Déjenla

Al final tenía razón la señora… Ella no iba a ser Primera Dama. Y, al cumplirse dos años de la victoria de su esposo, lo demostró por enésima vez. Eso es más bien anecdótico, aunque no deja de ser sintomático de cómo andan las cosas en el antiguo Palacio Virreinal. Pero lo más importante para todos es: ¿Qué vamos a hacer con él? No para librarnos de él, aclaro, sino por nuestro país.

Les cuento que, de manera un tanto accidental, se me presentó un sugestivo experimento en las redes que puede resultar de utilidad para todos, al reenviar un tuit sobre la propuesta de un diputado local en cuanto a “destituir al Presidente de la República en funciones por incapacidad o enfermedad mental manifiesta que le impida ejercer el cargo… y que sea avalada por un comité de médicos especializados”.

Miren, esta propuesta venía de mayo pero tuvo ahora un gran impacto a pesar de que no es tan novedosa para algunos y que la retuitee ya cerca de la medianoche. Fueron miles de likes, reenvíos y comentarios (favorables, en su mayoría) de personas que no están entre mis seguidores, mientras que fueron mínimas las burlas.

Mi pregunta fue ¿Cómo ven? y algunos comentarios han sido: De acuerdo; totalmente; se habían tardado; es evidente su incapacidad mental; tiene razón; urge; ¿dónde firmo?; no nada más por discapacidad; cualquier psiquiatra diagnosticará sus trastornos; es correcto; ¡bravo!; es demasiado su odio y rencor; una excelente salida; el diputado merece un monumento; para luego es tarde.

Después de su arrasadora victoria electoral hace dos años, el hombre ha visto cambiar, para mal, sus fortunas y resultados tangibles de rezos a distintas denominaciones religiosas, así como de sus ceremonias masónicas o de limpias prehispánicas. Las cosas han ido bastante mal en casi todos los renglones, con lo que se desespera y las perspectivas son aún peores.

Me queda claro que, a partir de sus acciones y expresiones, decirle enfermo mental no viene a ser un insulto, sino un probable diagnóstico de su condición. De hecho, sobrarían otros insultos y en diversos grados todos podemos tener algún tipo de trastorno sicológico… pero, ojo, él es el presidente.

Me queda claro que entre sus posibles trastornos estarían: Mitomanía, narcisismo o egocentrismo, paranoia, distorsión de la realidad, perfiles de sicópata, demencia senil, neurastenia y desmedida ansia de poder, esquizofrenia, delirios de grandeza y persecución, bipolaridad, síndrome de Hibris, ausencia de empatía… Todo se puede descartar o comprobar con estudios serios y profesionales intachables.

Me queda claro que tenemos un antecedente en América Latina. El presidente de Ecuador Abdalá Bucaram, también populista que formó su propio partido, que ganó el cargo en su tercer intento y que aparecía mucho en televisión, fue destituido en 1997 por “incapacidad mental para gobernar”.

A su vez, hay quienes dicen que el de acá es tan taimado y mañoso que “se hace el loco”, pero igual podemos identificar una mezcla de verdad y simulación. Esto no es para atizar la división: Ojalá hubiera una mejor salida.

Quizá parece que le deseamos mal, pero créanme que yo les deseo bien… si les sigue interesando su papel en la Historia. Ya les fue muy mal, aunque siempre pueden lograr que todo resulte menos negativo. Se menciona como una seria limitante que ni él ni sus feligreses en las cámaras y las calles lo van a permitir, si bien se intentaría convencerlos que por razones mentales o sicológicas podría quedar eximido de responsabilidades criminales.

Al permanecer independientes y objetivas, las evaluaciones habrían de evitar prejuicios y rechazos de los resultados, al tiempo que seguirían en vigor para los próximos candidatos y presidentes.

Recordemos, en fin, aquella frase que Pancho Villa usaba para animar a sus tropas: “Ánimo cabrones, que más adelante está más feo”. Y sí, viene lo peor, pero no perdamos el ánimo y la esperanza, aunque tal vez sea inevitable perder el respeto por la pareja presidencial. Ellos quedarían, pues, como los insultadores más insultados.

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CARLOS PÉREZ GARCÍA / Opinión / CdMx / Junio 4 de 2020.