El gobierno de los agresores

El día de ayer en la mañanera del presidente de México volvió a relucir el tema de las agresiones periodísticas a López Obrador y a sus acciones de gobierno.

En un estudio realizado por la consultora Intélite se mostró una lista de los periodistas que más han atacado al presidente a comparación del sexenio de Enrique Peña y Felipe Calderón obteniendo un 55% de notas negativas a comparación de Peña Nieto con un 37% y Calderón con 45% en su segundo año de gobierno.

No es nada nuevo mencionar alianzas entre gobiernos y medios de comunicación, si bien es cierto, los acuerdos existentes ayudaron a minimizar ataques a sexenios anteriores, sin embargo, nada los libró de la crítica y opinión.

En este sexenio, López Obrador ha batallado con los medios de comunicación desde el inicio de su mandato. No soporta que la libertad de expresión se escape de sus manos y no pueda parar la crítica a su gobierno.

También es cierto que este gobierno ha dado mucho de qué hablar; el presidente se ha enfocado tanto en ser lo primero que mire el ojo público que es inevitable no hablar de él.

En un discurso de cero corrupción debió quedar claro para él que no sería sencillo desarrollarse en su cargo, ya sabía que tendría algunos enemigos pero también sigue cometiendo un error al generalizar el papel de los medios de comunicación.

No solo “líderes importantes de opinión” son los que generan notas negativas; periódicos de talla internacional han criticado sus acciones, periódicos de talla chica tampoco se han quedado callados.

AMLO pensó que nadie criticaría su gobierno, se le olvidó también que la libertad de expresión sirve para mostrar inconformidades, desacuerdo y critica a lo que no ha sido correcto.

¿Por qué habría de molestarle esto?

De manera razonada, tendría que estar orgulloso por no seguir malas mañas como sexenios pasados, tendría que aceptar el poder político que tiene y entender que (de ser como lo expresó en la mañanera) si cuenta con críticas negativas es por el papel que juega “la oposición”, no porqué no sepa dirigir un país.

Esta manera de mostrarse como persona indefensa no concuerda con la imagen de un presidente; pareciera solamente que sí le preocupa no estar haciendo las cosas bien o que “le ha quedado el saco” en tantas notas negativas.

Y aunque esta acción de exponer un tema que no es de gran relevancia en estos momentos fue claramente un acto de intimidación, no es cuestión de periodistas o medios de comunicación porque no son los únicos que pueden expresarse negativamente de él; también sería de los ciudadanos que no coinciden con sus ideales y decisiones de gobierno y que también tienen el derecho a expresarse positiva o negativamente de nuestra política.

¿Por qué querer agradar a todos y obtener su reconocimiento?

¿Por qué tomarse todo tan personal cuando las críticas quedan al aire y cada uno decide si tomarlas o no?

¿Por qué le afecta tanto al presidente?

Twitter: @Yulicg19

YULISSA CEDILLO GUADARRAMA / La Nacional / Toluca, Edo Mex. / Octubre 16 de 2020.

Si desea suscribirse a nuestro canal de Telegram, sólo de click aquí!