El Pésimo Transporte Urbano en SLP

L Gabriel Gayosso Berman 250xPor L. Gabriel Gayosso Berman/ La Cicuta/ San Luis Potosí, S.L.P.
Diariamente en San Luis Potosí, capital, igual que en todas las ciudades o zonas metropolitanas de nuestro país, miles de personas, sin importar edad, sexo, posición social, profesión u ocupación, utilizan el servicio de transporte público de pasajeros.
El transporte público de pasajeros tiene varias modalidades, que van desde el conocido “metro”, pasando por peseras, colectivos, taxis, tolerados, microbuses, metrobuses, combis y urbanos.
En el caso de esta ciudad capital, existen solo los servicios de taxis, urbanos, suburbanos y combis, estos dos últimos para las zonas rurales y aledañas a la zona metropolitana.
La cuestión es que son miles de personas, entre estudiantes, obreros, amas de casa, trabajadores, burócratas y toda la gama que usted se quiera imaginar, quienes utilizan el transporte público, y lógicamente por su costo, el más utilizado es el transporte urbano de pasajeros (camión), y le sigue los automóviles de alquiler o taxi.
De conformidad con la Ley de Transporte Publico del Estado de San Luis Potosí, y que fuera reformada el pasado mes de julio del año que trascurre, las tarifas del transporte público solo podrán incrementarse en la medida y porcentaje que sufra el Salario Mínimo General en la zona geográfica, con lo que se evitan las manifestaciones de protesta por la elevación de las tarifas del transporte.
Solo queda pendiente el rubro de la calidad del servicio urbano colectivo, competencia de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes estatal, a cargo de Lic. Martin Joel González de Anda, quien parece es copado por las diversas agrupaciones de permisionarios y concesionarios.
Los permisionarios o sea, los prestadores del servicio de transporte urbano colectivo, tienen la obligación de brindar el servicio con unidades que no sobrepasen los diez años de antigüedad, pero en la realidad, encontramos unidades o camiones “camuflajeados”, es decir, unidades obsoletas que fueron repintadas y acondicionadas para ponerlas en servicio.-
La gran mayoría, con la excepción del llamado servicio de primera clase, que entre paréntesis cobra la misma tarifa, están sucias, incomodas, a punto de desarmarse y sin la comodidad de un viaje placentero. Esto último lo establece el inciso e) de la fracción I del artículo 67 de la Ley de la materia.
Entendemos que el recorrido de las rutas tienen que pasar por algunas vías publica que, no dan pena, dan miedo, y que ello no es responsabilidad de la SCT estatal o del permisionario, sino de la autoridad municipal, pero no por ello, el transporte urbano debe de ser obsoleto, ineficiente, sucio y sin calidad.
A manera anecdótica, recuerdo al gran amigo periodista Don José Benigno Mora (QEPD), quien aseguraba haber sufrido una lesión en la columna vertebral a raíz de un golpe recibido al saltar del asiento en el transporte urbano cuando paso unos topes, camino a su hogar, lo que le derivo en el uso de aparatos ortopédicos y sin que nadie se hiciese responsable de estas lesiones.
La infrecuencia de las rutas, los camiones saturados de pasajeros, las malas condiciones mecánicas de los mismos, la descortesía de los conductores si es responsabilidad compartida de los permisionarios y de las autoridades correspondientes.
Aun más, si usted pretende tomar un camión urbano de la capital potosina, a excepción de los llamados de primera clase o azules, en las primeras horas del día o después del obscurecer tendrá que tener una vista lince, pues no se ve a que ruta pertenecen ni letrero alguno que porten, y en el interior, es probable que ilumine más una vela de velorio que las luces que portan.
Habrá quien diga que la tarifa es barata y que por eso el servicio es pésimo, pero, de manera personal, hasta el momento, no conozco a ninguna persona que sea permisionario o concesionario que haya renunciado a esta prerrogativa por incosteable, al contrario, todo el mundo sabe que en mercado negro, una concesión de transporte urbano o de taxi se tasa a muy buen precio.
La cuestión es que si analizamos el servicio urbano capitalino este es deficiente comparado con otras ciudades vecinas; sucio y obsoleto, amén de ineficiente y tolerado, pues la norma no se cumple; la autoridad respectiva dependiente del Ejecutivo, dice que hace y no hace, los dueños de los camiones se quejan, gritan y cuestionan pero no hacen nada por brindar calidad, eficiencia, limpieza, profesionalismo y buen servicio, y el público, la población, que se friegue.
Existe una gran parte de culpa en la misma población, pues sus representantes en el Consejo Estatal del Transporte, no defienden o representan ni su propio derecho, y en caso de hacerlo, como ha ocurrido con los representantes estudiantiles, estos con presionados política o económicamente para que mantengan el statu quo.
Por su parte los usuarios, especialmente los jóvenes, rayonean, maltratan, ensucian y deterioran las unidades, sin pensar que son del servicio general y que afectan a toda la población, pero esto es cuestión de educación vial, donde deben participar, entre otros, padres de familia, centros escolares, autoridades y los propios permisionarios.
En lo que respecta a la inseguridad que se sufre en las unidades y pasajeros del servicio urbano colectivo, los mismos representantes de los permisionarios han declarado que las medidas que se les pretenden adoptar son innecesarias, pero no proponen o disponen de medidas de seguridad para el pasajero y sus operadores, es decir, quieren que todo lo haga la autoridad gubernamental sin invertir un solo peso en este rubro.
En tanto, el sufrido pueblo seguirá utilizando este servicio, porque no hay de otra, no existe un transporte colectivo gubernamental, pues las pasadas experiencias al respecto han demostrado que el gobierno es muy mal empresario, y que los trabajadores se convierten en burócratas y con ellos, exigen derechos y prerrogativas que no se pueden cumplir, pero tampoco por parte de la administración gubernamental ha habido propuestas serias, objetivas, reales y sustentables para mejorar este servicio público, ni siquiera en la aplicación de la Ley.
Comentarios: Las muertes de personas atribuibles al crimen organizado siguen y siguen, mientras las declaraciones al respecto de las autoridades gubernamentales, incluyendo al galeno gobernante, se hacen más inverosímiles, falsas, ajenas a la realidad y ofensivas. “No hay peor sordo que el que no quiere oír, ni peor ciego que el que no quiere ver”. Pero recuerden que todo tiene un límite, incluyendo la estupidez.

1 Comment

  1. Excelente tema que como sociedad nos involucra, es pésimo el servicio, en la institución donde laboro en menos de dos semanas tres personas resultaron con lesiones menores, collarín, hospitalizadas, por los pequeños enfrenones, por la prisa, otro caso una personadel sexo femenino tiene que estar lista porque el chofer» pueden cambiar calles de ruta por puro gusto, en fin nadie los detiene.

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