“La insensibilidad del Presidente”

Una de las imágenes más claras y presentes que tengo de Ernesto Zedillo como Presidente de México, además de estar anunciando la transición del PRI al PAN en el año 2000, es la de octubre de 1997, más específico en el puerto de Acapulco, Guerrero, recorriendo las zonas afectadas por el huracán Paulina, que azotó la costa del pacífico mexicano destruyendo gran cantidad de viviendas y negocios. Posteriormente, vimos como el titular del Ejecutivo Mexicano en turno, se desplazaba a las zonas de desastre, cuando así ocurriere. Así puedo mencionar a Vicente Fox, a Felipe Calderón y más recientemente a Enrique Peña Nieto, siempre como una figura de esperanza y apoyo a las personas que habían, en ese momento, perdido su patrimonio o algún ser querido.

En días pasados y con la llegada del Huracán Hanna, a costas del golfo de México y su desplazamiento por el Estado de Tamaulipas hacía Nuevo León y Coahuila, nos dimos cuenta que el actual titular del Ejecutivo Federal tiene otras prioridades y no es por demás, de una persona que ha acudido a todos los municipios de la Nación, con el único objetivo de pedir el voto a su favor y hoy, cuando su pueblo en desgracia lo necesitaba, simplemente no apareció. Lejos y en el pasado, quedaron aquellos momentos, donde el Presidente en turno visitaba y atendía de primera mano las necesidades de la población. La frivolidad de López Obrador, simplemente lo llevó a realizar su tradicional rueda de prensa matutina en el que fuera el hangar Presidencial del Aeropuerto Internacional “Lic. Benito Juárez” de la Ciudad de México, con el único fin, de anunciar a los cuatros vientos, que solamente se han vendido el 25% de los cachitos de la lotería Nacional, rifando el TP-01, conocido como el avión Presidencial.

No hubo preguntas acerca del huracán y de las acciones del Gobierno Federal para apoyar a los damnificados, menos para dar su opinión en relación a la pandemia de coronavirus derivado del COVID-19 y a la cifra de más de 43,000 muertos derivados de esta enfermedad. El Presidente solamente se vanaglorió del combate a la corrupción, con la rifa del avión. Y si, no hay que negarlo, el avión “José María Morelos”, fue un gasto sumamente costoso para los bolsillos de los mexicanos, pero eso, a costar más que el Air Force One del Presidente de los Estados Unidos, que en realidad son dos idénticos, distaba mucho de la realidad.

El combate a la corrupción, o dijera yo, el intento de combate, ha dado mucho que desear, el Presidente, cada día tropieza con un acto diferente de sus allegados, por ejemplo, los sobreprecios de ventiladores para la atención oportuna del coronavirus, sin licitaciones, del hijo del director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Barlett, también las residencias del matrimonio Ackerman Sandoval, donde la actual Secretaria de la Función Pública, se limitó a decir que era más baratas que la llamada “Casa Blanca” del sexenio del Presidente Peña Nieto. O cómo olvidar, los malos manejos en el deporte nacional, a cargo de la gloria del atletismo nacional y hoy directora General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Ana Gabriela Guevara.

Hoy podemos decir y mencionar, con toda seguridad, que si el Presidente quiere hacer por primera ocasión las cosas bien, debería empezar por su casa, poniendo el ejemplo y volver a ver a los ojos a los mexicanos, viendo sus problemas y enfocando sus energías a los verdaderos problemas, que al final de cuentas, serían los que importan.

@ppjonguitud

JOSE MANUEL JONGUITUD FLORES/Claroscuro/San Luis Potosí, S.L.P./Julio 30 de 2020.