Retorno

Corazón de fuego en la materia
apenas alumbra los huesos que sostienen
el alma ensombrecida, tanto látigo.

En el patio
caen de bruces los pájaros de niebla,
mientras,
se vislumbra la esquina de la aurora
que a golpes de sangre se aparece,
entonces,
se sienten las notas brotar de la crisálida
hay noche, hay tarde, hay mañana
hay otro nombre dueño de aquel nombre

Ella se ha muerto,
Sé que no hay reparo.

En las astillas de la tarde ausente,
hay un niño que llora en el regazo.