La seguridad en nuestra patria

Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.
Aristóteles.

De verdad parece que el sufrimiento no termina para muchas y, cada vez más, familias mexicanas, lo padecen. Desapariciones, asesinatos, extorsiones, asaltos, torturas y más, abonando a al crecimiento de la impunidad. Todos los días amanecemos con estas noticias, como un bombardeo lastimoso y real, de en que nos hemos convertido como sociedad. Así, para quienes aun queremos conservar la capacidad de asombro y además de indignación, no se ve el final, pero igualmente, vemos el fracaso social en el que todos tenemos responsabilidades.

En primera instancia habría que reflexionar, desde lo más íntimo de nuestro ser, cual es la aportación que damos a nuestra sociedad y si esta contribución ayuda a mejorar o, nos perjudica como sociedad o, si habría posibilidades de mejorar.

Parece que los seres humanos de nuestra patria, están siendo llevados a un rincón, donde obligados por la indefensión y, en muchos casos por la indiferencia oficial, puedan ir por el camino en la búsqueda de justicia por defender los suyo y de lo que les favorece, pues las instituciones que estaban encaminadas, contratadas para tal efecto, para defender a la sociedad de los infractores, no están y, las que quieren permanecer, como nuestro Ejército Nacional, ha sido forzado a ser rehén, en ocasiones de la delincuencia.

Organizaciones disfrazadas de “ciudadanas”, con el pretexto de serlos, provocan a nuestro ejército ante ilícitos cometidos por ellos, obligándolo a retroceder frente a quienes delinquen y, a quienes defienden, convirtiéndose en delincuentes. De verdad esto crece y lastima, no solo a nuestros soldados, también lo hace a la población que cifra su seguridad en ellos.

Progresa la fuerza del estado y la imposición de la ley pero, parece que sólo lo hace en contra de quienes trabajan, colocándolos en algo así como una dictadura. Por el contrario, se llama a los delincuentes a portarse bien y a retornar el camino correcto dentro de lo legal. Los llamado son, de verdad increíbles y la desigualdad con que se aplicaría la ley es descomunal. No es lo mismo para ellos, como para nosotros.

¿Será ya un hecho la amnistía? ¿De verdad ponderemos volver a tener paz social, con llamados en este sentido? Con toda mi convicción, desearía que así fuese y pudiéramos apartarnos de tanto dolor que se infringe a gente inocente que, cuando desaparece o, son asesinadas, lo primero que se dice, es que, están en contubernio con criminales, no  importando que sean o, no inocentes.

Cuando una persona pide justicia, es porque desea tener y, demostrar que tiene la razón. Desde aquí habría que tener personas que realmente en la imparcialidad y, bajo el imperio de la ley , se busque ser justos desde la autoridad judicial, en la aplicación del derecho. Los llamados a portarnos bien, históricamente nunca han sido acatados, ni siquiera desde la familia, así, lo que ha funcionado es el respeto forzoso a lo establecido.

Los retos de las autoridades pero, igualmente de la sociedad es recuperar las mejores prácticas en nuestra relación cognitiva pero, bajo el,cumplimiento de la ley y que esta sea impuesta por las autoridades que les compete.

Las agresiones a nuestro ejército nacional y, soportarlas, agravan más la falta del estado de derecho y la impunidad aumenta.

@jaimechalita

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