Gaby Saad: la Sangre Llama

Siempre es un orgullo saber que una mexicana triunfa más allá de nuestras fronteras, ella es Gaby Saad. Para los apasionados del baloncesto resulta aún más satisfactorio que una mexicana sea una jugadora clave de un equipo campeón, en una liga muy competitiva como la de Líbano, pero en el caso de los seguidores de Barreteras, se puede presumir que en la persona de Gaby ha llegado a reforzar al equipo zacatecano en el campeonato de la Liga Nacional de Baloncesto Femenil.

Toda franquicia que aspira a ser protagonista, requiere integrar varios factores para lograr un campeonato: talento, entrega, inteligencia, experiencia ganadora y buen entendimiento de conjunto. La directiva del equipo de Guadalupe, Zacatecas, confía en que Gaby trae consigo todo esto y más. La Seleccionada Nacional Mexicana no sólo ha logrado subir a lo más alto en prácticamente todas las categorías en que ha jugado, además llega a un equipo en que dos de las mejores jugadoras, Paola Estrada y Alexis “Gringa” Castro, tienen sólidos vínculos con ella.

Una vez que concluya la contingencia del Covid-19 y que pueda integrarse al trabajo colectivo dentro del esquema de Eduardo Pérez, Gaby seguramente se va a establecer como una favorita de la afición, por su carisma, entrega y sobre todo, el talento que puede ayudar a poner a Barreteras de Guadalupe en el siguiente nivel.

Orígenes.

Carmen Gabriela Saad Herrera nació el 10 de enero de 1991 y es originaria de Chihuahua, Chih., aunque a los 2 años su familia la llevó a vivir a Cuauhtémoc, en ese mismo estado. Su abuelo (de quien heredó el apellido Saad) fue un migrante libanés que se estableció en Chihuahua y abrió un negocio de telas y mercería.

Los inicios Saad en el baloncesto se dieron de forma un tanto presionada: “Estaba en tercero de primaria y el maestro de mi salón entrenaba niñas a la hora del recreo. Siempre me hablaba, pero yo no quería porque prefería estar con mis amigas en esos 30 minutos; hasta me escondía de él. Un día me dijo ‘ven para acá’ y, finalmente, entrené con él y me gustó.”

Pero no sólo fue que le agradara el deporte, pronto el maestro se dio cuenta que la chica tenía potencial y ayudó a desarrollarlo. Poco después, cuando Gaby tenía 11 años, al equipo de su escuela le fue bien en torneos locales y participó en una fase nacional en la Ciudad de México.

Después de la motivación de ese nacional, dejó atrás la práctica puramente ‘recreativa’ y empezó a entrenar con más intensidad para participar en las olimpiadas estatales y nacionales. A la hora de avanzar a secundaria y preparatoria sus equipos ya no destacaron tanto, pero ella siguió brillando con luz propia: “Estaba en escuelas pequeñas y nuestro equipo no era muy bueno, pero a la hora de hacer la selección siempre me hablaban”, nos comenta.

Incluso le tocó la oportunidad de, aún siendo muy joven, participar en una representación nacional de su categoría: “Yo estaba en prepa y acabamos en tercer lugar en unos nacionales. Al concluir el torneo nos dicen que van hacer una selección de las 91-92 para ir a los International Children Games, en Tailandia, y tuve la fortuna de ser incluida. Nos fue muy bien, quedamos en segundo lugar y de ahí salió una gran motivación para seguir entrenando y mejorar cada día.”

Orgullosamente ‘Adelita’.

Como nos dijo Paola Estrada, «pocas cosas causan tanta ilusión a una jugadora del estado más grande de México como ser parte del equipo de la Universidad Autónoma de Chihuahua».

Gaby nos cuenta: “Siempre estuvo lo de ser Adelita, desde primaria o secundaria todos hablaban de ellas. Al llegar a ser parte del equipo sentí una gran responsabilidad. Éramos uno de los equipos más odiados y todas nos jugaban a morir. Además fue más pesado, porque el Tec de Monterrey campus Monterrey se llenaba de jugadoras nacionales, no era un equipo estatal sino nacional; batallamos mucho con ellas. Pero creo que siempre tuvimos muy buen equipo, la mayoría éramos jugadoras chihuahuenses; sentíamos más la camiseta.”

Por ese entonces la actual capitana de Barreteras, Paola Estrada, fue compañera de Saad durante tres años y nos comenta que ya destacaba por su buen manejo de balón, rapidez y excelente visión de cancha.

En sus participaciones en Universiadas Nacionales, Gaby fue pieza clave para que su equipo lograra una medalla de oro y otra de bronce, al grado que en el año 2015 fue llamada a representar a nuestro país en la Universiada Mundial en Gwan Ju, Corea del Sur. Un viaje que sería fundamental para su futuro profesional.

Contacto con sus raíces.

En 2013, a través de Facebook, su familia recibió el contacto de una prima de Líbano. Al reconocer el apellido decidió escribirles para preguntar si tenían alguna relación con Jorge Saad y con la respuesta positiva se estableció un primer vínculo con los parientes del otro lado del mundo. Fue una relación que, de entrada, sólo se mantuvo por redes sociales pero las maravillas tecnológicas facilitaron una mayor vínculo posterior.

“Cuando viajamos a la Universiada en Corea del Sur, en la ceremonia de inauguración vi a la delegación de Líbano y fui a tomarles una foto para mi papá. Al platicar con los chavos de ahí había un entrenador de tenis que preguntó por qué me interesaba Líbano, si normalmente a nadie le llama la atención. Y ya le conté de mi familia. Me comentó que allá el baloncesto les gusta mucho y me preguntó si me gustaría jugar allá.”

A ella le encantó la idea, justo acababa de terminar su etapa universitaria y valoraba la opción de jugar profesional en México. En dos meses el mismo entrenador le consiguió equipo y se fue para Líbano, no sin antes avisar a la familia: “En cuanto llegué todos los primos, toda la familia, que es un ‘montonal’, me quería saludar y conocer. Y es que mi abuelito, cuando se fue a México a trabajar mandaba dinero a la familia. Entonces todos estaban muy agradecidos con él y yo terminé siendo la beneficiaria”.

Sembrando éxitos.

A pesar de llegar a un país que nunca había visitado, Saad muy rápido se sintió como en un segundo hogar; la familia la hizo sentir protegida, apoyada y admirada en todo momento. Incluso inspiró a algunas de sus sobrinas a acercarse al baloncesto. Los resultados no eran para menos: “El primer año quedamos en segundo lugar, aunque nos robaron. Esa campaña jugamos con pura libanesa, a mí me consiguieron la nacionalidad, no aceptaban extranjeras todavía. Ese era nuestro año y nos lo robaron”.

Recordó que en un juego clave de las finales de 2015, al cierre del partido, Gaby encestó un triple que prácticamente sentenciaba el marcador para darle el campeonato a su equipo, pero segundos después -en una decisión controversial, por decir lo menos-, un árbitro decidió invalidar la canasta. Con esto abrió la puerta a un cambio en el momento del encuentro, que terminó beneficiando a las rivales que a la postre se alzaron con el título.

Pero las personas exitosas no son aquellas que nunca fracasan, ni las que se limitan a lamentarse por cómo las afectaron otros, sino que se siguen preparando para levantarse de los descalabros y convierten las experiencias en aprendizajes y vuelven con más fuerzas. Fue así que nuestra protagonista siguió determinada a conquistar la cima.

El segundo año, ya con la posibilidad de contar con dos extranjeras, donde toda la temporada mostramos tener mejor equipo que nuestras rivales, pero la Liga permitía cambiar a las dos extranjeras en la ronda final, «nosotros nos quedamos con las mismas que eran muy buenas, pero las otras contrataron a Angel McCoughtry, jugadora que hasta la fecha juega en la WNBA y ha ganado dos medallas de oro olímpicas con Estados Unidos, además de una rusa de 2 metros que ha jugado Euroliga” y fue así que en esa campaña sus rivales prácticamente ‘compraron’ el campeonato, al grado que a Angel por dos semanas le pagaron 100 mil dólares.

Aún así, la entrega siguió en todo momento y dieron buena pelea, pero terminaron por caer. Sin embargo, esto siguió reforzando la determinación y el hambre de triunfo de la chihuahuense con sangre libanesa.

En la campaña siguiente Gaby tuvo la oportunidad de ir a jugar a Eslovenia, gracias a que su novio (quien se desempeña como asistente técnico y es originario de ese país) le encontró un equipo. Ahí su equipo no fue tan competitivo como en los que había jugado anteriormente, pero tuvo la oportunidad de asumir un rol de líder y modelo para compañeras más jóvenes.

Regreso a México y a los campeonatos.

Al concluir la temporada en Eslovenia hizo contacto con el dueño de Lobas de Aguascalientes, expresando su interés por jugar en México. Sabedor de su trayectoria el propietario del equipo aprovechó de inmediato la oportunidad de incorporar a una jugadora de primer nivel. Sabia decisión: ese mismo año (2017) quedaron campeonas de la Liga Mexicana de Baloncesto Profesional Femenil.

Posteriormente tuvo una buena oferta económica para volver a Líbano, pues su equipo había extrañado tener una botadora de su categoría, y al fin logró el anhelado éxito en la tierra de sus ancestros: fue puntal para el campeonato del conjunto Al Riyadi, al imponerse 3 juegos a 1 sobre el Homentmen en Beirut. En la siguiente campaña no pudieron refrendar su título debido a problemas de inestabilidad social que impidieron el desarrollo de la Liga. De esta forma, entre 2017 y 2019, cosechó profesionalmente el éxito por el que venía trabajando tan duro.

Al contemplar un nuevo regreso a nuestro país, exploró la idea de jugar con Escaramuzas, donde participan sus hermanas Yazmín y Nora, pero le pareció que había demasiadas jugadoras en su posición. Entonces contactó a una de sus grandes amigas en el baloncesto de nuestro país: Alexis ‘Gringa’ Castro, quien encantada la puso en contacto con Jesús Alba para buscar un acuerdo que la trajera a Barreteras. Inmediatamente se aprovechó la oportunidad de traer a esta gran jugadora para aprovechar su talento y experiencia de éxito.

Aunque su llegada se vio ligeramente retrasada, se integró al equipo para la tercera semana de juegos, y ahora se enfrenta a la suspensión de acciones por la contingencia de Covid-19. Cuando se reanude la campaña seguramente será una jugadora invaluable para el esquema de Eduardo Pérez.

Paola Estrada nos dice con entusiasmo: “La llegada de Gaby es muy positiva para el equipo, nos refuerza con más experiencia y creo que brindará rapidez y fluidez al sistema de Barreteras.” La afición de Guadalupe aún no ha podido verla jugar, pero en cuanto se desenvuelva en la cancha sin duda dará gala del talento que ha conquistado aficionados aquí y en Líbano, así como de la determinación hacer que Barreteras sea parte de su trayectoria de éxito.

13 preguntas, para conocer a Gabriela Saad a través de sus cosas favoritas:

  1. Color: Rosa
  2. Comida: Sushi
  3. Postre: Natilla y pastel de tres leches
  4. Pasatiempo: Ir al cine
  5. Libro: Miracle Morning y Mujercitas
  6. Música: Pop
  7. Programa de TV: Friends
  8. Placer culposo: Dormir, comer dulces y Comprar ropa
  9. Equipo NBA: Lakers, Golden State y Dallas
  10. Ciudad: De las que conozco Amsterdam, y me gustaría visitar Mónaco
  11. Tenis: Kobe y KD
  12. Modelo a seguir: Mis papás.

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