Google classroom, la cuarentena

  • El silencio como ausencia pedagógica.

Por razones de público conocimiento, la escuela pública en Argentina también sufre de la cuarentena. A partir de aquí, los docentes “son instruidos normativamente” para que utilicen ciertas plataformas a fin de continuar con el proceso de enseñanza-aprendizaje. El problema acontece cuando “se instruye” para usar plataformas tales como, por ejemplo, Google classroom. Nadie de quienes tiene potestad de hacerlo alertan sobre el perfil pedagógico[1] de la misma, mientras cada docente hace lo que puede, bien o mal, con mayor o menor empeño. Pareciera que no existiera otro tipo de tecnología educativa, mas humana, lo que no es cierto. Google classroom se impone ante la urgencia, lo cual también es comprensible, aunque ello, a un futuro cercano, debiera dar  pie para revisar todas las prácticas pedagógico-didácticas en el aula de la escuela pública. Sin embargo, al respecto, acontece el “silencio” de quienes son responsables en el establecimiento de condiciones laborales/pedagógicas mas humanas.

Veamos, en tal sentido, algunos considerandos muy puntuales, sin pretender que este escrito se constituya formal académicamente, sino más que nada en una denuncia que apela a lo utópico en vez de a lo distópico, que apela a una escuela digna en vez de una escuela de la que el sabor frecuente sea el malestar en la docencia.

Desde la plataforma Google classroom:

  1. El docente no puede crear su propio diseño de clase, que viene ya pautado. El diseño de la clase viene pautado de manera tal que cada docente puede reiterar el modo como da clases de manera tradicional-presencial con todos sus vicios, empero lo que ocurre es que ahora lo hace digitalmente. “El problema es que el currículo rígido y con mandatos de aplicación en fechas y horarios preestablecidos conspira contra esta nueva forma dialógica e interactiva de aprender juntos. El sistema educativo construido sobre la lógica de la máquina newtoniana (partes ensamblables, con periodos fijos de ciclos) salta por los aires y no nos damos cuenta.”[2] Desde aquí, hacemos las siguientes consideraciones.
  2. No hay posibilidad de retroalimentación entre alumnos-alumnos, docentes-docentes, alumnos-docentes (en este último caso, salvo con el formato tradicional). En Google classroom hay un ítem para crear tareas y preguntas, sin embargo, se presta al “copiar y pegar”, ahora de manera digital.
  3. Desde el punto de vista pedagógico, para el docente, es un trabajo meramente individual, que no favorece la comunicación entre docentes, no permite la socialización o mirada de los contenidos por parte de otros docentes. O sea, cada materia no es una cuestión comunitaria, sino individual, y se reiteran los “vicios” frecuentes de una llamada escuela tradicional, donde las materias se dan compartimentadamente. No hay trabajo colaborativo, ni crítico, ni creativo. Es decir, posibilita que un trabajo sea visto por los alumnos (por cada alumno aisladamente), pero no por colegas docentes.
  4. Permite trabajar por módulos o unidades a través de temas, pero no a través de problemáticas, con la complejidad de un trabajo crítico-creativo-colaborativo desde una perspectiva ético-política. Importa la tarea individual para mostrársela al docente, aunque nada más. Se presta a reiterar los vicios que acaecen en una clase escolar tradicional. Por ej., el docente que tiene pocas ganas de trabajar, simula; el docente que pretende ser exigente sobrecarga[3] de trabajo a los alumnos. A veces, hay directivos que sugieren “no recargar a los alumnos de tareas”. Y he aquí el problema, pues pedagógicamente la cuestión no debiera reducirse a “recargar o no recargar”, con un perfil netamente bancario en ambos casos.
  5. Se pierde el trabajo personalizado en la relación alumno-docente y en la relación alumno-alumno.
  6. Cada tarea es para hacer en casa, enviarla digitalmente al docente, quien luego hace una devolución, pero no se da virtualmente la dinámica dialógica como dentro de un espacio áulico. O sea, se mantiene el formato de “tareas”, antiguamente llamadas “deberes”. Hay que tener en cuenta que existe en la actualidad otro tipo de tecnología superadora del formato criticado.
  7. Importa una constante revisión de los criterios pedagógico/didácticos referidos a la enunciación de explicaciones, textos y consignas. Por ejemplo, si en clase me doy cuenta, mediando la relación cara-a-cara, de que necesito realizar alguna modificación, estoy a tiempo para efectuarla. En términos digitales, lo “escrito, escrito está”. De ahí que se dé el requerimiento de una tecnología que favorezca dicha evaluación/valoración, y comunitariamente, del propio diseño y su ejecución conjuntamente otros docentes[4]. Quienes diseñaron la plataforma Google classroom no consideraron dicha necesidad, y esto no es algo ingenuo desde un posicionamiento político determinado.
  8. Por otro lado, en la medida en que se apliquen “pruebas” o “tests” a los alumnos por opciones múltiples, ello apunta a una especie de tecnicismo-positivista propio de un enciclopedismo o modalidad bancaria tan criticada por Paulo Freire.
  9. Otros problemas tienen que ver con la conectividad, con el tipo de instrumentos tecnológicos[5] que cada alumno tiene, con el tener o no en el hogar un espacio propio para poder estudiar, con el acompañamiento o no de los padres y la calidad efectiva de dicho acompañamiento, con la habituación o no al uso de los medios digitales más allá del entretenimiento, con la interpretación de las consignas de trabajo o de las lecturas propuestas dentro de una realidad en la que la mayor parte de los alumnos de los sectores populares en la actualidad egresan del sistema escuela aún como semianalfabetos.

TODA TECNOLOGÍA VALE DENTRO DE UN CONTEXTO DE RELACIÓN CARA-A-CARA Y QUE NO REITERE LOS VICIOS DE UNA CLASE TRADICIONAL. Al respecto, existen tecnologías adecuadas, válida, para ser usadas en calidad de instrumentos o medios dentro de un marco valorativo ético/político pleno de humanidad.

Desafíos. Dada la inesperada pandemia y cuarentena social, aparece la importancia para, luego del presente lapso, revisar comunitaria, crítica y creativamente, las prácticas pedagógicas en el aula de la escuela pública, con el acompañamiento de supervisores que sepan en tal sentido más que los docentes, que los orienten, más allá de la asfixiante normatividad debido al tsunami normativo (valga la redundancia). Sin embargo, tengamos en cuenta que el presente malestar en la docencia no predispone para el desafío propuesto, aunque existen voluntades que batallan contra viento y marea para hacer realidad el derecho a la educación. Sin embargo, vale la expresión de Antonio Gramsci: “con el pesimismo de la inteligencia, pero el optimismo de la voluntad”. Es que en la historia no todo se encuentra dicho, y de ahí un fuerte hálito de esperanza es posible.

Al común de los docentes “se le tiró” una herramienta digital. ¿Será la misma, luego de transcurrido el actual momento, motivo para una superación?

Es necesario como desafío, para superar el silencio como ausencia pedagógica, apreciar y/o luchar contra un marco de valores propios del neoliberalismo/capitalista, dándole un sentido crítico/creativo/colaborativo-comunitario a la utilización de las plataformas digitales en educación.

Además, consideremos que el perfil último económico/político del home-learning o enseñanza on-line, entrelazado con el home-office[6], dentro del presente neoliberalismo, significa el trabajo por proyectos, la remuneración por proyectos, la no vigencia de un contrato laboral con la empresa y la pertinente dependencia, la no existencia de sindicatos que defiendan los derechos de los trabajadores, porque la única relación sería la del individuo con la empresa que, luego de ejecutado el proyecto, cesa en su relación con la misma, hasta el diseño y ejecución de un nuevo proyecto.

Como señala Paulo Freire: ¿enseñar para qué?, ¿a favor de qué?, ¿a favor de quiénes?, ¿en contra de qué y en contra de quiénes?

Apéndice

Valga comentar que Google actúa como medio de espionaje al servicio del poder hegemónico, pues espía a niños y adolescentes en el colegio y en sus casas[7] a través de las plataformas digitales que ofrece en el mercado. El servicio es supuestamente gratuito, sin embargo, la intimidad de niños y adolescentes es vendida como insumo mercantil para las necesidades políticas y económicas de quienes lo demanden.

¿Y por dónde pasa también la función mercantil de Google classroom? Tiene un límite de almacenamiento, por lo que quien requiera aumentar el mismo debe “pagar”[8].

 

Google classroom, la cuarentena

El silencio como ausencia pedagógica

Miguel Andrés Brenner

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Buenos Aires

Abril de 2020

[1] Perfil pedagógico que no es meramente pedagógico, sino ético/político/pedagógico.

[2] Bonilla-Molina, Luis (2020). “Coronavirus: Google y la NASSA en la reingeniería educativa.” http://otrasvoceseneducacion.org/archivos/342434  (consulta: 4/4/2020)

[3] Si se visibilizan, al menos en algo, críticas o quejas, son las de algunos padres o madres.

[4] Dicho espíritu también debiera existir en el aula concreto de la escuela pública.

[5] La brecha social también existe en países del “primer mundo”, como por ejemplo, en España. https://www.xataka.com/otros/ninos-tecnologia-ninos-acceso-a-educacion-escuela-a-distancia-esta-acentuando-brecha-social  (consulta: 4/04/2020) Ver en el mismo sentido: https://www.elcorreo.com/sociedad/educacion/ensenanza-online-agranda-20200329213348-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F    (consulta: 4/04/2020). O bien en el caso de Nueva York, aunque obviamente no con el dramatismo de nuestros países sojuzgados (empero, pensemos que maltratar a un solo alumno/persona, es un crimen). https://eldiariony.com/2020/03/21/300-mil-alumnos-pobres-no-tienen-tecnologia-o-ni-siquiera-una-casa-para-nuevas-clases-por-internet-en-nueva-york/  (consulta: 4/04/2020)

[6] Trabajo en casa.

[7] https://www.elmundo.es/tecnologia/2020/02/25/5e5459fcfc6c8366368b4577.html (consulta: 4/04/2020). Podemos acudir a muy diversas fuentes de información al respecto.

[8] https://one.google.com/storage?hl=es&i=u&utm_source=drive&utm_medium=web&utm_campaign=banner_ninety_five_percent#upgrade  (consulta: 3/04/2020)

20 Comments

  1. Si bien es cierto, nos sorprendió que, en nuestra programación docente, tuviera lugar otra alternativa de enseñanza. Pareciera que las directrices digitales estaban muy lejanas, pero ahora se vuelven una realidad, que por necesidad debemos implementar y posiblemente esto cauce tensión. Pero lejos de ello, y desde el punto de vista personal, un docente tiene más probabilidades de empleabilidad, cuando a su experiencia le da un toque digital, pues esto último ha involucrado al ámbito educativo, considerándolo un terreno muy sensible, puesto que la manera de aprender ha cambiado y por ende, la forma de enseñar. El uso de plataformas educativas, son oportunidades para romper la brecha digital que enferma el progreso económico de una sociedad en desventaja con una sociedad digitalmente influyente. Google for education o Google Classroom son ejemplos claros de lo que estamos hablando. Estas modalidades como otras, representan una nueva apuesta, por ofrecer herramientas que puedan hacer entornos educativos atractivos para el alumno. Que los estudiantes estén motivados y lleguen a casa con más ganas de saber, sin duda es tarea difícil, mas no por ello imposible.

  2. Ofrecer alternativas para ser usadas en el aula es siempre positivo. Plantearse el qué y el por qué usarlas imprescindible. Más allá de lo anterior que cada uno decida a quién quiere vender el sistema educativo: a unos que cobran directamente por usar sus herramientas o servicios, a otros que van a ganarse la vida con los datos que les otorguemos o, a algunos cuyo altruismo les lleva a ofrecer productos que, por lo anterior, necesitan una gran cantidad de formación técnica de los docentes para ser usados. Sin embargo necesitamos abrir los ojos y mirar mas allá de la pandemia, puesto que debemos considerar que esto nos ha cambiado a todos.Es importante darle el valor agregado a cada herramienta tecnológica que usemos para el bien de los mismos dicentes y docentes.

  3. La circunstancia que vive el mundo actual, es complicada la pandemia que se vive en todo el mundo ha afectado en gran manera muchos aspectos de nuestra vida, incluso en estos momentos donde en diferentes lugares del mundo se han suspendido las clases, por motivo del COVID-19.
    Creo en lo personal que la tecnología es una herramienta que favorece, ayuda como recurso para facilitar las actividades, la tecnología no sustituye los métodos, pero en lo particular la institución donde trabajo los alumnos ya trabajábamos con la plataforma Google Classroom la mayoría de los alumnos conocen la plataforma cuando suspenden las actividades, los alumnos ya conocían la plataforma la cual solo se le dio un seguimiento de las actividades pero ahora desde casa, y es de gran ayuda para los alumnos y padres.

  4. La actual contingencia por el COVID-19 nos ha obligado a tomar otras medidas para continuar con el trabajo del aula. La plataforma en ningún momento pretende ocupar el lugar del aula de clases, es mas bien una herramienta que permite tener una continuidad de los contenidos vistos en clase. Además los alumnos de esta generación esta muy familiarizada con el uso de las TIC, lo cual es una competencia que se debe potenciar. Los objetivos del docente se alcanzarán en el aula de clases o en la plataforma siempre que haya una planificación de los mismos.

  5. Al autor del articulo, le invito a conocer más a profundidad las herramientas que ofrece Google Classroom. Ante esta situación que estamos viviendo del COVID-19 es una muy buena opción para trabajar asiendo comparación de las demás plataformas, por su flexibilidad, accesibilidad, facilidad sobre esta tecnología de información y comunicación. Trabajar las NTIC permiten poner en práctica principios pedagógicos en virtud de los cuales el estudiante es el principal actor en la construcción de sus conocimientos, y que puede aprender mejor en el marco de una acción concreta y significante y, al mismo tiempo colectiva según Waldegg(2002).

  6. Ante la pandemia COVID-19 en nuestra institución se emplea la G Suite de Google, entre ellas Google Classroom. Su uso ha sido en gran parte retante, pero positivo. Definitivamente ya que no estábamos tan preparados para llevar un tipo de modalidad a distancia ante esta situación actual, a algunos nos ha costado más aprender a otros nos ha costado menos adaptarnos a esta tecnología, esto nos lleva a tener reflexiones del alfabetismo digital, de las habilidades y competencias que tienen nuestros docentes en el terreno del uso de la tecnología en la educación y de la urgente capacitación y actualización en ello. Por eso, Sundar Pichai, director general de Google dice: «La tecnología sola no mejorará la educación, pero puede ser una parte importante de la solución». Respeto el comentario expresado del autor, pero valdría la pena conocer más la herramienta para hacer comentarios más objetivos.

  7. Solo una pregunta al respecto …
    Al que escribió este artículo. Bueno documento catarstico…

    Solo increpar y cuestiona…

    Usted que hace para suplir su aula presencial por la opción virtual?

    O solo balbucea para que su voz se medio escuché

    Y el trabajo docente?

    Lo realiza actualmente

    Cumple
    Diseña
    Planes
    Estructura
    Evalúa
    Acompaña
    Orienta
    Guía

    O como todos los expertos con internet
    Solo

    Tiene una plataforma

    Qué mal lo posiciona!!

    Y conciente estoy

    Use en vano mi tiempo en este mensaje

    Porque NO lo contestará

    Atte María Rentería

  8. Creó que deberíamos evitar reciclar notas. Porque he de imaginarme que esta es una nota reciclada de un año anterior. Donde también hubo una pandemia y se usó una versión beta de Google classroom, ya que cada una de las afirmaciones sobre los problemas técnicos qué hace de Google classroom no corresponden a la realidad. Se puede realizar trabajo colaborativo, tanto docente-docente, como alumno-docente, definitivamente se puede cambiar sobre la marcha informará todo sobre ello, las fechas son determinantes sólo por criterio del profesor. Pero lo más importante es esperar que una herramienta se adapte perfectamente un modelo pedagógico, porque jamás va a ocurrir, se deben usar varias herramientas para poder realizar esto, que pueden incluso incorporarse directamente a classroom.

  9. Esto es… El criticar por criticar. Porque evidentemente desconoce la realidad de la rutina de una escuela o de un jardin de infantes… Ni hablar de la realidad y de la tremenda diferencia entre provincias con respecto de cómo » llevar» adelante la educación, por diferentes realidades sociales, culturales entre otros. A mí cómo docente el aula virtual me favoreció un 100%… Asíque más que agradecida por la existencia de la plataforma. Ahora me pregunto, sino podemos estar ni a 1 metro de distancia, que usamos para aunque sea leer un cuento en clases? Estimado, «tire» alguna idea, que yo la pongo en práctica. Pero no «repruebe» lo poco que tenemos… Al contrario ojalá nos huniera reconocido como parte de la labor, el que llevamos adelante las clases en un medio que se desconoce, y que aún así, por lo menos yo estoy por cumplir 1 mes (el 18/4) exitosamente.

  10. Esto es… El criticar por criticar. Porque evidentemente desconoce la realidad de la rutina de una escuela o de un jardin de infantes… Ni hablar de la realidad y de la tremenda diferencia entre provincias con respecto de cómo » llevar» adelante la educación, por diferentes realidades sociales, culturales entre otros. A mí cómo docente el aula virtual me favoreció un 100%… Asíque más que agradecida por la existencia de la plataforma.

  11. Interesante artículo pero esperaba leer alguna alternativa al Google classroom (con el que tengo reservas). Pero el texto solo se basó en una crítica y no en una construcción alternativa.

  12. Sería bueno un aporte constructivista en estos momento no teorías basadas en ideologías que en el mejor de los casos nunca arriban a ningún lado.

  13. Las tres afirmaciones con las que inicia, son mentiras. GC si permite trabajo colaborativo, se pueden unir hasta 10p profesores a la misma clase. Los temas también se pueden personalizar como preguntas problemitas y la evaluación es opcional.
    Además si se puede realizar retroalimentación a través de vídeo conferencias programadas para encuentros sincrónicos.
    Debería usarla para luego dar su punto de vista.

  14. Realmente disfrute el artículo, leer que alguien lo entiende es realmente reconfortante. En mi clases tenemos muchos problemas con ciertos maestros que solo nos piden tarea pero no nos explican el tema ni antes o después de la misma, todos estamos recibiendo malas notas cuando el catedrático no hace una retroalimentacion de nuestro trabajo y solo nos carga la semana pensando que es la única materia que nos deja trabajo.

  15. Me parece que usted, con todo lo estudiado que sea, no ha usado mas de diez minutos Google classroom ni ninguna otra plataforma educariva. Lo que hace es bastante nocivo, dado cuenta que no propone solución o alternativa, sino que sigue aferrado al viejo accionar de «quejarse y teorizar» pero nada más. Si tanto le asusta la herramienta, recuerde que eso es, ni mas ni menos. Si la sabe usar, por supuesto que puede compartir con sus colegas la clase, las actividades y las devoluciones de sus alumnos. Si la sabe usar, la usara para lo que sirve. Pero usted prefirió hacer un artículo cotidiano, insertando como Procusto, sus ideas antisistema antes de analizar las posibilidades pedagógicas de una tecnología.

  16. Hola. Creo que google classroom u otras plataformas sirven de soporte complementando las clases presenciales. El problema es pensar en lo que el alumno puede aprender en este contexto de aislamiento, sin el docente. Creo que no existe otra opción que reemplace al aula, en la que los alumnos tienen contacto entre sí y con el docente. Lo que ciertamente considero importante es que, cuando volvamos al aula, seamos capaces de valorar estas oporunidades. Sobre todo la relación entre alumnos y la caoacidad que tienen de aprender y enseñar entre ellos, algo que no es tomado en cuenta por los profesores.

  17. Nada de eso sucede en la mayoría de las clases presenciales tampoco. Los buenos docentes lo logran sin importar la tecnología que usen y los malos docentes siguen haciendo lo mismo.

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