¿Y tú ya tienes un plan B?

Estamos viviendo una pandemia a causa del Coronavirus, un evento que está atacando todos los sistemas de salud, economía, seguridad, transporte y se ha convertido en una psicosis social, alimentada por uno de los enemigos más mortíferos: el miedo. 

El miedo genera angustia ante situaciones que se presentan de súbito o inclusive a las que aún ni siquiera han ocurrido. Nos lleva a imaginar cosas y escenarios alimentados por el medio externo, lo que escuchamos, lo que vemos en redes sociales, lo que nuestra misma mente crea. 

Poco a poco se va apoderando de nosotros, nos va llenando de inquietud, de sensaciones que llegan a la angustia y en casos extremos a sentimientos de verdadero pánico. 

Nos hace juegos macabros en la mente hasta llegar a creer que es una realidad los que es una fantasía o a no saber diferenciar entre un peligro real a uno creado por la sociedad mal informada. 

Cuando se alimenta de boca en boca se va distorsionando más y más cual teléfono descompuesto, la versión que llega a nosotros a medida que la seguimos dispersando se va enriqueciendo con más opiniones, con mayores ramificaciones y al final hemos creado un monstruo de mil cabezas y extremidades. 

Hoy día confiamos más en lo que dicen los grupos de whatsapp, los vídeos de youtube y los estados de facebook que en lo que realmente debemos confiar, en la ciencia. 

Tenemos que mantener la cabeza fría, ponernos a investigar en sitios web confiables y en los que correspondan al sector salud y sobre todo en el personal de salud capacitado y en sus instituciones. No juguemos a ser el que viralice más información o posts sin fundamento, solo porque tienen muchos likes. Como integrantes de una sociedad tenemos la obligación de mantener la calma, estar en espera de las instrucciones adecuadas y seguirlas al pie de la letra. 

Si te dicen: 

Lávate las manos a fondo, hazlo es tu deber vivir en un ambiente higiénico 

No salgas de casa sólo para lo más indispensable, quédate en ella. 

Ten a la mano gel anti bacterial ya que deambulas por muchos lados en tu día a día. 

No saludes de mano, de beso, hay que ser responsables. 

Estornuda o tose con precaución, en el ángulo interno del codo. 

No hagas compras de pánico, dejas sin productos a las demás personas. 

No uses cubre bocas sino estás enfermo, esos son para los que si están enfermos y el personal de salud que si lo necesita. 

Mantén 1 metro de distancia en referencia a las otras personas que presenten los síntomas de fiebre, tos y estornudos por prevención. 

No toques tu rostro ya que el virus entra por ojos, nariz o boca. 

Evita consumo de alimentos de origen animal poco cocinados o crudos, etc. 

Estos son unos ejemplos de recomendaciones dictadas por la OMS, síguelos al pie de la letra. 

Aunque te parezca repetitivo, lo debemos adoptar como un nuevo hábito en nuestras vidas. 

Ahora pasamos a otro punto de suma importancia: 

¿Cómo vamos a enfrentar estos días en calidad de aislamiento? 

¿Estás preparado para prescindir de la libertad de salir, deambular y de conducirte de un lado a otro en tu ciudad, en tu país o fuera de él? 

No es lo mismo decir: -No tengo ganas de salir por ahí, de dar un paseo, ejercitarme, de ir al cine, al antro, al teatro, al museo, al ansiado partido de fútbol, béisbol, basquetbol, jugar al tenis, etc a que te den la orden estricta de: -¡Quédate en casa y no salgas! 

Aquello que te prohíben es lo que más anhelas hacer y se añade a la ecuación que no sólo eres tú, incluye a tus hijos, tu pareja, tus padres o hermanos, compañeros de trabajo y amigos. 

De tajo se coarta tu espíritu y el ejercicio de tu libre albedrío. Ipso facto debes surtir una despensa, aumentar tu presupuesto para blindar tus necesidades básicas y todo eso sin garantía de que no te atrape el contagioso virus que hace unos pocos muy pocos meses lo mandábamos coloquialmente…a la China! 

En este devastado sistema de salud que rige actualmente la zozobra se incrementa, la inseguridad por nuestra salud aparece y la tasa de miedo crece y comienza a mermar tu estabilidad mental. 

Un pensamiento se vuelve frecuente –¿Y si me pasa o nos pasa esto? 

Y entonces caes en cuenta que la mayoría de los mexicanos no tenemos el dichoso Plan B. 

Un plan B para: 

-Sobrevivir sin poder trabajar el tiempo que dure la contingencia porque… Ups! No tienes ahorrado nada para emergencias. 

-Tener quien pueda cuidar a nuestros hijos pequeños, porque nuestros padres están en la población de riesgo. 

-Obtener recursos si eres comerciante independiente y vives al día. 

-Acceder a un tratamiento médico si te contagian del Virus porque eres independiente o trabajas por honorarios. 

-Trabajar porque fuiste parte de un recorte laboral en tu empresa. 

-Hacerte cargo de los adultos mayores de tu familia porque puedes ser un portador del contagio. 

-Seguir dando conciertos ya sea como cantante, bailarín o músico porque los escenarios donde te presentas han sido cerrados. 

-Hacerte a la idea que tienes que permanecer en casa la cual es para ti casi un hotel donde solo duermes por tu trabajo. 

-Convivir con lo más preciado que tienes que es tu familia y de la que casualmente más separado estás porque el llevar dinero para su manutención o los estudios te han alejado de ellos. 

En este punto me detengo, muchas sorpresas van a darse sobre todo en el principal escenario que es la base de toda sociedad: La familia. 

Estamos habituados a cohabitar a ser parte de una familia pero muchas veces no nos comunicamos tan profundamente. 

Este período de semi encierro obligado que sea el parteaguas para mejorar y reforzar los pilares que sostienen los hogares de nuestro país de Norte a Sur y de Este a Oeste. 

Que la Tecnología no siga siendo la línea divisoria y nos acerquemos padres a hijos, hermanas a hermanos, esposa a esposo, unión entre amigos y saquemos lo mejor y mas positivo de este problema global y redirijamos el camino. 

Y aprendamos a crear en familia, un plan de supervivencia…Un plan B. 

RUTH CONTRERAS / Tras el teclado / San Luis Potosí, S.L.P. / Marzo 18 de 2020.

@omm_ruth

1 Comment

  1. No me gusta sonar así… Pero no tengo un Plan B, toda mi vida es un constante plan B, C, D, E…
    Debes construir una vida en la que no necesites de planes alternativos, solo algunos cambios y adaptaciones.

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