Procrastinación

El tiempo vuela, en estos tiempos de cierre de año todo el mundo corre, todo el mundo se apresura, y va tras las posadas como si fueran objetivos en el tiro al blanco, todas las empresas cerrando con presupuestos, con ciclos, con planes a futuro y con un montón de trabajo que evaluar. También las familias se apresuran, y con los cambios de clima se genera un ambiente de hostilidad forzada por las enfermedades que están a la orden del día. Algunas personas se encuentran preocupadas por cerrar con grandes logros, que van desde bajar algunos kilos antes de las fiestas, hasta lograr una promoción o un aumento en el trabajo, otras solamente buscan tener un poco de tranquilidad, y dar por terminado de una vez por todas con lo que están haciendo.

Es cuestión del momento, sin lugar a dudas, sin embargo, el tiempo es lo que apremia, y no nos lo estamos dando para tomar un respiro y pensar, qué es realmente lo importante y no lo urgente.

Recuerdo hace unos 4 años, en un momento muy productivo de mi vida, cuando por primera vez escuché nombrar la palabra procrastinación al oír la promo de una obra de teatro local. Y se me quedó tan grabada en la mente pues colocó en mí una meta más para mejorar como persona y porqué no también en el ámbito profesional. Recuerdo que lo primero que pensé para mis adentros fue, -¡Pues qué palabra tan interesante, deberíamos ponerla de moda!”

Procrastinación, en su concepto puro es aplazar voluntariamente la realización de actividades que deben ser entregadas en un momento establecido, y de manera recurrente puede estar asociada a la depresión, déficit de auto-control, baja autoestima, y hasta perfeccionismo. Quant, Sanchez (2012). Sin embargo, la procrastinación tiene su eje positivo, ya que es importante parar y repensar nuestras acciones o palabras, incluso prevenirlas con la finalidad de no dañar o influir negativamente a alguien. Hay que añadir que en esta prisa constante que se vive en nuestra sociedad, y en la competencia constante con la que nos encontramos, por ser los más “exitosos”, los que ganan más, los que tienen más amistades, los que nos vestimos mejor, los que viajamos más, los que somos más intelectuales, o más sanos, más deportistas, más trabajadores, y un sinfín de adjetivos sin un trasfondo personal, sino social, reitero, hace falta parar, observarnos, y definir si realmente todo ese desgaste vale la pena vivir por el satisfacer, o bien aplicar el laissez faire, laissez passer y actuar solamente en lo que consideremos esencial.

Procrastinar, sí, es dejar de hacer, pero también es dejar de actuar por actuar, sí también significa conformarse de alguna forma con lo que hay, pero es también un acto de conciencia y congruencia, el procrastinar podría marcar la diferencia entre los que van con la corriente, y los que generan los cambios, es no actuar como lo marcan los tiempos, si no marcar el tiempo de su propia existencia.

¿Qué tan importante es para ti el pasar tiempo de calidad con tus amigos, con tu familia, con tus mascotas, en tu casa, contigo mismo? Procrastinar podría ser una buena opción más allá de todos los estudios que arrojan que se puede tratar de un desorden psicológico, y cómo el bien y el mal, y también el mezcal, todo en exceso no deja nada bueno, no obstante, podría ser el inicio de nuestro salud mental, la agenda personal que siempre quisimos, una que guarde únicamente lo realmente sea importante, y que lo que no lo clasifique como puede esperar, tal vez, quizá.

Twitter : @roxaniutz

ROXANA EUNICE OLVERA ROSILLO / Cara o Cruz / San Luis Potosí, S.L.P. / Octubre 16 de 2019.

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