La Deforestación en la Huasteca Seca los Ríos y Deja Cascadas sin Agua

La deforestación en la Huasteca potosina gana terreno, sin que las autoridades estatales hagan algo por remediarlo y este desinterés no solo alienta la voracidad de los dueños de las tierras en el cambio de uso de suelo, también provoca que el agua se acabe. Durante la próxima Semana Santa, cuando menos cuatro cascadas no tendrán caída de agua y para Minas Viejas podría ser su primer año sin una gota.

Selva Teenek Ecopark lamenta que a los gobernantes de San Luis Potosí no les importe la conservación del medio ambiente para garantizar la salud de los ecosistemas y por ende de la población. Hizo una comparación de algunos Estados donde implementan acciones para la conservación de la vida silvestre y las extensiones territoriales, por ejemplo de es notoria la diferencia de el Abra Tanchipa, en la Huasteca en 21 mil 464.44 kilómetros; contra 144 mil 530 kilómetros de El Cielo en Tamaulipas; y en la Sierra Gorda de Querétaro en 383 mil 576 kilómetros, donde se ven «arbolados».

Las imágenes hablan por sí solas.

Ena Buenfil, de Selva Teenek explica que un panorama altamente probable para esta próxima Semana Santa es el siguiente: Micos, Tamul, Tambaque y el Salto sin agua, en tanto que Minas Viejas podría también ser el primer año que no tenga caída de agua.

Alertó que esto generaría demasiada presión de turistas sobre otros atractivos como Puente de Dios, Tamasopo, El Meco, el nacimiento del Abra y como consecuencia tendrían una pésima experiencia al estar rodeado de miles de personas en pocos sitios con cascada disponible y una baja en las ventas por todos aquellos que cancelen su viaje para esperar una mejor temporada y ver las cascadas.

El impacto ambiental lo estimó alto, derivado de basura, heces, contaminación auditiva, compactación de los suelos, producida por los turistas, así como otros problemas sociales, el aumento en el índice de robos por el caos, situaciones viales adversas, peleas en los espacios turísticos.

Consideró que el motivo de la sequía de las cascadas es 50 por ciento por el riego sin tecnología de los productores de caña, limón, naranja, lichis, etcétera y el otro 50 por ciento va relacionado con la deforestación masiva. “Mientras las montañas que atrapan la humedad y el agua ya no tengan árboles, entonces no tienen cómo mantenerla”, abundó.

“En un recorrido por carretera se puede ver que la tasa de deforestación ha aumentado significativamente por la falta de información y educación hacia los productores; por la falta de regulación sobre el espacio mínimo requerido en las riberas de los ríos para evitar el desmonte que incide en debilitar el tejido de raíces que mantiene la estabilidad del suelo, cuando no hay raíces, el suelo se va al río y con él los pocos árboles de las orillas, así mismo todos los nutrientes terminan en un tobogán hacia el mar y poco a poco esos terrenos no cuidados, comienzan un proceso de desertificación”, lamentó.

La solución no sólo es “cuidar el agua”, sino tener políticas públicas que volteen a remediar esta gran catástrofe y la aceleración de los estragos del cambio climático.

 

Así deben permanecer.

 

 

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