Contrapesos de la sociedad

Toda sociedad democrática, todo estado de derecho, liberal y democrático, tiene que crear sus propios contrapesos, para evitar los abusos del poder público, los excesos del ejercicio de la autoridad política y así crear una sociedad más igualitaria y justa.

Para ello, en el último siglo, se han creado diversas instituciones que tienden a ser un recurso para contener los excesos y abusos que el propio gobierno puede cometer o ha cometido, dándole a estos organismos cierta autonomía, independencia, credibilidad, trasparencia, y otras tantas características para que sus decisiones sean alejadas de influencias del poder público.

Así, durante muchos años, décadas, las instituciones públicas con mayor percepción de credibilidad entre la población, colocaban al Ejercito mexicano, es decir, nuestras fuerzas armadas (marina, fuerza aérea y ejercito), después, a la iglesia católica, y de ahí, poco a poco se perdía la credibilidad hasta llegar a los partidos políticos, las policías y el propio sistema político.

Cierto que el ganarse la confianza de la población es una ardua tarea, es un reto extremadamente difícil; la historia nos ha demostrada infinidad de veces, que tal vez el sistema de gobierno no sea malo, pero las personas que ocupan los cargos públicos abusan desmedidamente, sin ninguna ética, moral o deontología que los contenga en sus ambiciones de poder y de dinero.

Desde los cargos más sencillos y humildes, como podría ser un regidor (de mayoría relativa o plurinominal), un síndico, o un director de obras públicas o de policía, hasta los secretarios de estado, pasando por senadores y diputados federales, todos sin excepción, reciben grandes cantidades de dinero que salen de nuestros impuestos y pago de derechos.
Por ello, con el paso del tiempo se han creado organismos autónomos, particularmente del poder ejecutivo, para convertirse en contrapeso de los excesos del poder, y servir de defensores de la población.

Fueron creados con muchas expectativas y esperanza; la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); el Instituto Federal Electoral, hoy, Instituto Nacional Electoral (INE); el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI); la Comisión Reguladora de Energía (CRE); el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), entre otros.

Asimismo, la confianza en nuestras fuerzas armadas, en instituciones no gubernamentales como la propia Iglesia católica, y ahora la Suprema Corte de Justicia de la Nación, han estado perdiendo la poca o escasa credibilidad que se les tenia, gracias, sobre todo, a las actitudes, palabras y decisiones del titular del poder ejecutivo federal, el Sr. Andrés Manuel López Obrador.

Así tenemos que, a un año de su toma de posesión, nos encontramos con un Poder Judicial, es decir una Suprema Corte de Justicia de la Nación, que lucha por mantener su credibilidad, su ética, su prestigio, ante los embates mañaneros declarativos de quien, en su momento, fue acusado de desacato judicial cuando gobernó el entonces Distrito Federal. Situación que le dejo en claro que el único contrapeso real para su anhelada dictadura socialista, o más bien populista, es el máximo órgano de justica nacional.

Ahora bien, la elección, por cierto amañada, de la hoy presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, quien es conocida ampliamente como militante del partido MORENA, y por ende, cercana a el titular del Ejecutivo Federal, Sr. López Obrador, coloca a una institución de gran credibilidad y reconocimiento a nivel internacional, al considerarse ya como un apéndice de la administración pública federal, es más, como un organismo totalmente parcial y bajo las instrucciones del Presidente de la Republica.

Quitándole toda credibilidad, autonomía, imparcialidad, transparencia y confianza. Dejando de ser un oasis de alivio para quienes sufren de las desproporciones de la actuación de la autoridad y dejando una percepción de que se convertirá en un arma para los gobernantes o autoridades incomodas para el gobierno federal actual.

En este caso, no se habla o se da a conocer cuál será o es el salario real de la Sra. Piedra Ibarra, pues más bien parece un favor a su madre, la recientemente galardonada, Rosario Ibarra de Piedra, luchadora incansable en favor de los desaparecidos de la llamada “guerra sucia” de los años 70s.

Otro caso es lo que sucede con el Instituto Nacional Electoral, donde su actual Presidente, Licenciado en Derecho, investigador y académico, Lorenzo Córdova Vianello, ha declarado públicamente la intervención del Sr. López Obrador, para desacreditar este organismo mediante la reducción del presupuesto, vía Congreso de la Unión, a pesar de haber sido esta institución, la que califico y reconoció el triunfo de los candidatos de la coalición “Juntos haremos historia”.

Si bien se les acusa, tanto al Consejero Presidente Lorenzo Córdova y algunos integrantes de la Junta General Ejecutiva de percibir salarios mayores que el Presidente de la Republica, lo cierto es que tal vez, esta no debería ser la causa para la descalificación del organismo, que tiene como responsabilidad la preparación, el desarrollo y la calificación de los procesos electorales en toda la nación.

Costo muchos años de lucha, de trabajo y esfuerzo el crear organismos autónomos que no estuvieran bajo la directriz del poder político en turno, para que ahora, en vez de perfeccionarse y darle mayor credibilidad, se les ninguneé y descalifique desde la más alta magistratura nacional.

En cuanto a nuestras fuerzas armadas (ejército, marina y fuerza aérea), que podemos decir, cuando de todos es conocido y visto la manera en que se les ha desmantelado para crear la llamada “Guardia Nacional”, un organismo que ni es civil, ni es castrense, que es un adefesio legal, revivido de los tiempos de la Reforma, cuando el gobierno de Benito Juárez, no contaba con un ejército formal.

Hemos visto, en infinidad de ocasiones como nuestros soldados, marinos y ahora también los miembros de la extinta Policía Federal Preventiva, han sido agredidos física y verbalmente, sobajados, ridiculizados, golpeados y en muchos casos asesinados, por grupos delincuenciales envestidos de “pueblo bueno”, de “sociedad civil”, de “ciudadanos inconformes”, que delinquen a ojos vistos, ante las cámaras de reporteros y población en general, sin que, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, puedan actuar, atados de manos ante la consigna del jefe supremo de las fuerzas armadas, el presidente de la república, que dice públicamente que “jamás nuevamente el pueblo será agredido por las fuerzas armadas de México”.

Su estrategia de combate a la inseguridad de “abrazos, no balazos”; de “fuchi, güacala”; “los vamos acusar con su mama, o con su abuelita”, no ha sido otra cosa que ocurrencias desatinadas de un gobernante que se ha doblado ante los grupos y organizaciones delincuenciales, como lo sucedido en el operativo fallido de Culiacán, Sinaloa.

Por otro lado, la siempre controversial Conferencia del Episcopado Mexicano que, durante muchas décadas, fue el portavoz de la inconformidad social, parece que ha fenecido. La Iglesia Católica Mexicana, ha olvidado su apostolado para recular a sus templos, a sus conventos, y olvidarse del sentir de la sociedad, todavía mayoritariamente católicos, para guardar un cómplice silencio ante los atropellos, las mentiras, el engaño, el insulto, la diatriba, la falacia que desde Palacio Nacional se realiza día a día.

Acaso esperan tiempo de ventaja para sacar la cofia y la estola, y así decir que son los redentores.

Pero creemos que no todo está perdido, si la ciudadanía deja de ser tan apática, y se convierte en más participativa; si empezamos por retomar el Congreso de la Unión, de elegir a los mejores hombres y mujeres para que nos representen, con valores, con principios, que no van por su limosna o su “cochupo legislativo”, por esos que de entrada, si con capaces de sostener su palabra y hablar limpio y claro, con objetividad y sin ambages, con ellos podemos darle un rumbo claro y cierto a nuestro país, y si no me cree, por favor amable lector, vamos dándole tiempo al tiempo.

Comentario 1.- En los últimos días, la capital potosina ha sufrido el embate de la delincuencia organizada, aunque pareciera que se trata de delincuentes comunes, esto no es así. En días pasados, fue allanado un edificio de departamentos ubicado en la zona exclusiva del fraccionamiento Desarrollos del Pedregal, muy cerca del Hospital Lomas y la Universidad Tec Milenio, donde aproximadamente 8 delincuentes, que se trasladaban en tres vehículos y una motocicleta, ingresaron ilícitamente a este edificio y procedieron a robar diversos artículos, joyas, dinero en efectivo, aparatos electrónicos y de computo, de TODOS los departamentos.

Esto no tendría mayor importancia, pues este tipo de robos se dan todos los días en diversas partes de la ciudad capital, solo que el ilícito se cometió entre las 12:00 a las 15:00 horas, es decir, a plena luz del día; a escasos 300 metros de la sede del Poder Judicial de la Federación. Los asaltos a restaurantes, a la hora de mayor afluencia de comensales, los robos de vehículos y toda la serie de delitos patrimoniales que se cometen, son solamente rebasados por los homicidios atribuidos a los carteles dela droga, que dejan sus mensajes en cada ejecutado, o bien, su marca propia en cada ejecución. Desgraciadamente, esto va en aumento, y los responsables de la seguridad publica, unos en fiestas y eventos sociales y otros en la venta de plazas y grados a los policías.

La pregunta obligada: ¿Existe gobernador? ¿o acaso sigue la política del titular del ejecutivo Federal?

Comentario 2.- Lamentable, muy lamentable cuando se tienen funcionarios improvisados y sin conocimiento. La conclusión apresurada de la “ciclovía” de la avenida Himno Nacional, solo ha demostrado la ignorancia e incapacidad, así como la corrupción de quienes la están realizando.- Amen de que el pavimento por donde circulas lo biciclos, está en condiciones deplorables, y tiene parches, encharcamientos y desniveles por todos lados, ahora con la pintada de la señalización horizontal en los cruces de calles y avenidas, se ha dejado ver la pésima calidad de la pintura que se utiliza, pues no han pasado ni dos días de que se ha impreso, cuando ya se está borrando. De ser así, cuando vayan a inaugurar, tendrán que volver a pintar en su totalidad toda la rúa. Así como los trabajos de bacheo “profundo” que solo va a dejar a esta importante avenida como rompecabezas. ¿Acaso el Señor Arcadia y sus huestes tiene algunos estudios o conocimientos de ingeniería vial, o los titulares de las áreas de infraestructura municipal e imagen urbana conocen algo de vialidad? Y ¿así Xavi Nava quiere la candidatura panista a la gubernatura? No es posible que en este sentido Don Pollo haya tenido mejores asesores.

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