Vacíos de poder

El resultado de los comicios electorales del próximo año, donde se disputará la Cámara Baja del Congreso de la Unión, 15 Gubernaturas, 30 Congresos Locales y casi 2 mil Ayuntamientos adquiere gran relevancia y resulta fundamental, no solo porque fijarán el rumbo de la segunda mitad del sexenio Obradorista, sino para la prospectiva de los posibles escenarios para la sucesión presidencial del 2024.

La elección intermedia del 2021 es clave para Andrés Manuel López Obrador, ya que se juega la mayoría parlamentaria que tiene en el Congreso, pero en realidad esta elección se definirá más por las votaciones locales a las gubernaturas, mismas que tendrán un impacto decisivo en la Cámara de Diputados.

La administración del Presidente López Obrador se ha caracterizado por centralizar el poder en la figura del ejecutivo, pero en esta ocasión parece estar perdiendo terreno frente a algunos Gobernadores, quienes han diferido con las decisiones que se han tomado desde Palacio Nacional y han optado por anticipar y tomar medidas más audaces a las del primer mandatario.  En política, los vacíos de poder siempre se ocupan.

Y tanto el presidente como la dirigencia nacional de Morena son conscientes que tendrán un desgaste y pagarán un costo político – electoral inevitable por el manejo de la crisis sanitaria y económica por el coronavirus. Lo que está por verse es de qué tamaño será la factura que les cobrara el electorado en 2021.

Por eso la urgencia de López Obrador de sacar, adelantar y aprobar todas sus iniciativas y reformas, al menos las más importantes para su proyecto de transformación durante la primera mitad de su sexenio, ya que es muy poco probable que Morena mantenga la mayoría calificada que ahora tiene en la cámara de diputados y ya no puedan sacarlas para la segunda mitad de su sexenio.

En ese sentido, la disputa será por obtener la mayoría simple o relativa – la mitad más uno – esto es clave para la aprobación del presupuesto, ya que depende de darle continuidad y consolidar el proyecto de López Obrador o, en su defecto darle la oportunidad a la oposición de con la mayoría poder frenar o revertir algunas iniciativas y reformas, además de moldear el rumbo de lo que queda del sexenio.

En lo que va de gestión de la 4T se ha dicho que no hay una oposición que le hiciera frente al presidente y a Morena, y hasta cierto punto así venía siendo, los políticos son como tiburones, en cuanto huelen la sangre aparecen y solo es cuestión de tiempo para que se hagan presentes.

El primer reto de los partidos de oposición será lograr conformar una plataforma que sea atractiva y competitiva electoralmente desde lo local, después podrán considerar posibles alianzas, frentes, bloques u otras estrategias electorales para mantener el mayor número de gubernaturas posibles, así como recuperar espacios en la cámara de diputados, los congresos locales y alcaldías.

Por su parte el Presidente está haciendo lo propio, dirigiéndose y apostando a su base electoral con los más de 22 millones de beneficiarios de los programas sociales y asistenciales. El liderazgo presidencial aún con la caída de su popularidad es clave en esto, no basta con que dirija mensajes es necesario que  asuma conductas.

Al final cada uno será evaluado según cómo haya enfrentado las crisis y tendrá que asumir los costos de las cosas que hizo y dejó de hacer.

@15HugoGuerrero

HUGO GUERRERO / Matices / San Luis Potosí, S.L.P. / Julio 2 de 2020.