Hablando de mujeres y canciones

El mundo está loco compadre / le patina el Coco compadre / el mundo está loco compadre…por culpa de la mujer. Esa es una estrofa de la canción “El mundo está loco” que aún se escucha de cuando en cuando en alguna estación de Radio.  A diferencia de la mayoría, creo que esta melodía de Toño Quirazco no agrede a la mujer pues de manera simpática habla de que nos trastornan por sus encantos y se reconoce que no es sencillo entenderlas; que somos muy diferentes, pero sin la misoginia que se puede ver en diferentes manifestaciones de nuestra cotidianidad. En efecto, hasta sin darnos cuenta a veces estamos abonando a esa cultura machista incluso envuelta en un velo de romanticismo. Cito a propósito una cancioncilla de José José que llevaba el título de » O tú o yo». Por si la denominación no dejara claro que en esa relación solo uno de los dos, hombre o mujer, puede prevalecer, la letra contiene detalles como este: » Voy a poner cadenas en ti / para que no me engañes / para que no te vayas de mí / en busca de otro amante…voy a cerrar las puertas y así / conseguiré guardarte / intentaré que seas feliz / para que no te escapes….Lo siento mucho mujer / no quiero perderte / estoy amarrado a ti / compréndelo amor /no puedo dejarte ir /….Sé que no soy el mejor / que soy un fracaso / por eso te «guardo» aquí / compréndelo…Y es que la vida es así: O tú o yo / y es que compréndelo amor: O tú o yo / voy a intentar que veas en mí, al hombre de tus sueños / voy a buscar un modo de ser que nunca te de miedo. Que le parece, ¿Así o más posesivo, inseguro, terminante y hasta violento con el uso de «cadenas para guardarla»? Y antes de que algún lector (si los hubiere) pudiese reconocerme y decirme hipócrita, he de confesar que la susodicha y melosa canción me encantaba y la cantaba; de hecho nos gustaba mucho a un grupo grande de amigos y amigas…nadie maliciaba ni machismo ni desigualdad ni nada de lo que he dicho, tal vez, porque no había maldad ni en el que oía, el que la cantaba ni el que la compuso; se trataba simplemente de una subcultura enraizada profundamente… una subcultura o cultura no solo nacional sino prácticamente global, pues persiste aún en países desarrollados (en lo económico) y solo se salvan acaso y paradójicamente algunos países «bárbaros». Era (o es) entonces tan natural y tan normal tratar a la mujer como una propiedad y no solo se veía en esa sino en muchas expresiones del arte y de la vida diaria. Hubo algunos momentos y movimientos en los que aparecía el feminismo reivindicatorio como en los 70s sin que en nuestro país haya tenido ningún impacto real, pues en lo formal se declaró en 1975 en México «Año Internacional de la Mujer» y surgió aquel corrido parodia de Oscar Chávez que consignaba: «Año del 75 / en México no te asombres / se juntaron mil señoras / para hablar mal de los hombres…Presidente del Congreso fue el Procurador Paullada / le dijeron cómo es hombre/ nos preside una…tostada» «Lesbianismo poligamia /aborto y prostitución / fueron tratados pidiendo / nomas legalización». Así con guasa y chunga de un rato se diluyó aquel feminismo incipiente convertido en demagogia como lo acostumbrábamos los «prillistas» de aquellos años. El feminismo de ahora es más de lo que parece y habrá de provocar cambios más radicales que la revolución misma, pues se está instaurando fuertemente sobre una estructura mezcla de hartazgo, impotencia, miedo, dignidad redescubierta; inconformidad, y esperanza de libertad e igualdad; una comunicación globalizada e inmediata, difusión y redes sociales como nunca antes se vió. Hay nuevos instrumentos jurídicos internacionales pero además… el feminismo de hoy está más «ideologizado» y puede alcanzar cambios sociales y de equidad no solamente para las mujeres sino para sectores desprotegidos y vulnerables como los discapacitados, los niños y niñas, los pobres y hasta los hombres si nos dejamos ayudar, si dejamos la intolerancia y la necedad; nos atrevemos a reconocer y a transigir y en una palabra sino nos «apendejamos». Porque de lo contrario estaremos resistiéndonos a que las cosas cambien en lo económico, lo cultural, lo educativo, lo social, lo político, lo artístico y muchos etcéteras que tienen todos que ver con un esfuerzo parejo, que solo se dará en igualdad de condiciones. Tiene que ver también con un auténtico «volantazo» que nos quite lo conservadores y nos lleve hacia una mayor apertura mental, prescindiendo de muchos triques que guardamos en el armario de una concepción de género anquilosada, dizque ventajosa pero necia, dizque orgullosa pero en el fondo insegura y tímida y que se dispersa más allá de ese armario, por toda nuestra existencia sin dejarnos tomar decisiones y sin permitir apoyarnos, hombre y mujer como socios en la empresa del progreso y la felicidad, como habitantes de paso que somos, en esta tierra. Ojalá que pronto cantemos otras canciones.

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Febrero 22 de 2020.

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