Violencias e interseccionalidades

La interseccionalidad en los feminismos es importante ya que si perdemos de vista los distintos contextos y situaciones que atraviesan y viven las mujeres, muy probablemente estaríamos minimizando las violencias sufridas por éstas y creando políticas públicas que solamente servirían para cumplir con lo acordado en los instrumentos legales, dejando de lado a las mujeres.

Todas las mujeres vivimos y atravesamos las violencias de distinta forma, en diversos lugares y con agresores diferentes, que a su vez tienen variadas intenciones. Lo anterior es el caso de las mujeres racializadas quienes han protagonizado una incansable lucha para el reconocimiento de sus derechos.

En 1982, Akasha Gloria Hull, Patricia Bell-Scott y Barbara Smith editaron el libro “All the women are white; all the blacks are men, but some of us are brave”, frase que retoma oportunamente Kimberle Crenshaw para dar inicio a su artículo Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory and Antiracist Politics el cual será la base para esta presente reflexión.

Para los casos de discriminación y violencia de género hacia las mujeres racializadas, la concepción que hay sobre la raza y el sexo por separado no es suficiente para su análisis y comprensión, ya que siempre hay relación entre estos dos y a su vez entre otras interseccionalidades.

Hay casos de violaciones a mujeres racializadas por parte de hombres blancos que se usaban y se siguen usando como un arma de control y terror; estos casos para el sistema legal eran impensables, lo cual no significa que ya no sea así, sino que son casos que tienden a ocultarse o a invisibilizarse. Además, detrás de estos discursos políticos existe un imaginario de que las mujeres racializadas no son «vírgenes», lo cual, inadecuadamente resta importancia a algo que es sumamente grave.

Las mujeres racializadas han luchado constantemente por sus derechos laborales a través de demandas individuales, colectivas, legales y por medio del activismo; lo que les permitió lograr su reconocimiento, pero muchas veces únicamente por el hecho de ser mujeres, invisibilizando que la discriminación también es por su color de piel.

Las demandas de las mujeres racializadas han replanteado la manera de ver las categorías de sexo y raza, colaborando así a dejar de lado la ideología neo liberal de la modernidad, que hace que las personas no tomen en cuenta que en colectividad se pueden acceder a aún más privilegios para todas las personas sin distinción de raza o sexo.

La lucha por los derechos de las mujeres racializadas, no está alejada de la realidad que viven las mujeres de los pueblos de origen en toda América (algunas de ellas afrodescendientes), pues son constantemente orilladas a vivir violencias impensables que se tienen que visibilizar y que necesitan ser ecuchadas. El terrorismo constante que se genera por diversos factores, como la ocupación de las tierras por empresas privadas que terminan en migraciones obligadas o por conflictos armados, son realidades parecidas a las que vivieron y viven las mujeres racializadas en la lucha por el reconocimiento de sus derechos y de las interseccionalidades encarnadas en sus cuerpos por la raza y el sexo.

El caso de Colombia en el conflicto armado, el caso de México en la guerra causada por el narcotráfico, o los casos de las migrantes de América Central y del Sur en su paso por México; son casos que ejemplifican esta comparación, casos en los que las mujeres han sido violadas como arma de guerra y en donde sus derechos han sido violentados en su totalidad.

@danielaolro

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