¿Se equivocaron las autoridades de la UASLP?

Ante los hechos acontecidos en la impartición de una clase en la Facultad de Derecho donde se vieron involucrados la Profesora, Licenciada y Notaria, Elvia Castañón y el alumno Rafael Morales; de frente a la sanción y «procedimiento» al que la mentora fue sometida sin mediar citatorio formal ni causa suficiente; la simulación de actos además  viciados por el prejuzgamiento que ya públicamente la Secretaría General de la Universidad había emitido antes de escuchar  a la maestra o investigar los hechos;  los maestros de dicha Escuela Manifestamos:

A LAS AUTORIDADES UNIVERSITARIAS:

No se equivoquen.

La Universidad no es la expresión impulsiva de un alto funcionario desinformado que reacciona ante algunas criticas en las redes, sean muchas o pocas, correctas e informadas o no. La Universidad no puede ser una Institución que en un abrir y cerrar de ojos juzgue unilateralmente y sancione con penas infamantes a miembros de su comunidad, así sean sus alumnos, maestros, empleados o funcionarios, porque su esencia es la de una comunidad abierta universalmente en su pensamiento y en sus procedimientos; creada para educar sin distingos y a través de cada uno de sus actos. La Universidad no puede engañar ni dividir a su Comunidad rompiendo irresponsablemente la fraternidad, solidaridad y respeto en el que se cimienta nuestra misión. La torpeza y prepotencia de las decisiones pueden crear muchos problemas pero el peor de todos es enfrentar a los alumnos con los maestros.

A LOS ALUMNOS: Somos COMUNIDAD, perseguimos los mismos fines y de muchas formas nuestros quehaceres son complementarios por lo que debemos respetarnos y en esa visión nos identificamos mutuamente. La circunstancia nueva de la Pandemia y el aislamiento al que nos vemos obligados nos tienen a todos aprendiendo como llevar un curso regular en situaciones irregulares. Si hubo algún abuso u ofensa por parte de la maestra o alguno de nosotros debemos darles su justa dimensión trasponiendo los limites de una interpretación unilateral. Si de la investigación y justa apreciación de los hechos resulta necesaria una sanción esta debe  aceptarse e imponerse sin excesos ni privilegios se trate de alumnos o de maestros miembros de la comunidad. Mas no podemos hacer un conflicto donde no lo hay. El derecho nos da los instrumentos para alcanzar lo justo en armonía. Los últimos que podemos renunciar a ello somos quienes estudiamos las Leyes.

A LA SOCIEDAD: Como profesores estamos comprometidos en servir y aportar lo mejor de nosotros mas no podemos permitir que se nos empiece a juzgar antes de ser escuchados. El colmo de algunos grupos de universitarios oportunistas o desinformados es que les parezca que «una disculpa no basta» cuando a la profesora se le humilló obligándola a esa disculpa sobre un hecho en que resulta cuestionable que se haya querido ofender al alumno. El principio Pro Persona con que nuestra Constitución protege los Derechos Humanos debe ser de aplicación recíproca y no se debe iniciar una época de conflictos con actitudes radicales de «cero tolerancia» que terminen crucificando al primero a quien se señale.

A LOS MAESTROS UNIVERSITARIOS: Por una interpretación sesgada a un evento que solo se nos platicó, no pueden aplicarse sanciones a los maestros. Hoy es una de nosotros…mañana podemos ser nosotros mismos.

AL SEÑOR RECTOR: No permitiremos que procesos inquisitoriales tengan lugar en el centro del saber en nuestra entidad. Le pedimos que se instruya una investigación seria de los hechos y se proceda mediante el diálogo con la debida proporción de justicia, revocando el permiso que se le ha «sugerido» por la dirección de la Escuela a la maestra.

Al SINDICATO, esta obligado por su propia esencia a escuchar y defender a sus agremiados. No se puede actuar con tibieza.

NI LA UNIVERSIDAD NI SUS MIEMBROS DEBEN EQUIVOCARSE.

Atentamente:

 

Maestro Pedro de Jesús Olvera Vázquez.

Catedrático de la Facultad de Derecho de la UASLP

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