Credibilidad «Cero»

L Gabriel Gayosso Berman 250xPor L. Gabriel Gayoso Berman/ La Cicuta/ San Luis Potosí, S.L.P.

Se dice que una de las grandes cualidades y virtudes del ser humano, hombre o mujer, que se precie de ser moral, jurídica y socialmente congruente con sí mismo, es la veracidad; es decir, tener un alto grado de credibilidad y expresar siempre la verdad.
Y como las instituciones, publicas y privadas, son presididas y constituidas por seres humanos, esta cualidad se extrapola a las mismas, con lo cual, se adquiere un grado de credibilidad, confiabilidad, transparencia y empatía con los demás individuos.
Existen muchas y variadas encuestas, las cuales se han realizado por años, relacionadas con los porcentajes de credibilidad de las diversas instituciones en nuestro país, y huelga decir, que en el fondo de estos resultados se ubican, casi siempre, los partidos políticos, la policía, los legisladores y los funcionarios o servidores públicos.
En contraposición, se ubica indistintamente la iglesia, cuya actuación tienen más que ver con el aspecto espiritual de la vida del ser humano, y el ejército, muy a pesar que en los últimos tiempos, ha sido severamente cuestionada su quehacer en pro de la seguridad pública y la paz social, como las instituciones mas creíbles, honestas y respetadas por la población.
Quienes parecen inamovibles en el fondo de las evaluaciones son los políticos, partidos y personajes, incluyendo a los legisladores, y poco o casi nada hacen para salir de este deshonroso lugar y al parecer, es la desvergonzada justificación para validar sus acciones y sus actos en el ejercicio del quehacer en el servicio publico.
Así tenemos por ejemplo, en la percepción social, si un alcalde o gobernador, declara que no habrá aumento en los montos de la carga impositiva, es un claro aviso o advertencia de que los impuestos serán aumentados o se aplicaran nuevos tributos.
Si se habla de que se procederá judicialmente en contra de servidores públicos o funcionarios que cometieron irregularidades e ilícitos durante el periodo de su gestión o malversaron fondos públicos, es casi una seguridad, que la impunidad y la inactividad se hará latente y no pasara de unas cuantas declaraciones mediáticas que solo lastimaran el prestigio social de los aludidos.
Así mismo, cuando se anuncia que se harán reformas a la legislación vigente para buscar el progreso, una mejor calidad de vida, gobernanza y buena administración pública; en el sentir popular se percibe todo lo contrario y toma vigencia el conocido dicho: “piensa mal y acertaras”, y lógicamente, esto será en perjuicio de la población.
Poco o casi nada, como decía anteriormente, se ayudan o hacen las instituciones públicas principalmente, por conducto de sus integrantes y representantes, por resolver esta situación, por lograr la empatía y credibilidad de la población, al contrario; ejemplificaremos: los encargados de velar por el cumplimiento de la ley, llámese simple policía de a pie, patrullero, agente vial, comisario en jefe o secretario de seguridad pública, amenazan, acosan, roban, asaltan, agreden, fabrican ilícitos, imputan delitos y hasta privan de la vida al ciudadano, amparados en la autoridad y el poder que les da la institución, cuando de ellos se espera que brinden protección, salvaguarden la paz, prevengan los delitos y den seguridad a la población, como es su obligación.
Y qué decir de los responsables de la procuración e impartición de justicia. A nivel federal, dejan en libertad a una secuestradora, solo por la presión de su país de origen y la procuraduría no chista; así como a un conocido narcotraficante, aunque luego de que se sustrae de la autoridad mexicana, lo andan buscando con ganas de no encontrarlo; apresan a una corrupta líder sindical creada por el mismo sistema y mediante amparos se le desvirtúan los ilícitos; y peor aún, ampliamente conocido el caso del hermano presidencial incomodo que después de acusarlo de mil transgresiones, ahora es inocente y se le devuelve lo que se robó. ¡y aquí, en este país, no pasa nada!
Pero localmente no nos quedamos atrás, un sacerdote procesado como único, si UNICO, autor de la violación y muerte de una menor de edad, alumna de un colegio confesional, después de sentenciado y bajo el argumento de que la Procuraduría local, en ese entonces presidia por el actual Secretario General de Gobierno, no aportó pruebas suficientes para demostrar fehacientemente su culpabilidad, esto determinado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, queda en libertad y agradecido con Dios. Así sería la defensa que realizaron en el juicio de garantías la Procuraduría y el Supremo Tribunal de Justicia del Estado, partes en el proceso, callan y se hacen los desentendidos.
Como el caso de la libertad obtenida por el policía estatal señalado como el autor del homicidio por golpes de un pobre individuo que, al paso, levantaron en un operativo y que murió en el propio edificio de Seguridad Pública Estatal, o como determinar que una puerta de cristal es la causante de la muerte de una joven bonita y trabajadora, que era asechada y acosada sexualmente por su patrón.
Una Contraloría Estatal que impone multas y sanciones irrisorias a un ex gobernador que no pasan el primer filtro legal de los mismos tribunales administrativos estatales, lo que se convierte en una mascarada o burla de la población, pues en vez de dar coraje su ineptitud e incapacidad, mejor causa hilaridad y sirve para la chanza. Pero también, la Auditoria Superior del Estado, haciéndose lela y evadiendo el bulto para proceder contra la anterior alcaldesa de la capital que, según la actual administración capitalina, malverso cientos de millones de pesos y con esto justifica su inactividad gubernamental, y los procesos y acciones legales para el castigo y la reparación del daño, se ven lejanas cada día más.
Y la joya de la corona, la institución gubernamental considerada como la responsable de velar por el bienestar de la familia, su integración y atender a los grupos y personas más vulnerables, me refiero al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, seriamente cuestionado con un programa contaminante y depredador de los bosques, denominado “estufas ecológicas”, que es a sotto voce, el negocio turbio de familiares de la titular y allegados por sus altos costos y montos, además de dilapidar recursos con unos desayunos chafas y carísimos, encargados de manera no muy clara a supuestas empresas fantasmas.
Es decir, por donde le veamos y demos vuelta, la credibilidad institucional esta, no por los suelos, sino de risa y comparsa, de festín y chismorreo, de hilaridad total ante declaraciones o comunicados inverosímiles y fantasiosos, y aun tienen la desvergüenza de prepararse para la próxima contienda electoral y suspiran por un nuevo cargo público, ahora con mayor entusiasmo pues ya huelen, palpan, otean y saborean la reelección. Este es el nuevo México y su nueva manera de gobernar.
Comentarios: Conocer los criterios con los cuales los legisladores locales designaron a los consejeros “ciudadanos” del Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana, es y será tanto como conocer quien mando asesinar a John F. Kennedy, hace 50 años. Pero no dudamos que se apresuren autorizar el aumento de la tarifa del servicio del transporte urbano, argumentando cualquier banalidad mema.

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