Daño covidateral

Hablar y escuchar del mismo tema por tantos días se vuelve cansado y repetitivo.

Esperar que esta cuarentena x2 y x3 termine, se torna angustiante.

Tener clases virtuales no es de calidad ni para el maestro ni para el alumno.

Desear que el Coronavirus tenga un manejo con criterio unificado resulta muy, muy complicado…

Esperar escuchar una fecha límite, desespera…

Obtener medicamentos de los centros de salud para los enfermos es martirizante.

Vestir bata o cofia blanca o incluso ser personal del aseo hospitalario se ha convertido en una cacería de brujas.

Ser médico o enfermera, dentista o laboratorista  y servir a los demás a pesar de poner en riesgo tu vida y la de tu familia y no ser valorado y por el contrario ser atacado, es inhumano e inaceptable.

Descubrir una pronta cura parece una utopía…

Confiar en una sociedad que respete las reglas es imposible.

Ver tanta desinformación y cambios de plazo decepciona.

Saber que siguen los maltratos y la violencia intrafamiliar provoca indignación.

Ver que siguen desapareciendo mujeres, niños, adolescentes y hombres causa impotencia…

Seguir viendo feminicidios y cadáveres por todo el país nos llena de rabia.

Ser víctimas de robos a casa habitación, negocios, iglesias, locales y empresas nos deja inseguros y vulnerables.

Sufrir un asalto a mano armada ó estar en medio del fuego cruzado de balaceras genera pánico.

Ser despedido de su trabajo apenas reiniciando labores post cuarentena… derrumba.

Comer 3 veces al día es un privilegio de pocos y la agonía de muchos.

“Dormir tranquilo” es una frase que escasas personas dicen.

Depresión, ansiedad, encierro es una alerta roja.

Pensar, pensar y pensar en una solución a nuestros problemas es todo un acertijo.

Sin darnos cuenta hemos todos cambiado, algunos mucho, algunos poco y otros simplemente se resisten al cambio.

En medio de una tormenta la fuerte lluvia no deja concentrarnos, nos puede dar frío, nos puede dar miedo.

Sin saber cómo o cuándo hemos desarrollado otras habilidades, algunos que no cocinaban hoy experimentan en la cocina, los que jamás bailaban en las fiestas, hoy pueden hacer bailes divertidos en la sala de su casa, los que no hablaban amenizan las charlas.

Los que le tenían miedo a la tecnología sin importar la edad avanzada hoy apoyan a sus nietos en una videoconferencia.

Los que tenían acuerdos en una mesa de juntas hoy votan en pants y con chanclas.

Las mujeres acostumbradas a salir maquilladas han dejado verse al natural.

Niñas y niños han aprendido a divertirse en casa teniendo como compañeros de juegos a papá y mamá.

Hermanos mayores apoyan a los pequeños en sus tareas.

Familias enteras han pintado, reparado o reorganizado sus casas.

Las mascotas nunca antes habían tenido tanta compañía.

Los abuelos a fuerza confinados ya se comunican por redes sociales y han descubierto un nuevo mundo digital.

Las maestras y maestros se esfuerzan en convocar a los alumnos a sus salas de reuniones pero tristemente no todos pueden entrar a ellas, por falta de tecnología o de internet, pero no se rinden.

Por el riesgo de contagios muchos recurren a remedios caseros y productos herbolarios.

Una cosa tenemos todos en común seremos marcados por esta difícil experiencia y será contada por generaciones por su impacto mundial tocando todos los niveles: Económico, sanitario, social y cultural.

Tendremos que ser más empáticos y agradecidos con la vida tan solo por vivir y ayudar a los demás en la medida de nuestras posibilidades.

El mundo lo hacemos mejor cada uno de nosotros, un granito de arena puesto por muchos llena un frasco de esperanza.

El deporte mas que nunca será valorado porque la libertad de caminar, correr, entrenar y competir no tiene igual.

Las bellas artes nos brindan alegría y consuelo, leer un libro, ver una escultura, un ballet o baile moderno y el acudir de nuevo al cine, al teatro o a un concierto nos llenará de júbilo.

Abraza y ama a tus seres queridos, valora a tus amigos y convive con tus compañeros de trabajo de forma cordial a partir de ahora, todos tendremos una segunda oportunidad pasada esta experiencia.

Nunca olvides que la fe mueve montañas.

Lo más gratificante es que todos podemos decir con orgullo: salimos adelante y…!!! Lo vivimos juntos!!!

 

RUTH CONTRERAS / Tras el teclado / San Luis Potosí, S.L.P./ Mayo 27 de 2020.