Derecho, justicia o perdón

Derecho, justicia o perdón

Primera Parte

“En el principio Dios creo los cielos y la tierra, y la tierra estaba desordenada”, el origen de la nación elegida por Dios fue el caos, y Dios tuvo que crear todo tipo de leyes para ordenar su caos, si las leyes existen, es porque existe el desorden.

Ley.- Viene del latín lex que significa recoger, compilar y se usa para aquellas normas de carácter obligatorias, dictaminadas por la autoridad, sancionadas por la fuerza, con el objetivo de regular las conductas humanas con el fin de ordenar o prohibir alguna acción en consonancia con la justicia.

Justicia.- De origen latino, su raíz es la palabra Iustitia, y es una característica de la rectitud, a diferencia de otras virtudes, en los actos de justicia el como se realicen es indiferente, basta con que el acto sea justo, lo justo se determina por el objeto mismo, el Ius, es decir él;

Derecho.- Deriva de la palabra Ius y es la finalidad de la justicia, lo justo, la cosa debida a otros, la decisión justa y según el Digesto es “el arte de lo bueno y lo equitativo”.

Cuando se tiene en la mente una acción con las características de rectitud, bondad, equidad para el otro, se esta idealizando la justicia, cuando esta se pone por escrito se hace ley, las leyes son puntos de apoyo para emitir un resolutivo o conclusión, una sentencia que sería el derecho.

La justicia es la concepción filosófico jurídica que inspira un conjunto de decisiones generales, leyes, lineamientos para tomar una decisión individual; el derecho.

¿Pero qué es justicia? Para el sofista Trasímaco, al ser lo justo, el fin de toda ley y ésta ser impuesta por el soberano, la justicia es el derecho del mas poderoso.

Platón nos platica que cuando a Sócrates lo someten a juicio, un jurado formado por quinientos ciudadanos, dictaminó de manera “democrática”, su culpabilidad y muerte por las acusaciones de corromper jóvenes al  «buscar  introducir en la ciudad nuevas divinidades».

Sus discípulos le proponen escapar, él se niega, y les dice: “debo acatar la ley aunque sea injusta, ya que esas mismas leyes son con las que me he formado, debo honrar mi “Éthos”. Es decir, mi conducta, mi carácter, mi ética”, <<tener valor y mantener la calma>>.

Entonces ¿Según Sócrates debemos honrar la ley aunque ésta no esté fundamentada en ninguna verdad, sino en un pacto que todos acatamos, con el fin de vivir con orden y normalidad?

Platón decía que en la naturaleza hay humanos mas fuertes que otros, éstos son los que deben gobernar y esa su razón para postular que las leyes que propician la igualdad son antinaturales.

Definía una Polis justa como: el lugar en donde cada parte que la constituye cumple la función para la que está hecha naturalmente.

Lo explicaba así: si una sociedad es gobernada por un comerciante, será tratada como un negocio, y como negocio la prioridad ya no es la gobernabilidad, sino mantener la riqueza y al poder como medio de obtención de esa riqueza.

Por lo que Platón pensaba que el político debe ser elegido de entre los que saben, y tener la destreza y comprensión del arte de gobernar. Lo ejemplifica al describir; ¿Qué pasaría si nuestro cuerpo fuera gobernado por el alma en lugar de la razón?

Seriamos gobernados por nuestra pasión, placer, deseo, humor, ira, y nuestras decisiones no serian razonadas, la realidad es que al común de las personas los rige su alma, eso puede pasar en decisiones individuales, pero no para dirigir el destino de un pueblo.

Por lo que para Platón, más importante que la democracia para gobernar a la polis, primero debemos tener candidatos que sepan gobernarse así mismos, que tengan la vocación.

Vocación.- Viene del latín “vocatio”, llamar, pero que comparte raíz con la palabra voz, el gobernante es el que escucha el llamado para ser la voz del pueblo. [De ahí las teorías que defienden que para ser un buen gobernante no se debe tener propiedad privada o inclusive familia).

Antifonte, otro sofista griego, no lo creyó así: Todos los humanos somos iguales, incluyendo esclavos, mujeres, extranjeros, peregrinos ya que compartimos la misma esencia humana, esta nos dicta la igualdad, por lo que el orden social se debe regir según las leyes naturales y ¿Si el enfoque para gobernar no es desde la justicia sino desde lo divino? Al final Dios hizo las leyes para ordenar su caos, y si la autoridad no es terrenal sino celestial, todos somos iguales naturalmente.

Luego entonces las jerarquías humanas para una concepción mesiánica no tienen sentido, porque la única autoridad soberana reconocible es la sacra, y en la desnudez en que fuimos creados por nuestro Padre, todos somos iguales, aunque después nos vistieran.

Inspirado en esto surge el naturalismo, donde el poder se reconoce como individual y al todos nacer con el mismo destino de morir, se nos doto por igual del libre albedrío, para después renunciar a él, a favor de  quien ejercerá nuestro poder y salvación.

Más de un milenio después, a pesar de ser el humano creación bendita, en su obra del Leviatán en 1651, Thomas Hobbes filósofo inglés y uno de los padres de la filosofía política moderna nos aclaró que estábamos equivocados, el hombre es egoísta y malvado por naturaleza.

Busca resguardar su propia seguridad y es por esto que le concedemos al Estado el monopolio de la fuerza, con el libre albedrío que nos otorga el derecho, para que nuestro Padre Estado nos proteja de los demás hombres malos por ende de nosotros mismos.

Nos cuida de la violencia ejerciendo violencia, con ese pretexto le damos al gobernante el derecho de colocarse fuera de la ley para su supervivencia y la promesa de la nuestra.

Max Weber en su obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, a principios del siglo XX, enunció que la condición necesaria para que una entidad se convierta en Estado es que necesita mantener el monopolio de la violencia.

Esta es la razón de lo incongruente de las Instituciones modernas dedicadas a pronunciarse sobre la legitimación del uso de la violencia,  ya que para la validez de su dicho primero deben ser  autorizadas por el mismo violador.

Si alguien se atreve a pronunciarse fuera de la demarcación de la ley se convierte en un delincuente;

Delincuente.-  Delito y curiosamente Reliquia tienen la misma raíz etimológica; “linquere” que significa dejar, abandonar, lo que alguien ha dejado atrás.

El problema es que el delito solo existe dentro del Estado, cuando el ciudadano renuncia al poder y permite al gobernante actuar fuera de ley, ya no existen delincuentes, solo son seres sin derechos, seres que en la travesía rumbo a la frontera el Estado dejo atrás.

Jacques Derrida señala que la ley se basa en actos sin justificación racional, ya que el origen del derecho es proteger al sujeto poseedor de ese derecho (Estado), por lo que el derecho es un acto de violencia del Estado, que como todo derecho lo impone por la fuerza.

Norberto Bobbio pensaba “Todo Derecho es Justo, y si no es Justo no es Derecho”, creo entender lo que quiso decir, y no concuerdo; creo que lo justo no es lo mismo que la justicia.

Para mí, donde hay derecho, donde existe cosa justa no hay justicia, ya que el derecho no es para todos, lo justo siempre genera un limite, donde unos están dentro y los otros afuera.

Pensemos; ¿Qué ocurre más allá de la frontera de la normatividad, donde quienes quedan del otro lado de lo normal, se les desprecia como seres anormales?

Walter Benjamin nos advirtió que  el derecho pretende ejercerse en nombre de la justicia y la justicia exige ser puesta en práctica por el derecho.

Lo cierto es que no existe sistema de derecho que alcance para todos, el derecho podría utópicamente llegar a ser frontera tanto de los de adentro como de los de afuera, pero si no responde a ninguna verdad absoluta, más que a ceder el poder al gobernante a cambio de seguridad, en cuanto cambie la sociedad, sus dispositivos también cambiaran.

Dispositivos cuya aceptación depende de una imposición violenta, toda ley emerge de un conjunto de tramas, intereses y exclusiones, por lo que la justicia nada tiene que ver con el derecho, aunque patéticamente el derecho sigue siendo el único lugar que tenemos los gobernados para seguir peleando por la justicia.

Los pensadores están de acuerdo que la justicia, no es para este mundo, como lo dije al inició la justicia es para hacer filosofía,  y mantener la esperanza que en un tiempo más allá del tiempo los grandes derrotados de la historia se verán reparados en sus injusticias.

Es probable que el derecho y sus grandes sistemas de violencia surgieran de manera natural, la naturaleza no tiene ética, si así fuera no pensaríamos naturalmente que hay seres con mas derechos que otros.

Sinceramente lector, si usted tuviera un anillo que al ponérselo lo  volviera invisible, ¿usted no transgrediría?, ¿Porqué si o no? y ¿qué haría?.

Si la respuesta es afirmativa tal vez sí necesitamos que el Estado siga de nuestro panóptico, pero ¿Si cambiamos los roles? ¿Si los gobernados nos convertimos en el panóptico del gobernante? ¿Pasaría algo?

MARÍA TERESA CARRIZALES / Desmetaphora / San Luis Potosí, S.L.P. / Diciembre 25 de 2019.

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