Calderón: incesto con la historia

Lo primero que debo precisar es que no sería capaz de comprar un libro en donde Calderón haya escrito su propia historia como Presidente de la República Mexicana, desde su propia y muy parcial visión; sin embargo agradezco que me llegara el documento vía electrónica.

Oriana Fallaci en su “Entrevista con la Historia”, hace algunas reflexiones que vale la pena revisar previo a asomarnos a una auto entrevista con alguien que tuvo ese poder más por descuido que por legitimidad: «…participo con aquel a quien escucho y veo como si la cosa me afectase personalmente o hubiese de tomar posición y en efecto la tomo siempre a base de una precisa selección moral…no me comporto con el desasimiento del anatomista o del cronista imperturbable. Me comporto oprimida por mil rabias y mil interrogantes que antes de acometerlos a ellos me acometieron a mí y con la esperanza de comprender de qué modo, estando en el poder… ellos determinan nuestro destino. Por ejemplo ¿La historia está hecha por todos o por unos pocos? ¿Depende de mil leyes universales o solamente de algunos individuos? Este es un antiguo dilema… Una vieja trampa en la que caer, y es peligrosísimo, porque cada respuesta lleva consigo su contradicción. No por azar muchos responden con la componenda y responden que la historia está hecha por todos y por unos pocos que llegan al mando porque nacen en el momento justo y saben interpretarlo. Tal vez. Pero el que no se engaña respecto a la absurda tragedia de la vida, acaba de seguir a Pascal cuando dice que si la nariz de Cleopatra hubiese sido más corta, habría cambiado la faz de la tierra; acaba por temer como Bertrand Russell cuando escribe: No te preocupes, lo que sucede en el mundo no depende de todo, depende del señor Kruschev, de Mao Tse Tung, de Foster Dulles, si ellos dicen Morid, moriremos, si dicen Vivid viviremos. No consigo aceptarlo… –rechazo- la idea de que nuestra existencia dependa de unos pocos, de sus sueños, sus arrebatos o caprichos. La historia de ayer -sin tecnología- es una novela de hechos que nadie puede controlar, juicios que no se pueden replicar. La de hoy, no es así. Se escribe en el mismo instante de su acontecer. Se puede filmar, grabar, fotografiar. En última instancia el acceso o acercamiento a la historia verdadera, recurre a testimonios más o menos autorizados por su presencia verosímil  y lógica en cuanto a tiempo lugar y circunstancia; y desde luego en el caso del ejercicio del poder, deberá ser apoyada por pruebas y constancias de hechos derivados del ejercicio del poder que puedan ser observables. De preferencia esos testimonios deben provenir de personas imparciales o con trayectorias de objetividad. En el caso de Felipe Calderón difícilmente puede admitirse como justificación -porque el librito realmente es lo que  busca, justificar- de lo que realizó y dejó de hacer. El cúmulo de culpas y culpables que señala a lo largo del escrito, hace que uno se pregunte: ¿Por qué mi actuar contra Madero, contra Marco Cortés, contra Bolio? ¿Solo debemos conformarnos con que los llame cadeneros del antro, como ahora llama al PAN? El gozo que le represente acusarlos públicamente no justifica ante nadie, ni siquiera sus otrora correligionarios, su incapacidad de meterlos al orden, la simulación de molestia y desaprobación que ahora manifiesta después de varios años de andarle buscando tres pies al gato. En cuanto a su guerra contra el narcotráfico y la gravísima decisión -que no parece que le haya sido tan difícil como asegura el título del libro- de permitir el ingreso de armas, resulta muy buen indicativo de su entusiasmo unos párrafos contenidos en la pagina 228 en el que se refiere al Ex gobernador Marcelo de Los Santos, a quien precisa que estima mucho.

Y señala la debilidad institucional al mantener corporaciones policiacas creadas hace 40 o 50 años. Marcelo: Presidente, ayúdame. En San Luis están cada vez más agresivos y la gente tiene temor. Con mucho gusto gobernador- le contesté -además de las fuerzas armadas, puedes contar con  el apoyo presupuestal de las partidas que hemos creado para comprar patrullas, tecnología, comunicación y sobre todo armamento moderno. Asintió con la cabeza pero me compartió una preocupación: todo está bien, pero las armas no, en San Luis, en la capital la gente es muy decente. La tradición es que los policías solo anden armados con tolete. Finalmente lo convencí y trabajamos muy bien juntos. En general un testimonio que evade los temas espinosos como el desempeño de García Luna y hasta los transforma en éxitos y autoelogios. Luego asume el papel de consejero, evaluador, juzgador y pontífice. Alguien ha dicho que la historia la hacen los vencedores pero ni siquiera ese parece ser el caso de Calderón, que hasta con los suyos ha despellejado su imagen. No es conveniente que asista a un solo curso más de autoestima.

Twitter: @PedroOlveraV

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Mayo 29 de 2020.