Un proceso concluido

Lo platicaba ayer con mi papá, lo que cuesta escribir cuando vivimos cambios fuertes en nuestras vidas, cuando las estructuras se mueven y realizamos una transición de la persona que éramos a la que somos.

A dos meses de no haber escrito ni publicado nada en esta plataforma, hoy en el último día del año, caigo en cuenta que ha sido porque no he sabido expresar todo lo que en mi ha cambiado y se ha modificado.

El proceso que he tenido ha sido expuesto a través de esta columna, desde que comencé por hablar de cosas cotidianas, siguiente de verme enredada en un sinfín de letras que contenían dolor, hartazgo y tristeza, las cuales culminaron con una confesión a puerta abierta de muchas de las violencias vividas en relaciones pasadas que pasaron finalmente a hacerme sentir merecedora de grandes cosas y personas.

El no presionar los párrafos y el no apresurar las palabras, me llevó a interiorizar lo que estoy transitando, a abrazarlo y a comprenderlo. Hacía unas semanas que comencé a escribir y lo que surgió de eso fue un poema, teniendo al menos 12 años de no escribir uno.

El vivir el enamoramiento y el sentir amor, ha movido mis estructuras mentales y ha traído mucho movimiento a mi vida. El encarnar una relación basada en la igualdad ha sido en ocasiones abrumador, pues el estar en ese lugar ha implicado años de sanación y de empoderamiento.

Resulta que en este proceso de empoderamiento he reconocido violencias no solamente ejercidas hacía mi persona, sino también las que en su momento ejercí. Además, me he logrado reconstruir y potenciar. Recuperé mi fuerza, mi autoestima, mi seguridad, mi belleza, lo cual al comenzar una relación se pone a prueba, se potencializa o se desperdicia; en este caso me siento potencializada.

Hacía algunos meses que escribía sobre el amor romántico y las trampas del mismo, el cómo al compartir con otra persona una relación podemos caer en estereotipos que desencadenan relaciones violentas y tóxicas. Para mí el escribir ahora desde el amor y no desde el dolor ha sido un gran reto, pues me reconozco diferente y pareciese que las demás personas pudieran pensar que no es la misma persona. Sin embargo, lo soy, soy una persona llena de amor, que, a pesar de siempre serlo, se cerró, no solo al amor de pareja, sino al amor paternal, maternal, de amistades y de otras tantas formas.

Al vivir procesos tan dolorosos nos ponemos un escudo, uno que es difícil de pasar; en veces confundimos autonomía con independencia, independencia con soledad y soledad con libertad. Nos cerramos a los abrazos, a los te quiero, a los te amo, a preguntar de corazón cómo es que están las demás personas, a olvidar que hay otras personas que sienten y nos sienten, que somos energía y que transmitimos siempre.

Hoy puedo sentir que mi proceso de sanación ha concluido, creo profundamente que el amor que empecé a recibir por distintos canales ha sido una fuente de energía que me ha permitido verme y saberme como una persona dispuesta a amar, a sentir y a experimentar sin miedo nuevas oportunidades y nuevas relaciones.

Hoy, no solo me quito 40 centímetros de pelo, los cuales creí me llenaban de seguridad, me vestían de belleza y me permitían encarar al mundo. También dejo atrás las inseguridades, los miedos, el dolor y las tristezas que me he permitido vivir. Me abrazo, dejo ir el pasado, exculpo y me perdono. Hoy, sé que sin todo lo descrito antes no podría estar escribiendo esto, sé que todas las experiencias me han hecho crecer y reconfigurarme.

Es por todo lo anterior, que deseo para ustedes un año sin aprehensión, sin posesión y sin temor. Un año lleno de seguridad, de fortaleza, de conciencia, de diálogos, de aceptación, de merecimiento. Un año donde reivindiquen, donde no existan las diferencias, donde haya igualdad y no existan las jerarquías. Un año donde puedan reflejarse con cada una de las personas que les rodean, que su energía sea recibida, festejada y valorada. Un año donde todas las personas podamos ser iguales dentro de nuestras diferencias.

Twitter: @danielaolro

DANIELA OLVERA / Sociedad volátil / San Luis Potosí, S.L.P. / Enero 1 de 2020.

1 Comment

  1. Que rico volverte a Leer Daniela, efectivamente se percibe lo que dices y recuerdo el propio texto que evocas del amor, … y lo vuelves a tomar solo que desde otra posición. Que bonito cuando las personas evolucionan, mis respetos y felicitaciones. Abrazos.

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