Mi cariño, reconocimiento, respeto y admiración, Aurelio Gancedo Rodríguez

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? Traten a los demás como quisieran ser tratados, bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

-No mintáis y no practiquéis lo que odiáis, porque todo se releva delante del cielo, porque no hay nada escondido que no será revelado y no hay nada oculto que quedará sin ser descubierto. Bienaventurados los perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Jesucristo.

Mis primeros recuerdos tuyos empiezan a finales de los 80´s, corrías por los pasillos de la iglesia con mis hermanos, yo como buena hermana menor, me dedicaba a asediarlos, en esa época cuatro años eran demasiados, así que nos perdimos la pista hasta el 2000 que te reencontraría. Tú ya eras el priísta Aurelio Gancedo, en ese momento conocí a un formidable contrincante en el debate, dos años después constaté que la nobleza que tenías por el adversario era sólo el reflejo de la que eras capaz de procurarle a tus amigos. Tenías otra forma de hacer política, en tus enemigos veías al potencial de amigo, y así es como los cuidabas.

Fue un tiempo difícil, yo era una desarraigada que tuvo la fortuna de toparse con unos jóvenes que se convertirían en una especie de familia adquirida, ahí estabas tú, el sabio del grupo que sin necesidad de nombramiento dictaba los lineamientos a seguir, descubrimos que podíamos platicar horas sobre teoría política, como del chico que me gustaba, no importaba el tema, el consejo siempre estuvo, pero nos volvimos adultos y nuestros caminos se alejaron.

Sin embargo, hace siete meses recibí un mensaje tuyo, era de aliento y apoyo, apoyo que hiciste público con la afirmación de saber quien era yo… con vergüenza confieso a los lectores que nunca te lo agradecí en persona, pero debes tener la certeza que tus palabras las guardé en mi corazón, soló di por sentado que te volvería a ver, no pensé quedarme sin tiempo.

Hoy quiero ser recíproca a la amistad que hasta el final me brindaste, alzo la voz y afirmo fuerte y claro, yo también sé quien fuiste tú, tan cierta estoy que sé que tu sacrificio no fue un acto improvisado, fuiste un ser humano con los atributos de un gran político, con la peculiaridad que te volvió peligroso para la escena política, ya que a comparación de los demás tu poseías integridad.

Es decir pudiendo traicionarte, decidiste serte fiel hasta el final, y defender las consecuencias de las decisiones que asumiste en vida. Sabías que el precio de vivir por lo correcto podía ser tener que morir por lo correcto.

Por esta razón tu vida debe ser un modelo de conducta para los que nos quedamos y tu asesinato un testimonio para no permitir que la crueldad del malvado nos arrebate la libertad de poder decir la verdad.

Solemos recitar que estamos dispuestos a morir por nuestras convicciones, creo que es lo que anhelamos, pero en el fondo sabemos que no tenemos los tamaños, es por esto que fuiste un hombre excepcional y mereces que se sepa la verdad, debe quedar claro quiénes y por qué te perpetraron tan atroz y salvaje crimen.

Estabas consiente que el amor, la ética, la política no tienen sentido si el fin último no es el otro, estabas claro en la diferencia entre la política y los negocios ideológicos.

Te padecieron tan desalmadamente, porque entendías que la prudencia no puede ser usada más, como la excusa para callar, que no podía ser por más tiempo el parapeto detrás del que se esconden los cobardes que no quieren arrostrar las consecuencias de los actos que han provocado y avenido.

A pesar de los espíritus amputados que nos dejas, me dio alegría enterarme que tuviste éxito en la búsqueda del sentido de la vida, mientras para algunos como yo el sentido de la vida es el sobrevivir, al escuchar a tu madre me percato que el sentido de tu vida no tenía que ver contigo, para ti fue el otro.

Nadie merece una muerte así, tan cruenta, tan impía, tan perversa, nadie, pero menos tú, como no mereces especulaciones que dañen tu honor y tu memoria provocadas por las declaraciones o el silencio de los timoratos y blandengues que nos gobiernan, que sin duda aprovecharán el que ya no estás, para justificar con mentiras su actuar.

Confía en que dejaste muchos amigos, que de ser necesario clamarán frontalmente: ¡No señor¡ ¡No se lo permitimos¡ ¡Porque sabemos quien fue Aurelio Gancedo! De ser necesario, marcharemos firmes, en la mano llevaremos la justicia, en el alma la venganza, para honrar tu dignidad, y nuestro derecho a no olvidar¡, en este caso el perdón no debe de existir, porque lo que te hicieron es imperdonable, porque no fue humano.

A nuestras autoridades les digo; no se engañen creyendo que son hombres buenos, pero que las circunstancias les han impedido actuar correctamente, no debería ser tan difícil imponer el parámetro para delimitar lo correcto de lo incorrecto, es cuestión de tener un poco de raciocinio, y vergüenza.

En estos momentos de convulsión necesitamos representantes que gobiernen con compasión, compasión no es sentir como siente el otro, o sufrir lo que sufre el otro, es comprometerse a sacar al otro de ese sufrimiento, les informo ya es tarde para que ustedes puedan sacar a Aurelio y a su madre de ahí.

Si tienen un ápice de temor, deberán estar preparados para dar la cara y responder. Si era su deber, ¿Por qué no lo protegieron? Yo me jacto de tener la respuesta, no lo hicieron, porque viven anestesiados, entre sangre y porquería, dedicándose a ejercer políticas masturbatorias, repitiéndose que la verdad es la mentira más eficiente, creyendo que la paz vendrá cuando logren imponernos su verdad, presumen que hay amigos, sin mencionar que lo que no hay es amistad.

A todos los que se van, los que aspiran a llegar, los conmino, ¡Dejen de pensar en el resultado electoral, decidan tener valentía, antes de llevar a cabo un acto, hagan una pausa y cuestiónense, ¿Mi actuar será de tal manera que pueda vivir con sus consecuencias después del 2021? Y si les incomodan mis palabras y acciones, ese es el objetivo, prefiero ser una desagradable ciudadana, a ser una tibia que Dios vomite.

A los jóvenes potosinos de entre 17 y 19 años, ustedes que votarán por primera vez en los próximos comicios serán más del 30% del padrón electoral, una elección suele ganarse con menos, tengan coraje, sean apasionados, exuden bravía, defiendan con fe el derecho a la esperanza, pugnen por un gobierno con vergüenza, tengan la capacidad de amar a su prójimo para luchar por la promesa que le dé como sentido a nuestra vida algo mejor que esperar la muerte.

Mientras tanto, Aurelio, regocíjate en presencia del Señor, diste la buena batalla y saliste vencedor, inevitable que hasta en tu muerte nos sigues dando lecciones; “Piensa libre, actúa libre”…. A ti la verdad te libero¡¡¡.

¡Gracias por todo¡ te veo pronto amigo¡ y como dice la canción, no hagas nada malo que no hiciera yo¡¡¡

“Murió Juan el Bautista decapitado por decir la verdad, por decirla con claridad, por decírsela a un gobernador que vivía en la mentira y el pecado”.

MARÍA TERESA CARRIZALES HERNÁNDEZ / Desmetaphora / San Luis Potosí, S.L.P. / Enero 25 de 2020.

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