El saber y la sabiduría

En un colegio de elite estaba ocurriendo una situación inusitada: alumnas que usaban lápiz labial, todos los días besaban el espejo y remover las marcas de lápiz labial era todo un problema.

El director estaba bastante molesto, porque el celador tenía un trabajo enorme para limpiar el espejo al final del día. Pero, como siempre, en la tarde siguiente, nuevamente estaban las mismas marcas de lápiz labial.

Un día el director juntó al bando de alumnas en el baño y pacientemente les explicó que era muy complicado limpiar el espejo con todas aquellas marcas que ellas hacían. Fue una oratoria que duró una hora. Al día siguiente las marcas de lápiz labial en el baño reaparecieron.

Al otro día, el director junto nuevamente al bando de alumnas, pero esta vez con el celador presente en el baño y pidió al celador que demostrara la dificultad del trabajo de limpieza. El celador inmediatamente agarró un paño, lo mojó en el agua del inodoro y lo paso en el espejo. ¡Nunca más aparecieron las marcas en el espejo!

Moraleja: Hay profesores y hay educadores.

Comunicar es siempre un desafío.

A veces, necesitamos usar métodos diferentes para alcanzar ciertos resultados.

¿Por qué?

*Porque la bondad que nunca reprende, no es bondad: es pasividad.

*Porque la paciencia que nunca se agota, no es paciencia: es servidumbre.

*Porque la serenidad que nunca se rompe, no es serenidad: es indiferencia.

*Porque la tolerancia que nunca replica, no es tolerancia: es imbecilidad.

«El saber lo aprendemos con los libros, la sabiduría se aprende con la vida».