Recogerse

En mis años mozos los días santos (de retiro y reflexión) se volvían ‘de gloria’ al anochecer del sábado, como hoy mismo. Cuántas semanas de supuesto recogimiento no habré vivido, al menos en forma parcial y cada vez menos, pero, eso sí, quien las necesita mucho ahora es el cuestionado presidente si bien este escribano no cree ya que sea capaz de entender sus graves errores y corregirlos.

Miren, estos días han resaltado los ataques presidenciales al INE en anticipación a las elecciones, así como a periodistas exitosos o defensores de periodistas, al igual que a autoridades estadounidenses sobre todo en materia de derechos humanos, con el apoyo ciego de sus desprestigiados leales en el liderato de la Cámara de Senadores y en la presidencia de su partido. También les han tocado a quienes apoyan a los críticos en los medios o el sector privado.

Los reveladores ataques resultan despiadados y, al no poder desmentirlos, se busca descalificar personas por cualquier vía, incluso usando y degradando un importante periódico como es La Jornada. Va, pues, duro con los periodistas que no se le rinden o que lo cuestionan… en contra de la libertad de expresión, lo cual no pasa desapercibido a nivel internacional.

Luego de la fracasada promoción de su absurda contrarreforma eléctrica, incluso con mentiras e intentos de manipulación por parte de experimentados funcionarios, se le ve más desesperado y errático ante los meses tan difíciles que se avecinan. No está nada claro qué podrá hacer con todas las complicaciones que se vienen.

Los intentos de distraer con respecto a ciertos problemas también nos alejan de sus posibles soluciones, y debe haber límites en escenarios y procesos en que muchos problemas distraen de muchos otros problemas, sin salidas visibles en un deterioro general. La economía y la seguridad han pasado a segundo plano, pero van a resurgir con fuerza inusitada.

Parte del enojo presidencial viene de que —como ha dicho él mismo— es el presidente más insultado de la historia de México (lo cual incluye a toda su familia), aunque eso se asocia en buena medida a que también es quien más ha agredido a sus crecientes enemigos reales o inventados. La mayor desgracia es que no reconoce nada y tampoco corrige nada, al estar tan preocupado por su imagen personal y de popularidad.

Sin duda, debería recordar que la humildad es la base de toda grandeza, pero no sólo en los discursos. De hecho, oigan, tenemos que subrayar que la humildad no es pensar menos de ti, sino pensar menos en ti.

En fin, ojalá que estos días le sirvan al país de la mejor forma posible. Apoyemos y defendamos al Instituto Nacional Electoral, a la libertad de expresión y manifestación, a todas las instituciones que deben actuar como contrapesos a un poder desmedido, a los médicos que siguen expuestos sin vacunas frente al Covid-19, a la perspectiva económica de nuestro país ante la globalización y la competencia internacional que, para bien y para mal, nos vincula al país más poderoso del mundo.

* A LO LARGO DE los quince estados que pronto elegirán gobernador se van produciendo cambios en las preferencias ciudadanas por diversas razones. De 14 estados probables para Morena hace unos meses, el movimiento o partido en el poder a nivel nacional encara sólo seis “seguros”, dos dudosos y otros siete con probabilidades de triunfo opositor: Querétaro, Guerrero, San Luis Potosí, Nuevo León, Michoacán y Sonora.

Hace unos meses comenté aquí un poco sobre todo ello y ya lo haré con más detalle y actualización en futuras colaboraciones, pero ahora acaso puede adelantarse que algunos morenistas tratan de defender a sus cuestionados candidatos mediante el ofrecimiento de viejas e ingenuas esperanzas o, directamente, a partir de la distribución de apoyos en efectivo o la popularidad del presidente (vista como ‘aprobación de desempeño’) y la aceleración de la obligada campaña de vacunación (a pesar de sus fallas y retrasos) a fin de defenderse del antes menospreciado coronavirus. Habrá que ver qué tanto les funciona todavía.

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