«Respiramos Veneno» en la Zona Metropolitana por Ladrilleras: Especialistas

Alrededor de 150 ladrilleras ubicadas en la zona norte de la Capital potosina, Soledad y Villa de Reyes afectan desde hace años la salud de más de un millón de habitantes en la zona metropoltana sin que haya algún intento de las autoridades de los tres niveles de gobierno por evitarlo, además, los centros de monitoreo de la calidad del aire son insuficientes y deficientes los cuatro existentes.

La zona metropolitana está a dos fuegos en cuanto a emisiones altamente contaminantes, pero las ladrilleras son muy dañinas para la salud humana, especialmente la de los niños, así lo denunció Juan José Rodríguez en su columna Las Nueve Esquinas, publicadas en Pulso, donde lamenta que no haya ningún plan para tratar de resolver el grave problema de las ladrilleras, que “todos los días nos hace respirar muerte, lenta pero muerte al fin. Sobre todo a nuestros niños”.

Con información de expertos en estos temas, como el doctor Fernando Díaz Barriga, el ingeniero David Atisha, el abogado y activista Luis González Lozano y varios profesionistas más, las Nueve Esquinas menciona que en la zona norte de la ciudad y el sur de Soledad existen alrededor de 150 ladrilleras, en tanto que en ejidos de Villa de Reyes, como Pardo y Laguna de San Vicente, existen otras tantas desde hace años.

Teóricamente, los rústicos hornos de las ladrilleras deberían funcionar con leña, pero explica que desde hace años encontraron combustibles más baratos en las llantas usadas, basura y cosas por el estilo. Sin embargo, de un tiempo a la fecha los estudiosos del problema, técnicos y científicos, han detectado que esos hornos están quemando materiales peligrosísimos, tales como desechos industriales y, ojo, aparatos electrónicos inservibles con todo y carcasas de plástico.

En vez de que con los años se logre mitigar esta amenaza para la salud colectiva, las ladrilleras y sus quemas indiscriminadas alcanzan niveles alarmantes de contaminación. La solución es sustituir esos centenares de anticuados hornos por otros de gas, eléctricos o de aceites reciclados.

Además, afirma la publicación, que frente al ascenso en materia de contaminación atmosférica, la capital y su zona metropolitana carecen de un buen sistema de medición de calidad del aire, necesario no solamente para saber qué estamos respirando sino para sustentar medidas correctivas y preventivas; para determinar eventuales alertas y “para saber si mejoramos o empeoramos”.

La ciudad cuenta con cuatro estaciones de monitoreo de la calidad del aire, distribuidas en los cuatro puntos cardinales de lo que era la mancha urbana hace lustros. En opinión de los expertos, se necesitan cuando menos tres más, una en Pozos, otra en Soledad y una más en la zona de las Lomas.

Las cuatro estaciones existentes cuentan con equipos que no cumplen a cabalidad su cometido, y es urgente que se modernicen. En teoría, cada punto de monitoreo debería medir seis elementos contaminantes. Ninguno lo hace. Alguno mide cinco y otros cuatro, si no es que menos. El costo por una estación de monitoreo moderna y eficaz es de aproximadamente 5 millones de pesos.

Finalmente, Rodríguez Medina puntualiza que “frente a requerimientos como éste, indispensables para prevenir una amplia variedad de males respiratorios, pulmonares, cancerígenos y neurotóxicos, el Gobierno del Estado, que no es el único al que compete la responsabilidad del caso, pero al que sí le corresponde ser promotor o gestor de la participación de los niveles federal y municipal, por el alto impacto en los niveles de salud del millón y pico de seres humanos que habitamos la capital, buena parte de Soledad y de Villa de Reyes”.

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