Hablemos del desarrollo

El concepto del desarrollo se constituye como un paradigma posterior a la Segunda Guerra Mundial, en la que los países ganadores habrían de tener la responsabilidad moral de reconstruir Europa y de dividir o más bien, clasificar a los países entre aquellos que contaban con los recursos económicos y entre quienes les debían de proveer la materia prima para contribuir con el crecimiento y la restauración.

El problema desde entonces, fue el concebir el desarrollo como algo meramente técnico, científico o utilitarista, olvidándose por completo de los costos sociales que esto implica. Por años, las políticas de “desarrollo” han ido encaminadas a los procesos cuantitativos, despegándose y alejándose de toda realidad social que esto implica. Desde mi punto de vista, poco a poco al hablar de desarrollo, se deshumanizo el sentido de la vida misma y la relación del ser humano con tierra.

Hablar hoy de desarrollo es también hablar de aquellas grandes y poderosas instituciones que abordan el concepto y lo presentan en foros y conferencias internacionales, pero, sin una proximidad real hacia los países que están sumergidos en miseria o aquellos llamados del Tercer Mundo.

Otra consideración importante al hablar de esta concepción del desarrollo, es que está idea proviene de países a los que consideramos hegemónicos y que son ellos quienes dictan las políticas a su modo y beneficio para continuar con modelos extractivistas y mantenerse en su rol de países que mantienen el control político y el poder económico.

Una consideración final a manera personal, es que debemos de transitar hacia modelos internos y detección de oportunidades acordes a los modos de vida desde lo más central, que es desde lo local. El punto clave en este proceso considero que tiene que ver en el respeto a las cosmovisiones de cada una de las culturas y sus propias ideas de desarrollo, y que por supuesto, no vengan desde una imposición exterior.

Referencia: La invención del desarrollo / Arturo Escobar; Traductora Diana Ochoa. 2da. Edición — Popayán: Universidad del Cauca, 2014. Pp 91-107.

ALEJANDRO SOLCHAGA / Contraposición / León, Guanajuato. / Febrero 11 del 2020

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1 Comment

  1. Me gustó el artículo. Cuando uno empieza a estudiar de fondo los programas internacionales de enfoque y “push” al desarrollo para países de “tercer mundo” nos damos cuenta de que son programas hechos por países hegemónicos cuya intención no siempre está dirigida al desarrollo… hay mucho interés económico en esas naciones.

    Por otro lado creo que la única concreción que tenemos de desarrollo es por una narrativa hegemónica occidental. Tal vez la clave es cambiar justo esa narrativa y preguntarnos realmente qué entienden estas naciones de tercer mundo como desarrollo. Aunque creo que CEPAL y otros organismos ya lo están haciendo.

    Saludos!

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