Bolsonaro y FRENAA

Bolsonaro resulta ser, por similitud histórica, una especie de contra reforma brasileña si pensamos que la Reforma política de ese país se había apenas iniciado con la llegada de la izquierda en hombros de su líder Lula Da Silva desde 2003 al 2010. Efectivamente y con muchos sacrificios, en una lucha sorda que incluye las primeras reclusiones como preso político del líder brasileño que hoy ha vuelto a prisión por supuestas irregularidades desde su mandato, Lula comienza su movimiento desde y contra las dictaduras militares y los gobiernos civiles corruptos como el de Collor de Mello. Sin embargo, después de no acostumbrarse la población al nuevo régimen de nuevas ideas que privilegiaban el trato igualitario y la aceptación de la diversidad, la derecha empezó el contra ataque frente a Lula y su camarada Dilma Ruseff que dió continuidad al proyecto de izquierda del 2011 al 2016. Este proyecto quizá olvidó o descuidó culturizar en las nuevas ideas y con paciencia a la población; la estrategia de los adversarios para revivir a la derecha la hicieron de una manera que tiene grandes analogías con lo que ha querido emular el Frente Nacional AntiAmlo FRENAA en México, lo que además se confirma con el famoso documento del BOA que oficialmente no existe pues nadie se hace responsable hasta ahora; por el contrario, dicen que es un invento de ya saben quién; pero ya se sabe que: «cuando el Rio suena, es que agua lleva». Investigando he dado con un  documento enfocado más al análisis de estrategias de marketing, donde figura el uso de las redes de forma preponderante enfocada a desgastar y porque no, tal como sucedió, contribuir o generar la caída de Dilma Ruseff, señorona que en este momento tal vez empiecen a extrañar los brasileiros. Pues bien el autor de este estudio realizado al inicio de 2020, es Juan Relmucao y entre otras cosas verdaderamente interesantes e ilustrativas de lo que creo se parece mucho a la campaña invisible que se lleva a cabo en nuestro país. Bolsonaro plantea que después de la arrasadora victoria del exmilitar Jair Bolsonaro en Brasil se habló del uso de Whatsapp como clave del vuelco hacia la derecha de la sociedad brasileña, pero ¿Cuáles fueron las bases de ese armado digital? ¿Por qué millones de personas legitimaron ese discurso? En 2018 cubrí las elecciones desde Río y San Pablo y hoy, luego de haber hablado con votantes y especialistas, me da la sensación de que los memes de Rambo con la cara de Bolsonaro esconden un espíritu de época y una actitud hacia la política bastante más profunda de lo que parece. “El hack de Bolsonaro fue un hack sociológico”, me dice un año después, cuando le relato esta escena, el especialista Niv Sardi, master en matemática e informática de la Universidad de París 7 Denis Diderot. Sardi, que investigó en Brasil y en tiempo real la campaña en Whatsapp del Partido Social Liberal (PSL), el movimiento político liderado por el exmilitar y actual presidente brasileño, explica: “Uno de los principales aciertos de la campaña fue atraer a una parte considerable de la población que se sentía al margen del discurso del Partido de los Trabalhadores (cuyo candidato, Fernando Haddad, había sido elegido por Lula Da Silva) y hacerlos sentir parte de una construcción política”. Para Sardi, “luego elecciones se analizó el uso de Whatsapp y la creación de grupos, pero no se analizaron los motivos que atraían a las personas a formar parte de ese discurso y tampoco se estudió cómo se sintieron interpeladas por las propuestas y las formas de Bolsonaro”.

En los últimos años, se dio en el país un proceso de recesión económica, bombardeo mediático contra el PT y lawfare contra Lula Da Silva. Como resultado, medios y partidos políticos convirtieron simbólicamente a la fuerza que había gobernado el país desde 2002 hasta 2016 en algo así como el resumen de los males brasileños. Con una recesión económica tangible y la corrupción machacada desde los medios, el proceso de construcción de sentidos y emociones negativas hacia el PT o antipetismo terminó en la destitución de Dilma Roussef y cimentó una de las bases de atracción del discurso bolsonarista: sea cual sea el origen de alguien, no es deseable identificarse con el PT. La otra parte consistió en una revisión del capital simbólico de ese partido: la ampliación de derechos simbólicos, culturales e identitarios de la historia reciente de Brasil fue trocada por el PSL en una muestra de soberbia por parte del PT y sus adherentes. “Los pretenciosos intelectuales vs. El pueblo brasileño” fue una posición cómoda para Bolsonaro que no solo posicionó a los demás partidos en un lugar de “pretenciosa superioridad intelectual” sino también a los feminismos y a los movimientos de diversidad sexual.

Hasta aquí  cuando menos empiezan a verse muchas similitudes de una estrategia de marketing político inescrupulosa y que no duda en manejar las fake news, los chistes, las interpretaciones sesgadas. Aunque el caso de AMLO no parece ser el de quien se radicaliza en la protección de los grupos discriminados hoy por hoy. Veremos más adelante.

@PedroOlveraV

PEDRO OLVERA/Retruécanos/San Luis Potosí, S.L.P./junio 26 de 2020.