Corrupción y revocación de mandato

En últimas fechas es común escuchar expresiones de descontento que hablan de una descomposición social de falta de valores, de podredumbre en la política, de inseguridad y corrupción, que hablan de crimen sin castigo. No tenemos que darle muchas vueltas pues todo esto es cierto, sin embargo hay que reflexionar como siempre que fue primero, si la gallina o el huevo, esto es, debemos porque estamos obligado a hacerlo, indagar la causa de lo causado; tal vez no  lleguemos fácilmente al factor primigenio, al origen psicológico y menos genético de lo que ahora vivimos, pero vale la pena establecer para erradicarlos, cuales son los cimientos del problema. Pienso que tales cimientos están en la clase política, en la descomposición de la clase política. Se percibe para esta descomposición varios factores; en un grupo podemos hablar de la IMPROVISACION DE LIDERES Y GOBERNANTES y aquí cabe recordar la tendencia en los últimos años que nos ha llevado a postular “Empresarios exitosos” (que porque ya no van a robar), actores, deportistas, chavos banda y otras ocurrencias, que no ideas. En un segundo grupo, sin que esto represente un orden de aparición, ubiquemos el factor del desempleo y las recesiones económicas; esto es ver a la política como un negocio emergente o incluso con una faceta de economía informal, para darse una “ayudadita extra”; En un tercer y delicado grupo las organizaciones criminales.

Quien no recuerda a los dipu-tables, los crímenes entre suplentes y regidores, los asuntos de Colosio, Ruiz Massieu, etc. O en el tema de la improvisación en prototípico de Vicente Fox, Cuauhtémoc Blanco, el niño Verde, Carmen Salinas o Sergio Mayer por citar sólo algunos, pues los ejemplos de la descomposición están a cada paso.

Frederick Ai Camp en su libro  “Los líderes políticos en México”, señala la premisa de que en tiempos de paz el reclutamiento de liderazgos se hace en las Universidades y Centros de Enseñanza Superior y que en tiempos de guerra los líderes surgen de los cuarteles. Aquí habría que preguntarnos en medio de esta descomposición: ¿De dónde pueden estar surgiendo los líderes? ¿Quiénes son los candidatos a Regidores? ¿Quiénes aspiran a ser Síndicos o Presidentes Municipales? ¿Quiénes pretenden Diputaciones o Gubernaturas? ¿De dónde surgen esos aspirantes? ¿Cuáles son sus antecedentes? ¿A qué se han dedicado? ¿Cuál es su nivel y origen patrimonial? ¿Su popularidad es producto de trabajo, preparación y honestidad? ¿O solamente son producto de la mercadotecnia que hoy los puede vender como pan caliente?, púes ¿Quién vende pan frio? La improvisación, el desempleo, la ocurrencia y el desaseo; sus compadrazgos y amiguismos son un fuerte problema que descompone a la clase política, a la autoridad y al país, pero el factor más corrosivo y letal de esa descomposición es que la clase política y el gobierno han sido infiltrados en sus diferentes niveles por la delincuencia organizada. Ahí no hay improvisación, ahí todo es con un fin deliberado; perversa, económica y cuidadosamente calculado: “le invertimos tanto en fulanito es para que nos facilite tal o cual negocio”; y claro que los negocios ya no son los de la corrupción tradicional, tales como la construcción de obras, venta de materiales, proveeduría, contratación de consultorías, outsourcing, sino el tráfico de drogas, el secuestro, la extorsión y todos los delitos que de manera organizada puedan imaginarse.

Es fácil deducir entonces que los enfrentamientos surgen cuando uno resulto más tragón que otro y no llenó con su rebanada; cuando pequeños grupos se escinden de otro mayor o bien cuando un líder criminal es atrapado o muerto, pues los residuos del grupo parecen multiplicarse como gremlins… y la sociedad?… bien gracias. 

Todo esto será mientras no reparemos, mientras no preguntemos antes de votar, mientras no contemos con una figura como la revocación de mandato para deponer a los corruptos y a los incapaces, no habrá manera de frenarnos en este tobogán de la violencia. Los partidos con un mecanismo acordado deben promover la obligación de cada candidato para mostrar el origen legítimo de sus recursos y suprimir la práctica de tanto ejercicio protagónico, sometiéndose a los debates. El 10 de octubre pasado  se aprobó en lo general en el Senado la Revocación de Mandato y la Consulta Popular con 98 votos a favor, 22 en contra y una abstención, en lo general y con cambios el dictamen a la minuta que reforma diversos artículos de la Constitución para establecer las normas generales que regulan el procedimiento de la revocación de mandato. Esto sólo es un comienzo, pero es un buen comienzo que desde luego a tenido que superar politiquerías absurdas como el que AMLO preparara su reelección. Ni que fuera tan bruto… al tiempo.

PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. / Diciembre 7 de 2019.

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