Juan Ramiro es el Plan B candidato de Morena

Desde hace meses se sabía que Juan Ramiro Robledo era una de las opciones más factibles de Morena para buscar la gubernatura. JR, como le dicen sus amigos, es un político de peso completo, un profesional de la administración pública que es amigo y aliado del presidente de la república desde hace años.

En esta coyuntura de sucesión gubernamental JR es el Caballo Negro que se había mantenido oculto para aparecer en el momento preciso, “ni antes, ni después”, como recomendaba Don Jesús Reyes Heroles. No es desatinado afirmar que con la experiencia y sagacidad política del presidente López Obrador le haya recomendado a JR esperar hasta el último momento para dar a conocer sus aspiraciones, es decir, hasta que recibiera la señal de Palacio Nacional. El presidente lo estaba cuidando. Querían evitarle un desgaste prematuro.

Cuando hace unos meses se le preguntaba a Juan Ramiro si quería ser gobernador, siempre contestaba con evasivas o de plano negaba esta posibilidad. Pero en su fuero interno siempre acarició la idea de dar una nueva batalla para cumplir su sueño de gobernar a los potosinos y hacer realidad las políticas del gobierno de la Cuarta Transformación.

Méritos y capacidad no le faltan. Es un hombre preparado, honesto y con una larga trayectoria como legislador y funcionario público. Comparado con los otros aspirantes de Morena, Juan Ramiro es el más capacitado para gobernar. Es licenciado en Derecho por la UASLP, ha sido diputado local y federal, senador de la república, secretario general de gobierno, subsecretario de gobernación en el gobierno federal y hasta hace poco se desempeñaba como presidente del Tribunal Estatal de Justicia Administrativa.

Toda su vida se preparó para llegar a Palacio de gobierno. En dos ocasiones casi lo consiguió cuando aún militaba en el PRI. Pero sus aspiraciones se vieron frustradas. Y a pesar de que hace años renunció al tricolor, JR sigue contando con la simpatía de grandes segmentos del PRI.

Muchas veces se ha comprobado que en política las circunstancias hacen al candidato, y hoy, todo conspira en favor de Juan Ramiro. Se están armonizando diversas variables que favorecen su legítima aspiración de llegar a la gubernatura.

La posible candidatura de Juan Ramiro debería preocupar a los altos mandos del PRI. Muchos militantes de este partido podrían verse atraídos por su perfil y antecedentes en el tricolor. Puede quitarles votos.
“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”. (José Ortega y Gasset)

El mayor peligro que amenaza la posibilidad de que Juan Ramiro Robledo sea el candidato de Morena es que este partido sea incapaz de gestionar con éxito y sin rupturas la elección de su candidato. En términos dialécticos puede afirmarse que hoy se vive al interior de Morena una agudización de las contradicciones que amenazan con provocar un rompimiento de dimensiones desastrosas. Morena es en estos momentos una Torre de Babel; se escenifica un nuevo episodio de luchas intestinas que pueden dañar el proceso de selección de su candidato. Hay demasiada pelotera entre sus tribus.

El nuevo dirigente de Morena, Mario Delgado Carrillo, entró con el pie izquierdo al pactar prematuramente alianzas polémicas. Quiso imponer una coalición con el Partido Verde Ecologista y provocó una rebelión de las bases y liderazgos morenistas de San Luis Potosí que se sintieron ignorados y ultrajados. El centralismo insensible del nuevo líder menospreció la capacidad de reacción y resistencia de los militantes potosinos.

Delgado Carrillo pensó que podía pasar por encima del Consejo Estatal que ya había decidido rechazar la alianza con el partido del Tucán. Pero este domingo 15 de noviembre el Consejo Nacional de Morena -máximo órgano de decisión de ese partido- metió el freno y acordó declararse en sesión permanente para continuar las negociaciones y decidir si va o no con el Verde. Este martes 17 de noviembre habrá definiciones.

Ante un ambiente exacerbado como el que hoy se vive en el partido Movimiento de Regeneración Nacional las capacidades mediadoras de Juan Ramiro pueden calmar las embravecidas aguas en las que navega el barco morenista. JR tiene una mano izquierda muy fina, sabe conciliar, unir y resolver problemas y momentos de tensión.

Los moderados de Morena coinciden en que urge una cruzada de pacificación al interior de su partido. Es apremiante que los militantes de Morena se serenen. De lo contrario se debilitarán y sus adversarios tomaran ventaja.

Pronto sabremos en que acaba este desencuentro en las filas de Morena.