«Ángeles Inciertos» de Silvia Martínez Coronel

  • Crítica en el prólogo del uruguayo Alejandro Michelena.
  • Obra de @SilviaM_Coronel, ya en México.

Un libro intenso y necesario

Los prólogos son inútiles, sentenció Borges en más de una ocasión. Justamente él, que se prodigó en el cultivo de estos ejercicios textuales que sólo se justifican en función de la obra –ésa sí creativa- que intentan apuntalar. Y tal vez lo que quiso advertir fue que poco sirve el más brillante y elaborado de los prólogos si el texto que apadrina no se sostiene por sí mismo, más allá de los argumentos del prologuista.

Alejandro Michelena

Pero todo cambia, y el prólogo se valida y justifica cuando antecede a un texto con indudables valores literarios. Qué gratificación entonces para quien lo escribe: tener la certeza que está anunciando a los lectores que se van a encontrar con un material de valores firmes que inmediatamente podrán comprobar por sí mismos. Tal es el caso de ‘’ Ángeles inciertos”, este bello y terrible, contundente poemario de Silvia Martínez Coronel.

Podríamos decir que este libro marca la plenitud y madurez de la autora, tanto en el manejo de los recursos estilísticos como en la profundidad de su aliento creativo. Están convocados, en esta serie de poemas de vocación elegíaca y versos torrenciales, los grandes temas: el amor, la soledad, la muerte. Y de manera más concreta una presencia que se impone es la de su hermana Laura –también poeta, y muy buena, fallecida recientemente- con la cual la autora dialoga por momentos, o alude a ella, o la recuerda, o la conjura. La voz de este poemario es una primera persona desgarrada, angustiada en algún tramo, pero fuerte, potente, siempre intensa.

Escribe la poeta, no con el intelecto sino con sus sentires, sus angustias, sus miedos y fantasmas, y lo hace de este modo:

“me haces falta en cada vértice del espanto

en cada caricia desolada sin sombra y sin consuelo

en cada una de las muertes diarias…”

Y es un decir ferviente y apasionado el que construye “Ángeles inciertos”, pero está mediado por un trabajo riguroso y minucioso con las palabras, con las formas. No es lo suyo el desborde romántico, y tampoco el ajedrez cerebral; hay en su creación un proceso que hace decantar el texto para que exprese el sentir profundo de la artista de la manera justa y necesaria.

Es un libro poético en el sentido mas cabal. No la mera recopilación de poemas tan habitual sino un libro concebido como una unidad, donde los textos se articulan y responden a una estructura mayor.

Consecuentemente: hay un ritmo, una respiración, un crescendo trabajado por la poeta como una verdadera sinfonía, que nos atrapa, nos golpea, nos interpela. Poesía sin concesiones la de Silvia Martínez Coronel, que no busca complacer sino compartir una vivencia existencial que se siente auténtica y verdadera.

Alejandro Michelena.