les parece bien.
No hay un sector que se libre de tener personajes así, o donde no se imponga algún grado la toxicidad, al observar perfiles nocivos, sin duda, pero sin la menor duda que algunos (si no es que todos) los políticos -aquellos que ya nos cansaron, sólo buscan ser escuchados y prometen lo que saben que jamás van a cumplir -podrían encajar perfectamente en ese estereotipo. Los abusivos “receladores”, cínicos: vaya camada de diputados que nos estamos aventando actualmente. Ni a quien irle y ni cómo ayudarlos. Y ni cómo ayudarnos…Los tendremos que penar otro rato.
Dentro de las relaciones de poder, por ejemplo tampoco los jefes y las jefas desconcertantes, impredecibles o arbitrarios -los seudoemperadores de la verdad, incapaces de encomiar méritos o esfuerzos-. Los que no poseen la capacidad de crear entonces destruyen y meten pies y sabotaje a quien si puede. Eso es desesperante, estos personajes no se escapan indemnes a la toxicidad y vaya que pueden llegar a hacer un ambiente laboral algo muy complicado de sobrellevar.
El caso es que de que los hay…los hay. A los «tóxicos» olés al primer contacto; son lastres que te hunden y restan siempre. Por eso, tratas de alejarte. Pero la vida te los impone demasiado a menudo. (Con toda humildad me exento de ser así). Si son parentela, pues como dice el dicho: de los parientes como el sol.
Algunos tips para lo más rápido posible identificarlos y salir huyendo o bien tener la inteligencia, para como dije antes “capotearlos”.
Las personas «tóxicas» de verdad que si pueden influir en la salud tanto física como emocional del otro. Por eso es bien importante saber identificar los síntomas que una compañía nociva produce.
A esas personas se les pone en su lugar quitándoles su poder, escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad.
Si no hay de otra y se debe convivir con ellas, en la familia o en el trabajo, hay que bloquearse mentalmente de su presencia y acciones. Esto me recuerda a un programa de Malcolm el de en medio, como un personaje, el hermano mayor, no recuerdo el nombre, se desconectaba mentalmente de la realidad. Un programa genial.
Cuando surge un comentario o comportamiento «tóxico», hacer como si llueve y no nos mojamos. Ni responder nada. Decía mi abuela: no hay mayor desprecio que el que no hace aprecio.
Al «tóxico» se lo neutraliza con amabilidad. Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables resulta estéril si él percibe que carece de efecto. O sea, guantada blanca, muy útil en muchas ocasiones, lo cortés nunca quita lo valiente.
Si una persona «tóxica» forma parte de tu equipo de trabajo, establece de antemano y claramente las reglas de convivencia. Si se trata del jefe, hazle saber educada y firmemente que tú vas a trabajar de la manera más en paz, pero que actitudes de que salgan de un respeto no se pueden tolerar. Y que, a fin de cuentas todo el equipo pierde eficiencia frente a comportamientos negativos. Y por último mejor irse con el de más arriba. Si está Dios, para que se batalla con un santo.
Si el «tóxico» no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. No dejes pasar por alto esas actitudes y ni modo, díselo inmediatamente, nada mas no te enojes, el que se enoja siempre pierde.
Ejercitar nuestra propia autocrítica y revisar con frecuencia qué tipo de actitudes y comportamientos tiene uno para con los demás. Nosotros también podemos ser «tóxicos para otros.
La regla es simple: no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan.
Cuando las cosas se hacen de buena intención y la gente sobresale por sus acciones y recibe descalificaciones, a palabras necias oídos sordos….Y, por último en este mundo nadie es indispensable.
Te agradezco el favor de tu atención nos leemos pronto.

3 Comments

  1. Señora Emma muchas gracias por su amable comentario, lo aprecio mucho. Y a su hijita dígale por favor que me hizo sentir muy feliz que le haya gustado, eso me anima mucho a seguir plasmando lo que pienso y siento. Y sobre la gente asi, bueno pues, es mejor vivir una vida bonita con lo que si tenemos positivo y enriquecedor, no engancharnos en lo que no. Muchas gracias nuevamente.

  2. La verdad esta muy muy bueno, todo lo que se escribio aquí sobre la Gente Tóxica, hasta mi hija le gusto y le entendió muy bien, y tiene 7 años. Mi Mamá y mi hermano son como los describen aquí.

  3. fe de erratas:
    Los envidiosos de FRANCESCO ALBERONI.
    no es «receladores» es «Reculadores»
    Te `pido una disculpa

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.