¿La violencia es cuestión de género?

Esta semana circuló por todos los medios de comunicación un video en donde un asaltante al transporte público fue golpeado por los usuarios al intentar quitarles sus pertenencias y la justicia por propia mano fue aplaudida por la mayoría.

A pesar de que las unidades de transporte público ya cuentan con aparatos tecnológicos de seguridad como las cámaras de videovigilancia, los índices delictivos no disminuyen. La inseguridad sigue presente y la falta de mecanismos de respuesta eficaces y eficientes han generado que las propias víctimas busquen justicia por su propia cuenta, pues desde la reacción tardía hasta los procesos de denuncia, se ha generado un hartazgo que bloquea levantar alguna acta o denunciar para tener cifras exactas de la gravedad del problema, pues claro está que, si no existen cifras, no existe problema.

Pero… ¿Por qué referirse a una cuestión de género?

En México, un estudio de la ONU Mujeres indica que alrededor del 96% de las mujeres han sido, por lo menos una vez en su vida, víctimas de acoso sexual en el transporte público sufriendo desde violencia verbal, contacto físico, hasta llegar incluso al secuestro, pero nadie hace o dice nada.

En general, en el transporte público las mujeres no sólo son grupo vulnerable para ser asaltadas, sino que también, en 9 de cada 10 de los casos, son acosadas por hombres. Aquí influye el tema de género.

Lo acontecido esta semana demuestra cómo la violencia también infiere en el sexo. Esta semana un asaltante afortunada o desafortunadamente fue golpeado por los mismos pasajeros para detener otro acto delictivo.

En el caso de las mujeres, son mínimos los casos en donde algún pasajero reacciona ante la violencia que vive una mujer en el transporte público debido a la normalización del acoso. Y aunque no es correcta la justicia por mano propia, nadie impide que una mujer llegue a ser violentada incluso físicamente en el transporte público, en su mayoría, por un hombre. Se prefiere callar y no actuar aunque sean testigos de este tipo de violencia.

Entonces… sí es cuestión de género y cultura. Porque cuando un hombre agrede a otro en defensa propia, es válido y aplaudido; en caso contrario, una mujer no tiene el derecho de defenderse de su acosador, porque entonces, dicen que denuncien y que no sean agresivas, que sólo fue un piropo o una mirada que admira la belleza femenina pero que, de ningún modo, es violencia de género.

YULISSA CEDILLO GUADARRAMA / La Nacional / Toluca, Edo Mex. / Agosto 07 de 2020.

Twitter:@Yulicg19

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