Tan bien que íbamos

Al Presidente Andrés Manuel ya no le alcanzan las mañaneras para llenar y dominar el discurso público, son demasiados los frentes que tiene abiertos. Sus mensajes reflejan una mezcla de expectativas y frustraciones, además son confusos y contradictorios.

Se vale que López Obrador tenga un discurso optimista frente a la crisis sanitaria y económica, como Presidente le toca tenerlo. Lo que no se vale es que su discurso no vaya acompañado de políticas públicas y un programa de recuperación económica serio y responsable, a la altura de las necesidades del país.

El desarrollo económico y social no es asunto de buenos deseos, es cierto que se requiere de voluntad y compromiso pero aún así no basta, se requieren políticas estratégicas, instituciones eficientes y responsabilidad en el actuar. Si bien es cierto no hay camino seguro al desarrollo económico y social, lo que sí hay son estrategias para luchar por él. También es cierto que para todo ello se requieren recursos, se trata de una inversión, no de un gasto. Debemos verlo desde esa perspectiva.

Enfrentamos esta crisis sanitaria en un muy mal momento económico. La incertidumbre provocada por esta crisis no hará más que agravar la dinámica negativa de la inversión.

Aún así AMLO en un mensaje grabado en Palacio Nacional dijo: “Ahora sí que, como dicen en mi pueblo: tan bien que íbamos y se nos presenta la pandemia.

No, no íbamos bien, el desplome de la economía mexicana empezó antes de la emergencia sanitaria y con el Covid-19 se agravó la situación, y el escenario que se avecina luce muy adverso.

Así transitamos de la declaración que el coronavirus había caído como “anillo al dedo” al “tan bien que íbamos”. El Presidente pasó del que bueno al que lastima en su interpretación de la crisis, cambiando de discurso ante la nueva realidad económica.

Su popularidad y la legitimidad de la elección le ha alcanzado hasta el momento para absorber ese desgaste, pero tarde o temprano la realidad y el tiempo lo alcanzarán, esto no le será suficiente, la credibilidad y confianza que tiene hoy el discurso naturalmente ira perdiendo fuerza, si los resultados no lo acompañan.

La confianza es un valor intangible que se gana con acciones íntegras. Gobernar exige un gran sentido de realidad, claridad de medios y fines. La legitimidad de los resultados se obtiene solo con la capacidad de gobernar.

@15HugoGuerrero

HUGO GUERRERO / Matices / San Luis Potosí, S.L.P. / Mayo 29 de 2020.