Desconexión digital laboral

Esclavizados por la tecnología

De todo lo que solemos recibir voluntaria o inconscientemente en nuestro teléfono, encontré un hallazgo que quisiera compartir con usted y que proviene -irónicamente pues en ese terreno se arrastran grandes estigmas y barbaridades merecidas e inmerecidas- de un legislador mexicano, el Senador Ricardo Monreal Ávila, Doctor en Derecho y quien ha presentado una iniciativa importante, de gran interés para los mas diversos sectores poblacionales de México.

Se trata de la Desconexión Digital, un tema ligado a la producción industrial, de servicios, intelectual, agropecuaria, o cualquier otra en la que haya operadores, sean técnicos, funcionarios, administradores, empleados, obreros calificados o no, en fin, cualquier trabajador. Por ser imperdibles y porque plasman claramente una buena intención que a mi modo de ver será provechosa para la productividad y el bienestar emocional, al mejorar la calidad de vida y disfrute de la libertad y derechos laborales de todos, aún del mas alto funcionario público o privado, me permito transcribir algunas de sus partes:

“Apenas hace unos años las personas salían de su lugar de trabajo, iban a casa y dejaban atrás su actividad laboral. En la mayoría de los casos el lugar de trabajo y las horas dedicadas a aquél estaban definidas con claridad al tiempo de existir una estricta división entre el empleo y las actividades no laborales. Además, las y los trabajadores tomaban sus días de descanso sin computadoras portátiles, teléfonos inteligentes ni servicios de internet. La realidad laboral ha cambiado de modo significativo, provocando que hoy las y los empleados estén en guardia permanente; es decir, a la disposición del empleador a cualquier hora y en cualquier lugar. Creando una circunstancia potencialmente peligrosa para la salud de los trabajadores, y violatoria a sus derechos humanos.

La presión para responder a las comunicaciones electrónicas desde el trabajo, como correos electrónicos, mensajes de texto o llamadas telefónicas después de horas de trabajo equivale, como mínimo, al trabajo no remunerado y, en el peor de los casos, a una violación de los derechos humanos.

Diversos estudios científicos han apuntado a dicha conclusión. En 2018, por ejemplo, el investigador William Becker, de Virginia Tech, descubrió que un trabajador puede estar sufriendo estrés y ansiedad excesivos directamente relacionados con las expectativas laborales de conexión permanente, incluso si no revisa de manera activa los correos o mensajeas electrónicos de trabajo en sus horas libres. La mera expectativa de estar a la disposición del empleador 24/7 es suficiente para aumentar la tensión de los empleados y sus familias. Un par de años antes, Becker y las investigadoras Liuba Belkin y Samantha A. Conroy, de las universidades de Lehigh y Estatal de Colorado, respectivamente, desarrollaron una serie de proyectos dirigidos a estudiar el impacto de la comunicación electrónica en el bienestar de las y los empleados.

En un estudio titulado, “Agotado, pero incapaz de desconectarse: el impacto de las expectativas organizacionales relacionadas con el correo electrónico en el equilibrio entre el trabajo y la familia”, utilizando los datos de 297 empleados de 11 grupos industriales diferentes, descubrieron que, en promedio, las personas gastaron ocho horas a la semana, el equivalente a un día de trabajo extra completo, respondiendo correos electrónicos y mensajes de texto de su empleador después del horario laboral. “incluso entre aquellos que no respondieron después del horario laboral, el solo hecho de saber que existe una expectativa organizacional de que los empleados responderán al correo electrónico fuera del horario fijado normal crea un estrés anticipatorio que afecta negativamente su percepción del trabajo, equilibrio familiar. En pocas palabras, no pueden desconectarse mentalmente del trabajo”.

En el mundo ultra conectado de hoy, con un creciente número de personas trabajadoras a quienes se les demanda dicha accesibilidad perpetua, son cada vez más los países y empresas que están respaldando las leyes del «derecho a la desconexión», reestableciendo un claro límite entre el trabajo y la vida personal.

Este concepto de reciente aparición se refiere al derecho de un trabajador a poder desconectarse del trabajo y abstenerse de participar en comunicaciones electrónicas relacionadas con su empleo, como correos y mensajes electrónicos, llamadas u otras modalidades de comunicación, durante horas no laborales. Aunque actualmente no existe un marco legal global que defina y regule directamente el derecho a la desconexión, tanto el derecho internacional como el doméstico cuentan con disposiciones que abordan el tópico de manera adyacente. Por ejemplo, el Artículo 24 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos prescribe que “toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.

En este sentido el Senador Monreal propone la adición del Artículo 68 bis a la Ley Federal del Trabajo para que establezca: “Las y los trabajadores tendrán derecho a la Desconexión Digital a efecto de que les sean garantizados, fuera del tiempo de trabajo legal o convencionalmente establecido, el respeto a su tiempo de descanso, permisos y vacaciones, así como de su intimidad personal y familiar”. Eso en su parte medular, aunque también contempla especificaciones para su regulación entre patrones y representantes de los trabajadores. Estoy convencido de que a todos nos hace falta descansar como antes, cuando no había celulares ni compus.

@PedroOlveraV

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / octubre 24 de 2020.