La «Tía», Voceadora, Muere de Hambre ante el Crecimiento de los Medios Digitales

Medios Impresos contra Medios Digitales. Del Voceador al Analista de Métricas

La transición de los medios de comunicación, del papel a los bits, está afectando no solo al mundo editorial impreso por la creciente demanda de contenido digital, también le está quitando el sueño a los voceadores, quienes son el eslabón más delgado de esta industria.

A pesar de que el acceso a Internet es todavía precario y que no ha disminuido sensiblemente el número de usuarios que cuentan con conexión a la red desde su casa y, en consecuencia, se conectan desde su trabajo, escuelas o en cibercafés y otros espacios públicos que alquilan por tiempo el equipo con red incluida, los estragos en la economía de quienes se dedican a los impresos son notorios.

El papel del voceador poco a poco desaparece de escena, ya no hay necesidad de que impulsen la venta de periódicos y revistas a través de «gritar» un suceso. Ahora las noticias se transforman en historias que deben tener continuidad y matices para capturar a los lectores. El estudio de circulación y la venta, ha cambiado por un equipo de analistas de métricas que trabajan en los perfiles de los usuarios para que las historias tengan mayor alcance e impacto.

La «extra» ha desparecido en los últimos años y con ello el grito de quienes en la calle o en las plazas anunciaba un suceso importante que destacaba en la primera plana. La obsesión por la portada principal, con la nota de ocho columnas, desaparece, porque las noticias se comparten y socializan por otras vías, principalmente las redes sociales.

Estas particularidades de la transición del papel a las pantallas motivaron un profundo análisis al The New York Times, por ejemplo, porque, para nadie es un secreto que poco a poco los periódicos electrónicos van ganando espacio frente a los medios impresos. Las tendencias son claras: los menores de 50 años se informan mucho más a través de medios digitales que mediante cualquier otro servicio.

¿A dónde nos llevará?

Primero que nada, a que los voceadores permanezcan sumergidos en una profunda crisis económica y a que sus expectativas se vean cada vez más lejanas. “Hay compañeros que se mueren en la calle trabajando sin atención médica, hay quienes duermen en la calle o en los periódicos”, reconoció Héctor Molina Cepeda, recién nombrado dirigente de Asociación Nacional de Uniones de Voceadores de Periódicos, Libros y Revistas de la República Mexicana A.C. y quien se comprometió a gestionar a los agremiados el acceso al servicio médico y a una vivienda propia. Pero la realidad es que no tienen ni para comer.

Uso de celulares le quita el sueño a Rocío, una longeva vendedora de periódicos que se está quedando sin trabajo

Debajo de un gran árbol ubicado afuera de la Secretaría de Finanzas de San Luis Potosí, a un costado de Palacio de Gobierno, se encuentra muy contrariada, Rocío, de 61 años de edad, voceadora desde los 12 años. Sus preocupaciones son por culpa del celular, y lo que para muchos es un artículo de primera necesidad, para ella es el principal rival para su negocio: la venta de periódicos.

Con manos temblorosas por el nervio de tener en toda su vida su primera entrevista, según lo reconoce, Rocío Rodríguez, «La tía», como muchos la reconocen, se queja de que las personas ya no compran periódicos o revistas, porque todo lo pueden ver en sus aparatos que llegan a costar de 20 mil hasta 30 mil pesos, mucho más de lo que ella podría juntar en años y años de trabajo.

Esos celulares la han dejado sin comer en muchas ocasiones, porque, según narra, hay días donde no junta ni para volver a comprar su mercancía, como chicles, cigarros o los propios periódicos. Nunca en su vida, desde los 12 años que comenzó a vender periódico con una tía, la había pasado tan mal como ahora. «Saco poquito de ganancia a la semana, porque todo se queda en los celulares que metieron la pata. Ya no se vende como antes», abundó.

«Primero vendí donde está el café La Parroquia y luego me cambiaron para acá. Con muchos sacrificios, pero el negocio ya es mío», así le llama a su pequeño puesto donde caben apenas 6 periódicos y algunas cajetillas de cigarros.

Con décadas siendo testigo directa e indirectamente de cientos de eventos trascendentales en la vida política de San Luis, ocurridos en el Centro Histórico, se le pregunta por alguno que ella recuerde, pero para ella hay uno personal que la marcó de por vida: perder a su hijo.

«Lo interné en la guardería de la Alameda, porque duré 18 días durmiendo con él en la calle, lo dormía en una caja de huevo en una banca, quemaba alcohol con algodón para darle su alimento, porque no pude tener pecho para darle».

Recordó que el 29 de noviembre de 1978 nació su hijo José Omar, bautizado días después en la mismísima Catedral Metropolitana, pero al segundo día de dejarlo en la guardería del IMSS, que se ubica en la Alameda, fue la última vez que lo vió.

«Para que yo no anduviera batallando con él me dijeron que lo metiera a la guardería del Seguro en la Alameda, para que yo me dedicara a trabajar, pero al segundo día ya no me lo entregaron, porque se lo había llevado el DIF del Estado y desde hace 30 años no sé de él».

Las condiciones de Rocío no han cambiado mucho desde que tuvo a su bebé y que dormían en la Alameda, a 32 años de distancia sigue durmiendo a la intemperie, en el mismo lugar. No tiene cobijas y pernocta solo con la ropa que trae puesta.

Los dolores de espalda son más intensos y no cuenta con seguro social para atenderse, dice esperar que sea muy lejano el día cuando ella se convierta en noticia, cuando ya no despierte en alguna banca de la Alameda.

1 Comment

  1. Lamentablemente el voceador se a perdido poco apoco y con ello el poder llevar el sustento a casa ya que así fue como nos creó mi abuelita quien tenía su puesto en palacio municipal y lo cual de niño yo también fui voceador es por lo cual me trae nostalgia ya que no se tiene ningún beneficio para la salud y menos para la vejes

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