30 de abril el día que movió a la ciudad

En todos mis años, no recuerdo un día en que la sociedad potosina haya actuado como hoy sin haber de por medio un partido de fútbol o el triunfo de un presidente… era «solo un día del niño» y aunque para mí no es el primer día del niño siendo madre, este día en particular me «tocó»  se respiraba un aire de alegría, colores y desesperación por compensar todo este tiempo de encierro para nuestros niños y niñas, pues realmente nunca se había sentido como un día realmente festivo salvo por un juguetito o un dulce que les dieran en la escuela a los niños.

La ciudad repleta de autos adornados con globos, personajes de superhéroes, mensajes de amor hacia los pequeños y pequeñas, familias enteras disfrazadas,  repartidores de comida pintados de la cara y repartiendo paletas a los niños, música, caravanas por doquier, escuelas haciendo sentir a los chicos y chicas como si no hubiera pasado todo este tiempo alejados y todo fuera una fiesta, pero sobre todo niños y niñas con sonrisas desbordantes, como si estuvieran presenciando algo mágico, un show jamás visto y tal vez por muchos como mi hija de manera literal, y que aunque repercutiera en el tráfico, los padres y madres y las personas que no lo son quedaban admiradas y reconfortadas, sabiendo que definitivamente este 30 de abril fue diferente, y se va a recordar.

Algodones de azúcar, paletas, chocolates, botargas y pelotas, así se resume mi día, en el cual también por un momento me sentí en mi infancia, escuchando música de los 80’s que mi papá tocaba desde su spirit cuando salíamos a comer los domingos ahí por mediados de los 90’s. Y con esto, me doy cuenta que el cometido se cumplió, ahora realmente nos regresaron la ilusión, la capacidad de sorprendernos y el espíritu de la imaginación, mientras pudimos olvidar de manera momentánea el entorno actual, las campañas políticas y la pandemia, el trabajo y nuestra vanal fascinación por reposar un viernes por la tarde.

Los niños y niñas se la merecían, pues ellos han Sido víctimas no solo del encierro, si no del ver limitado su sentido de pertenencia, su educación pedagógica de una manera dinámica, su sociabilidad y su juego, sus espacios y su energía, su convivencia familiar y su entendimiento del mundo actual, y aunque muchos de tan pequeñines que son puede que no lo entiendan, su vida ya ha cambiado radicalmente desde el momento en que nacieron, pues su acceso al mundo exterior, su salida del nido, no ha sido tan posible, son bebés de cuatro paredes, bebés de tv y Home Office de los padres, o de abuelos jubilados sin fuerzas suficientes para jugar. Ellos necesitaban esto y más, ellos son el futuro y aunque incierto, lo vivirán y harán de el un mundo que así como nosotros lo considerarán su legado y su hogar, por lo que un día del niño, nunca se debió subestimar.

@roxaniutz

ROXANA OLVERA ROSILLO / Cara o Cruz / San Luis Potosí, S.L.P. / Mayo 5 de 2021.