La violencia que enfrentan las mujeres ¿Hasta cuando?

En base a lo difundido en semanas anteriores en los medios de comunicación masiva, así como en las redes sociales, con respecto a la necesidad de actuar en favor de las mujeres, quienes al grito de “ni una menos” y otras expresiones subidas de tono, pedían detener la violencia que a diario experimentan en una sociedad, misma que debe adquirir mayor conciencia con relación a que tal problemática compete a todos; la pregunta es:¿la ciudadanía y las autoridades ya se olvidaron de esta situación?

Ha de mencionarse que la violencia no es un fenómeno actual, porque en otros tiempos esta se hacía presente a través de la Iglesia que castigaba por medio de la Santa Inquisición, en las familias los tutores “educaban” a golpes, los docentes decían y propinaban daños bajo el permiso y la consigna de “la letra con sangre entra” y el gobierno por lo general tenía a su disposición una policía infame y agresora capaz de aplicar su propia ley. En estos tiempos poco se hablaba de derechos humanos y las acciones violentas ocurrían con cierta naturalidad, sin importar las secuelas generadas por el maltrato, asociado erróneamente al “respeto”.

Ojalá no quedarán patrones de conducta violenta en nuestra sociedad, deseable sería que los grupos de protesta no tuvieran que llegar a tomar medidas radicales para hacerse escuchar por los que tienen el poder; desafortunadamente suele haber desconocimiento del tema, así como falta de voluntad, y ejemplo de ello es cuando no se tiene plena conciencia de cuánto daño han hecho las conductas machistas que todavía frenan la equidad de género, a la par que permiten expresiones de violencia no tan fáciles de enfrentar.

El tema de la violencia debe ser difundido en todos los sectores de la población, porque no solo las mujeres lo sufren; hay acciones muy sutiles que suelen pasar inadvertidas, y que de atenderse podrían evitar conductas sexuales, psicológicas, verbales, físicas y económicas, que son capaces de dañar no solo a las mujeres, sino a todos. Con base en lo anterior, al identificar los tipos de violencia y como estos se hacen presentes en las acciones de la gente, las instituciones deberían replantear las metas y hacer lo propio; la familia, escuela, religiones y gobierno tienen como tarea evaluar los resultados a fin de corregir errores y mejorar resultados.

Preocupante es el hecho de que haya profesores, religiosos, políticos, padres de familia y representantes de distintas organizaciones que no hagan lo que es su obligación: todos ellos, como líderes de la sociedad deben asumir el verdadero rol que les corresponde, porque además son ellos a quienes se les debe ver como ejemplo en un contexto que demanda más oportunidades para todos, incluyendo a las mujeres, porque el empoderamiento del género femenino debe ser real, no una simulación o un mero discurso político.

Genera frustración que las cifras de feminicidios continúen al alza. Preocupante es que en lo que va del año, de acuerdo al Instituto de Mujeres en el Estado de San Luis Potosí se tenga registro de más de 20 delitos de esta índole. Cada que aumenta la estadística de tales atrocidades a buena parte de la sociedad nos duele, porque lo menos anhelado es que este dato siga en aumento. Nadie quiere ver en los medios la imagen de un familiar fallecido, y las preguntas que demandan respuesta son ¿hasta cuándo seguirá esto? ¿ha servido de algo la alerta de género promovida en varios municipios de nuestra entidad?

Las mujeres que por enésima vez en semanas anteriores alzaron la voz, exhortaron a la sociedad para que se tomen cartas en el asunto, reclaman atención por parte de todos y aunque independientemente de que buena parte de la ciudadanía reprueba la violencia cometida por ellas en el transporte metro, monumentos históricos y calles de la ciudad de México, el cuestionamiento es: ¿hasta cuándo se diseñarán políticas públicas que de verdad sean útiles para erradicar la violencia en San Luis y en México?

Hay mucho que decir en torno a la problemática de la violencia que enfrentan las mujeres, y estas breves líneas intentan concientizar para enfrentarlo, aún a pesar de la complejidad que posee; ante esta situación la sociedad no debe darse por vencida, porque si determinada estrategia no funcionó o evitó mejores condiciones, la realidad es que la violencia no se combate con más violencia, porque lejos de ayudar consolida lo que en otros años era común al educar con base en argumentos que generaban miedo y culpa.

En la sociedad preocupa que sigan los feminicidios que acaparan los titulares en los medios, por ello se requiere que desde las escuelas los maestros fomenten los valores, que las familias asuman la responsabilidad educativa que les corresponde, que los representantes de las religiones sean congruentes con respecto a lo que predican y hacen, y asimismo que el gobierno aporte recursos a las causas que favorezcan la demostración de mejores actitudes, y no solo opte por incrementar el número de policías o militares como posible solución.

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