Los relegados hijos arcoiris

Y no, no me refiero a los menores que nacen después de que se pierde un bebé, me refiero a los que tenemos tantos colores ya, que no sabemos a quién rendir cuentas y cómo hacerlo cada que entramos en otro mundo de un color distinto. Somos los hijos de nadie, arcoiris, pues aunque antes éramos únicamente tricolores, ahora hay de todo y para todos.

Somos los que nos gobiernan desde dentro, que notamos al jefe o jefa ( espero algún día en San Luis Potosí) como realmente son, si les importa o no la ciudadanía, si acuñaron el compromiso de mejorar la ciudad y el estado y sus servicios y no solamente manipular mediáticamente al resto de la población con «grandes hazañas», «innovaciones» y programas «completamente nuevos».

Si, somos aquellos víctimas del cambio de estilo, de nuevos y más o menos indicadores, de ser relegados porque somos burócratas de un tiempo hacia atrás, y que aunque no en todas las administraciones nos menosprecien, si tenemos que luchar por nuestro lugar y ganarnos el respeto de «los nuevos» con nuestro trabajo y experiencia.

Somos los funcionarios públicos, aquellos que independientemente del motivo y las circunstancias que nos trajeron ahí; así como de nuestro estatus en la nómina, hemos estado ahí a capa y espada, y que aunque algunos y algunas han caído en las redes del desencanto, la desmotivación, la zona de confort o la depresión post maltrato, somos juzgados y juzgadas de entrada como si no hubiera una historia detrás.

Hay cosas que no se pueden generalizar, eso me queda claro y por lo tanto pido a mis lectores que no tomen todo tan textual y absoluto, pues la realidad es que cada cabeza es un mundo. Pero si de algo estoy muy segura, es que somos muchos y muchas los y las que trabajamos por generar un cambio, por poner nuestro granito de arena, y nuestra gran satisfacción es ver un proyecto o un programa dando frutos y mejorando la calidad de vida de los conciudadanos y conciudadanas.

También me atrevo a hablar de algunas realidades, se habla mucho de la burocracia excesiva, incluso yo me quejo mucho de ella, pero no se habla de la falta de liderazgo que creo que es el punto clave para generar un verdadero compromiso y trabajo en equipo y con ello, una burocracia eficiente, y el fin de nuestras más terribles pesadillas.

Lo cierto es que el sistema requiere cambios, que inician por un verdadero sentido humano, orientación al servicio y total entrega de nuestros líderes. Pero los líderes no deben ser concebidos como la solución a todos nuestros problemas, más bien como el motor que jala, y empuja a quienes están estancados ahí, en dónde más nos duele a todos, en el conformismo.

Pero ¿Porque nos conformamos? Porque a veces nos topamos tantas veces con obstáculos, indiferencia, ineptitud y displicencia, que entonces, que en ocasiones, nos vencemos, y nos convertimos en lo que tanto críticabamos de manera inconsciente.

Somos el ejército (inflado o no) pero lo importante es que operamos a lo que se nos compromete y se nos involucra y no solo permanecemos ahí por influencias, pues el ingreso es una cosa, pero la permanencia no se logra tan fácil, y somos de cierta forma, material para reciclar, ejemplares que de cierta forma les dan la vuelta y les pueden encontrar un segundo o un mejor uso, en lugar de desecharlos o ignorarlos. Somos también como niños huérfanos, que se nos dificulta encontrar motivación después de que alguien nos acogió y nos hizo parte de su familia.

Lo cierto es que también somos fuertes, y aprendemos a rascarnos con nuestras propias uñas y poner la frente en alto cada vez que inicia un nuevo periodo, pues estamos acostumbrados y acostumbradas a resistir, sobrevivir y reconciliar.

He aprendido tanto de mi experiencia laboral en el ámbito público, que puedo decir que he pasado por cada una de las etapas descritas, y el que cada uno de mis colegas se ponga la camiseta depende mucho no del color que nos pinten, si no del compromiso como empleador que tomen nuestros dirigentes, más allá de la pinta de inicio o en campañas.

Y concluyo que nuestras autoridades deben tomar un papel más receptivo, participativo y menos protocolario, interesado y voraz, para que las ruedas del tren fluyan y no sé ponchen a la mitad del camino, y que los ciudadanos en general puedan ir notando un cambio gradual pero trascendental entre los burócratas y los resultados de una administración pública.

Nuestro gobierno no es de una persona, es de 3 mil o 6 mil, o más personas que operan sus programas y actividades en conjunto, que no se nos olvide eso nunca.

Gracias Xavier Nava, por qué como empleador lograste regalarme la mejor administración en la que he trabajado, con sus áreas de mejora, pero siempre con un sentido humano y la sencillez y el compromiso que desde tu trinchera se plasmó y trascendió a la mayoría de tu gabinete. Gracias por atreverte y hacer las cosas diferentes, y que aunque eso siempre sea criticado, la realidad es que el mundo es de quien se atreve y toma decisiones que otros solo sueñan tomar.

Y no no soy de ningún color, como dije, soy arcoiris.

@roxaniutz

Roxana Olvera Rosillo / Cara o cruz/ Miércoles 23 de junio de 2021.