Niños violentos

El Desafío de ser Padre.

Hay un proverbio muy conocido para la crianza temprana de nuestros hijos, se trata de Proverbios 22:6 (TLA): “Educa a tu hijo desde niño, y aun cuando llegue a viejo seguirá tus enseñanzas”.

Hace unos días vivimos una situación de violencia en una escuela primaria de nuestra ciudad, Torreón Coahuila, un hecho lamentable dejando heridos de bala, así como una maestra y un niño que por desgracia fallecieron. La mayoría de los padres al enterarse de este lamentable hecho voltearon a ver a sus hijos, y quienes identificaron algunas actitudes violentas en ellas se preguntaron ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos para controlar o canalizar dichas actitudes?

Según la teoría del desarrollo, los impulsos agresivos son innatos en el niño y son un aspecto crucial de la fuerza psicológica y de su sentido de supervivencia. En el curso de un desarrollo saludable, estos impulsos se expresan dependiendo la edad y, con la ayuda de sus padres, deberían evolucionar de moderarse, a canalizarse, pero no necesariamente eliminarse.

No queremos hijos que no sepan defenderse y, mejor aún, que sepan defender a los suyos en alguna circunstancia que lo amerite. Hablar de un niño agresivo significa hablar de que tu hijo resuelve una situación que le frustra o considera injusta causando daño a otra persona, físicamente mediante empujones o patadas, o bien de forma verbal con insultos.

Por lo cual, comparto con usted estos siete consejos para ayudar a nuestros hijos a no ser violentos.

1.- Enséñele las reglas de la casa.

Los niños no conocen las reglas de la casa hasta que se le enseñan, por lo que esto es una de sus responsabilidades importantes en la crianza. Es normal que los niños pequeños estén interesados en tocar y explorar, por lo que, si hay cosas valiosas que usted no quiere que toquen, es mejor que las esconda o las quite. Contempla la posibilidad de organizar un espacio en su casa donde su hijo pueda jugar con libros y juguetes. Siempre que el niño no obedezca una regla importante, hay que amonestarlo de inmediato para que entienda exactamente qué es lo que hizo mal, no olvide que los limites son parte de mostrarles amor.

2.- Trate de determinar lo que desencadenó el comportamiento agresivo de su hijo.

Pregúntese qué pudo haber pasado para que se comporte así, hemos hablado con anterioridad que detrás de cada acción hay una intención. Las causas pueden variar, desde factores externos como algún videojuego o programa televisivo violento, ejemplo de familiares, abuso de compañeros de escuela, hasta situaciones propias, tal vez él esté muy cansado o no se sienta bien físicamente, en ocasiones no poder hacer algo que ha tratado de hacer con un juguete o alguna actividad física que no puede dominar produce sentimientos de frustración y enojo que dan lugar a un comportamiento agresivo. Una vez identificando la causa debemos hacer algo al respecto, si es un factor externo alejarlo de él, y si es interno, ayudarlo a canalizar y manejar esa frustración.

3.- Sea claro.

En el norte de México decimos “No tires tanto rollo” Estamos hablando de niños. Dígale a su hijo lo que usted quiere haga o no haga en una situación específica pero no le dé un largo un sermón. Su hijo sabrá de su desagrado por el tono de voz y por la manera como le hable. Es importante que usted trate de ser claro sobre su desaprobación. Al hablar con ellos en lugar de decirles que están castigados y las diez razones porque pegarle a su hermanita es malo, más eficaz será decirle que usted no quiere que la golpee porque eso le duele. “No me gusta que hagas eso porque a tu hermana le duele” Es claro y directo.

4.- Tome unos minutos y dígale para qué debe usar su cuerpo.

¿Por qué no enseñarles a nuestros hijos para que sirve cada parte del cuerpo? Por ejemplo, los brazos sirven para abrazar, las manos para acariciar, los dientes para comer, y así, guiándolos a conocer el diseño original de cada parte de su ser, según las conductas que tenga.

  1. Espiritualidad:

En nuestro hogar la parte espiritual tiene un alto valor, guiar a nuestros hijos a orar por sus actitudes, confesar a Dios que se sienten frustrados, y pedir su ayuda cuando están enojados sin duda ha hecho toda la diferencia, vea como se relajan a medida que la oración avanza, y cómo cambia su actitud, esto es algo que podemos heredarle de por vida, en cada etapa de su vida pueden recurrir a Dios en momentos de extrema frustración o ira en lugar de reaccionar y evitar graves consecuencias.

6.- Evite dar azotes o golpes.

No puedo saber cuál es la cultura al respecto en su hogar, lo que si debe ser universal es jamás “disciplinar” físicamente a los hijos con ira. Piense en las desventajas reales del castigo corporal para su hijo. Con frecuencia, los niños provocan enojo en los adultos, fastidian, son tercos o atacan a otros. Si usted acostumbra a golpear o castigar físicamente a su hijo de alguna otra manera por dicho comportamiento, es necesario que usted piense con mucho cuidado sobre lo que el niño está aprendiendo de eso, cuando están peleando o golpean a alguien y llegamos a pegarles y les decimos “no debes pegar” sonamos incoherentes.

7.- Controle su propio carácter.

Este puede ser el punto más importante de ésta lista, deberá estar siempre atento a su propia conducta cuando esté cerca de su hijo. Una de las mejores maneras de enseñarle el comportamiento adecuado es controlando su propio carácter. Si usted expresa su enojo con tranquilidad y discreción, es probable que su hijo siga su ejemplo, y que decir de acciones violentas, atacar físicamente a su cónyuge o a sus hijos está sin duda criando niños violentos en potencia.

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ROBERT L. CASTAÑEDA / Desafíos / Torreón, Coah. / Enero 15 de 2020.

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