Un camino sin fin

La pandemia ha generado una crisis en el país, la curva de contagios sobrepasa sus límites y alarga la vuelta a la realidad. Se habla de números, economía y enfermedad, pero no de la sociedad.

La desesperación sigue creciendo y los ingresos, la educación y la salud siguen aquejando a la sociedad. Vemos que cada nivel de gobierno trabaja para solucionar los problemas que esto ha generado pero no se llega a la estrategia adecuada.

Una sociedad marcada por la división entre privilegiados y pobres no permite actuar. El Gobierno Federal se ha encargado de abrigar a los grupos vulnerables sin pensar más allá. No se entiende que esta no es la cuestión.

Se necesita un trabajo en conjunto entre gobiernos municipales, estatales y el federal para volver a estabilizar al país. La madurez política tiene que salir ya.

Esta pandemia sirvió de ejemplo para mostrar las ineficiencias del país. La educación, los servicios de salud, la violencia de género y la economía ya estaban estancados, la crisis sólo demostró que todos estos sistemas pueden colapsar.

La sociedad tiene que demandar. En cada artículo, derecho o acuerdo internacional quedan establecidas las obligaciones de los gobiernos y ninguna se ha podido concretar.

La pandemia se ha politizado a manera de mostrar quien puede dar más, el apoyo a grupos vulnerables crece de manera electoral. Si bien en una crisis se trabaja con resultados a corto, mediano y largo plazo no se piensa en los últimos que, como resultado, pueden concretar el pleno derecho de cada uno de los ciudadanos.

Las discusiones y debates aumentan, se ha perdido la seriedad de la pandemia mostrando que la salud no es algo que importe de más.

Los presupuestos son redireccionados, otros más ya no cubren los programas establecidos y se tienen que recortar.

Se ha acostumbrado a la ciudadanía a brindarle “todo” de nuevo, el asistencialismo a vuelto para mantener e incrementar votos futuros. Un gobierno no puede mantener por siempre a base de apoyos económicos al país. Tampoco, un ciudadano se debe conformar a estos apoyos que en algún momento pueden terminar, visión incorrecta el pensar que el gobierno tiene que satisfacer toda necesidad mediante lo económico.

Se piensa que generar empleos, invertir en infraestructura, servicios de salud, tecnología y todo aquello que mejore al país desde raíz es menos importante que otorgar programas sociales, becas o estímulos que, para ser honestos…no duran nada comparados al cambio de vida que es obligación del gobierno cumplir.

Esta crisis sólo muestra que vamos por un camino sin fin, exijamos herramientas necesarias para el pleno desarrollo de la vida, no sólo apoyos para mantenerse en el conformismo ni odio hacia los demás, porque a veces se prefiere decir: “no me importa no tener nada mientras tampoco lo tengan los demás”.

Twitter: @Yulicg19

YULISSA CEDILLO GUADARRAMA / La Nacional / Toluca, Edo Mex. / Mayo 22 de 2020.