Hoy mi novia no llegó

Hace un par de semanas mi novia asistió a una marcha feminista. Conociendo el rechazo que muchas personas, entre ellos personas de poder, le tienen al feminismo, pasé los días previos a la marcha con muchas preocupaciones. Sin embargo, el trabajo me permitió distraerme.

No obstante, el día de la marcha pensé en ella todo el día. Yo me ofrecí a pasar por ella y dejarla. Cuando iba en mi carro en camino a recogerla, pensé en todo lo que podía pasar en la marcha, pensé que quizás las cosas se iban a complicar, que la policía iba a enfrentar a las mujeres, que tal vez arrestaban a algunas, que las arrebatarían de la marcha, que las jaloneaban, que las iban a lastimar, que las iban a esposar a la fuerza, que entre los jaloneos iban a arrancarles la ropa y, al final, pensé que en caso de que se las llevaran, de que se llevaran a mi novia, al alejarse de la marcha, los policías iban a ver a las mujeres esposadas, lastimadas, con la ropa desgarrada y que iban a decidir “cobrarse” todas las molestias que la marcha les ocasionó. 

Cuando estaba a dos minutos de llegar a la casa de mi novia, pensé que ese día la iban a violar. 

Lo que sentí en ese momento, al ver las imágenes en mi cabeza que tanto se parecían a videos, fotografías y testimonios de mujeres en todo el mundo, fue paralizante. Por un segundo todo se calló. El terror, la tristeza, la ansiedad y la desesperanza me apagaron por completo. Fue ahí cuando mi mente exclamó el pensamiento más aniquilador de todos: “entonces así se siente ser mujer”.

Lo que para mí fue una posibilidad casi inminente de no poder ver a mi novia regresar, me permitió ponerme en los zapatos de una mujer, o al menos acercarme. Y ese segundo, ese único momento, fue demasiado. 

Ahora cargo todos los días con aquel pensamiento: “así se siente ser mujer”. Ser mujer es caminar todos los días con el sentimiento que a mí me aniquiló, en un instante y en la primera vez. Ser mujer es sentir que no vas a volver, que te van a violar, que vas a morir, respirar, abrir la puerta y salir de tu casa. 

A horas de la marcha del 8M me es imposible estar tranquilo, me es imposible no tener miedo. 

El paro nacional del 9M, por su parte, me tranquiliza. Me tranquiliza saber que mi novia va a regresar, que el 9M es una protesta en la que mi novia va a desaparecer, pero que va a regresar. El problema es que el 9M solo dura 24 horas. 

Después de esas 24 horas, cualquiera puede ser el día en el que yo escriba, de verdad, que hoy mi novia no llegó.

Con esto en la mente y en el corazón, le pido una cosa a quienes estén en desacuerdo con el feminismo: Estén en desacuerdo, pero no sean enemigos. La diferencia no es razón para ser hostiles entre nosotros y nosotras.

Los grandes problemas de la actualidad, como la pobreza, el cambio climático y la violencia solo se pueden solucionar colaborando de cerca, aunque lo hagamos cada uno desde nuestra trinchera.

Las mujeres en el feminismo han construido el fundamento de una lucha que no debemos invalidar, sino replicar.

Los hombres, las personas con discapacidad, la comunidad de la diversidad sexual, los pueblos originarios, todos y todas podemos organizarnos para luchar contra problemas que nos afecten solo a nosotros, sin por eso entorpecer las luchas ajenas. 

Los insultos, los gritos, las balas y las piedras se lanzan desde lejos. Lo que necesitamos ahora es poder volver a estar cerca.

Reconozcamos los aciertos del otro, escuchemos con mente abierta, seamos empáticos, fortalezcamos los argumentos del otro hasta el máximo de nuestras capacidades, quedémonos con lo mejor y, solo entonces, dialoguemos nuestras diferencias como humanos, de igual a igual. 

Hombres, aprovechemos el silencio de hoy para pensar.

El día de hoy sirve para reflexionar, analizar y cuestionar aquello que ataca a las mujeres solo por ser mujeres y que hemos normalizado. Más importante, es un día para aplaudir a las mujeres y al movimiento feminista. Pero sobre todo, para mí, es un día en el que agradezco a las mujeres por hacerme escuchar, entender y por luchar para que todas vivan sin miedo y con dignidad. 

#VivasLasQueremos

Contacto vía twitter: @rubengerardon y rubengerardon@gmail.com

RUBÉN GERARDO / Letras y pensares / San Luis Potosí, S.L.P. / 9 de marzo de 2020.

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