Hay de cambios a cambios

Un cambio de rector no supone en automático cambios importantes en la Universidad. Tengo para mí que el último relevo en la rectoría que trajo consigo cambios positivos de importancia en la vida institucional pronto cumplirá 25 años. Fue el protagonizado por Alfonso Lastras Ramírez en septiembre de 1986, al sustituir en momentos convulsos a José de Jesús Rodríguez Martínez y erradicar la violencia, el desorden y los nefastos grupos estudiantiles en nuestra Alma Mater, con lo cual frenó y revirtió su declive.

El médico oftalmólogo Alejandro Zermeño Guerra asume hoy la rectoría de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en condiciones muy diferentes de aquellas pero que, sin embargo, ofrecen interesantes posibilidades para impulsar cambios favorables en la institución, uno de cuyos ámbitos más propicios parece ser, de entrada, una mayor cercanía entre autoridades y las comunidades docente y estudiantil.

Consecuencia de un desafortunado estilo personal del rector saliente, Manuel Fermín Villar Rubio, estos últimos años se fue consolidando en la UASLP una élite gobernante cada vez más alejada de maestros y estudiantes. MFVR se encerró en su torre de marfil y fue imitado por no pocos de sus más cercanos colaboradores.

No es gratuito que uno de los puntos más enfáticos y mejor recibidos del plan de trabajo propuesto por Zermeño Guerra sea el de ofrecer una rectoría de puertas abiertas y un calendario de visitas periódicas a todas las unidades académicas de la institución para intercambiar impresiones con sus respectivas comunidades estudiantil y docente. El alejamiento y la incomunicación propician la incomprensión y el resentimiento.

Conversando con algunos universitarios de toda la vida, es fácil detectar que el amplio triunfo del ex director de la Facultad de Medicina contra la tradición y contra la voluntad manifiesta de Villar Rubio y los suyos, tiene entre sus anclajes profundos el propósito quizá poco expresado pero muy presente en el ánimo universitario de no permitir la consolidación de una casta dorada; de una élite pretenciosa que comenzaba a ver a estudiantes y maestros, y no se diga a empleados administrativos, como súbditos silenciosos, sumisos y baratos.

Otro terreno propicio para impulsar reformas constructivas es el de la normatividad que rige la vida institucional de nuestra Máxima Casa de Estudios. Sin voluntarismos ni aventurerismo, con una amplia y real consulta a la comunidad, conviene avanzar en una revisión a fondo del Estatuto Orgánico, que en algunas de sus disposiciones más relevantes acusa achaques de vejez. Sin ser el único, un caso notorio es el de los mecanismos para elegir rector y directores de escuelas y facultades. Sin asambleísmo ni cosa que se le parezca, hay espacio para modernizar, para refrescar esos procedimientos. A la comunidad universitaria le sobra talento para hacerlo.

Alejandro Javier Zermeño Guerra asume su cargo este mediodía en el marco de una sesión extraordinaria del Consejo Directivo Universitario, que será una combinación entre presencial y a distancia. Estarán presentes en el salón únicamente seis consejeros (dos directores, dos maestros y dos alumnos), los rectores entrante y saliente y el secretario general. El medio centenar de consejeros restantes participarán mediante videoconferencia o, como dicen los españoles, en reunión telemática.

En su andadura para alcanzar la rectoría, Zermeño Guerra dejó constancia de tres facetas de su carácter que le funcionaron bien y que conviene tengan en cuenta quienes en el futuro habrán de tener tratos con él: primera, no se achicó cuando Villar Rubio lo congeló y atacó por tener aspiraciones; segunda, aún a riesgo de perder la elección, justo cuando se efectuaba la misma, se negó a entrar en componendas, sobre todo con una decena de consejeros estudiantiles que de ultima hora querían venderle caro su amor, y con otro candidato que quería negociar su apoyo, y tercera, implícita en la inmediata anterior, su decisión de no hacer acuerdos en lo oscurito acredita que la suya no era una ambición ciega que quisiera satisfacer a cualquier precio.

Se lo confió a un amigo cercano: «ganaba con el voto por convicción o empatía de la mayoría de los consejeros, o me iba a mi casa en santa paz».

LAS PALABRAS Y LOS HECHOS

Si no hay cambios de última hora, el rector Zermeño Guerra anunciará hoy los primeros nombramientos de su equipo de trabajo. A saber:

Secretario General de la Universidad, el abogado Marco Antonio Aranda Martínez, quien ha sido dos veces secretario general de gobierno y en dos ocasiones presidente del Supremo Tribunal de Justicia, donde fungió como magistrado por 15 años. Es maestro en la Facultad de Derecho desde hace varios decenios.

En la Secretaría de Finanzas será ratificado el contador público y maestro en administración Isaías Ricardo Martínez Guerra, quien fue nombrado hace cosa de cuatro años por Villar Rubio. No sabemos (pero esperamos saberlo pronto) si es una ratificación definitiva o temporal.

La Secretaría Académica quedará en manos del cirujano dentista Amaury de Jesús Pozos Guillén, actual director de Formación de Profesores en esa misma dependencia, por lo que de hecho solo se corrió el escalafón.

La División de Servicios Estudiantiles será encomendada a la doctora María del Socorro Ruíz Rodríguez, actual secretaria general de la Facultad de Estomatología, de donde es egresada. Es también maestra en Ciencias de Investigación Clínica.

La Defensoría de Derechos Universitarios estará a cargo de la abogada Urenda Queletzú Navarro Sánchez, catedrática de la Facultad de Derecho, con formación en historia legal y especializada desde hace varios años en la materia de derechos humanos.

En Comunicación Social se anunciará el nombramiento de María Aurelia de la O Flores, una egresada del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus San Luis, con una maestría en Gestión Pública Aplicada y especialización en comunicación organizacional. Su currículum indica que también es experta en manejo de redes sociales, lo que quizá explique su extraña ubicación.

Como titular de «Análisis y Comunicación», que me parece es una nueva dependencia, se nombrará a José Raúl Saucedo MacNair, hasta hace poco directivo en el grupo noticioso Antena San Luis y Astrolabio, y ex secretario particular de Mario García Valdez cuando éste fue presidente municipal. Me quedo con la impresión de que será José Raúl quien haga los boletines y se entienda con los periodistas.

En la secretaría particular de la Rectoría será designado Jorge Alejandro Mascareñas Cuervo, actual jefe de protocolo del alcalde Xavier Nava Palacios y presidente local de la Asociación Latinoamericana de Relaciones Públicas.

Por último, en este primer bloque de nombramientos está incluido el de un Secretario Auxiliar de la Rectoría -que supongo será una especie de particular adjunto- cargo que recaerá en Alejandro Zepeda López-Mendía, abogado que cursa una maestría en Democracia y Procesos Electorales en el post grado de la UASLP, y trabaja actualmente en la Coordinación de Regidores del Ayuntamiento de la Capital.

La UASLP cuenta con una veintena más de cargos administrativos de importancia, entre ellos el de Contralor General, cuyo titular debe ser aprobado por el Consejo Directivo Universitario a propuesta del rector.

En el transcurso de junio próximo se elige a los directores de las 18 llamadas entidades académicas de la Universidad (15 facultades, las unidades multidisciplinarias de Ciudad Valles y Rioverde, y la Preparatoria de Matehuala). Siete de ellos cumplen su ejercicio máximo de 8 años y los 11 restantes cierran su primer período de cuatro con derecho a una reelección de igual plazo.

Durante los últimos lustros, el procedimiento ha sido que la rectoría integra las ternas de cada entidad académica y las remite a los respectivos Consejos Técnicos Consultivos, oficialmente para que las aprueben o rechacen, aunque en la práctica lo único que vienen haciendo es ver que los incluidos cumplan los requisitos que marca el Estatuto Orgánico, y se las devuelven intocadas al rector para que éste las someta al Consejo Directivo Universitario.

Si nuestra información se confirma en los hechos, Zermeño Guerra iniciará el proceso solicitando a cada CTC que libremente, pero con responsabilidad y espíritu universitario, sin filias ni fobias ni transas, sean ellos los que integren las ternas de candidatos, que luego él trasladará al CDU.

Ese será un cambio muy importante. La nueva rectoría renunciará voluntariamente a poderes meta estatutarios y devolverá a los Consejos Técnicos Consultivos la dignidad que les fue arrebatada hace ya mucho tiempo. Ojalá y así suceda.

COMPRIMIDOS

Apenas estos últimos dos días parece haber mejorado el nivel de responsabilidad social entre los potosinos y aumentó el porcentaje de la gente que se ha quedado en casa, para protegerse y proteger a los demás del temible coronavirus. Ojalá y mañana que sea día primero no nos lancemos otra vez a las calles.

Luego del terrible oso que hicieron nuestros ínclitos diputados por seguirle el juego a Cándido Ochoa Rojas, con eso de imponer el confinamiento a pacientes de enfermedades infectocontagiosas, hoy el mismo ratón transmutado en burro va a querer llevárselos otra vez al baile, con unas correcciones cosméticas al decreto aprobado hace dos semanas. Ya no nos queda espacio para mayores disquisiciones al respecto, pero ojalá los señores legisladores menos tontos y flojos se tomen la molestia de leer el articulo 29 de la Constitución General de la República.

Desde el domingo pasado que leí a Gabriel Zaid en Reforma, me resulta imposible oír las Mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador sin tener en mente su precisa frase (de Zaid): «Sermones insultantes». Ahora además acompañados de unas exhibiciones de iracunda desinformación, como la de negarle al acuerdo BID-CMN un apoyo que nadie le estaba solicitando. Un día después, evidenciado el terrible patinazo, en lugar de matizarlo o guardar un prudente silencio, le lanzó su más terrible anatema (cada vez más desgastado): «Son acuerdos corruptos». La verdad es que cada vez con mayor frecuencia se le ve descompuesto, fuera de sí. Decía mi abuelita; «ya me da pesar».

Veo un día y otro también esos deprimentes videos que igual se graban en Guerrero que en Michoacán, el Estado de México o Morelos, y más me convenzo de que no hay adornos más caros ni más inútiles que las armas que portan nuestros policías. Es tan triste verlos.

Hasta el próximo jueves.

JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ / Las Nueve esquinas / San Luis Potosí, S.L.P. / Abril 30 de 2020.

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