El miedo es uno de nuestros peores enemigos

El miedo, nos nubla el pensamiento, acaba con la razón, domina nuestros sentimientos y hace que perdamos los valores que creíamos tener. Nos estanca en una sola posición: el temor que nos invade la oportunidad de defendernos y continuar adelante es imposible porque no sabemos que es lo que debemos hacer. Y cuando se tratan de milagros que esperamos recibir del Señor es el miedo más inhumano que pudiéramos tomar.

Porque cómo puede nuestro ingrato corazón ser así,  que sabiendo como sabe todo lo que le debemos a Dios, somos tan desleales que nos atrevemos a dudar en la integridad de su Divino e Infinito Amor, ese completo sufrido y abnegado Sacrificio que nos lo comunicó terminó en el suplicio de la Cruz. Como yo no creerle a Dios si es Todo poderoso y no hay nada absolutamente nada que se pueda oponer a su Divina Palabra en su Voluntad.

El valor de la Señal de la Cruz. Si supieras la importancia de esta oración, te garantizo que la pondrías más en práctica y perderías el miedo. “Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.” ¿Cuándo te despiertas, te haces la “Señal de la Cruz”? ¿Y antes de comer? ¿Y cuándo te vas a dormir? ¿Al menos una vez al día? Si supieras la importancia de esta oración, te garantizo que la pondrías más en práctica.

Muchas personas, al no entender la importancia de esa oración, la hacen de forma displicente, es decir, con escaso interés, haciendo apenas el gesto, sin la efectiva invocación a la Santísima Trinidad, porque no entienden la importancia de esa oración. La “señal de la Cruz” no es un gesto ritualista, sino una verdadera y poderosa oración. Es la señal de los cristianos, por medio de ella muchos santos invocaban la protección del Altísimo, a través de ella pedimos a Dios que, por los méritos de la Santa Cruz de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, Él nos libre de nuestros enemigos, y de todas las trampas del mal, que atentan contra nuestra salud física y espiritual.

Pero, vale la pena preguntarnos si tú, yo, o nosotros, ¿sabemos hacer “la señal de la Cruz”? , de forma solemne, sin prisa, y con la mayor devoción y respeto:

➕Por la señal de la Santa Cruz (en la cabeza): pedimos a Dios que nos dé buenos pensamientos, nobles y puros, y que Él aleje de nosotros los pensamientos malos, que sólo nos causan mal.

➕De nuestros enemigos (sobre la boca): pedimos a Dios que de nuestros labios sólo salgan alabanzas, que nuestro hablar sea siempre para la edificación del Reino de Dios y para el bienestar del prójimo.

➕Líbranos Señor, Dios nuestro (sobre el corazón): para que en nuestro corazón sólo reine el amor a la ley del Señor, alejándonos de todos los malos sentimientos, como el odio, la avaricia, la lujuria, haciéndonos verdaderos adoradores.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén – Es el acto liberador y debe ser realizado con la mayor reverencia, consciencia, fe y amor, pues expresa nuestra fe en el Misterio de la Santísima Trinidad, núcleo de nuestra fe cristiana, Dios en sí mismo. Debe hacerse con la mano derecha, llevándola de la cabeza a la barriga, y del hombro izquierdo al derecho. Ahora que sabes la importancia de la “señal de la Cruz”, hazla antes de salir de casa, antes de cualquier trabajo, en los momentos difíciles y en los momentos de alegría también.

Hazla sobre ti,  y siempre que sea posible en la cabeza de tu hijo, de tu esposo, de tu esposa, de tu hermano, de tu sobrino,… Pide a Dios, siempre, que Él te libre y a los tuyos, de todos los males, con el objetivo de hacerlo todo -despertar, comer, estudiar, trabajar, dormir, viajar. El nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

El miedo es uno de nuestros peores enemigos. Mira analicemos la Etimología del miedo. Cuando no es propio el miedo es una de las sensaciones humanas que más fácilmente podemos comprender. Si alguien afirma «tengo miedo» no necesitamos mucho más para entender qué está sintiendo. El miedo es colectivo, como el hambre y el sueño. Ni siquiera el amor, con su vasto repertorio de matices, logra competir con su carácter universal.

Desde luego, hay graduaciones en el miedo, nivelas e intensidades, pero frente a la palabra que lo designa todos interpretaremos más o menos lo mismo. Sin embargo, ni siquiera el miedo universal posee una fisionomía lingüística ajena a interpretaciones personales.

Repasemos un poco su historia, vista desde el punto de vista práctico según se expresa en el blog El Espejo Gótico. Mira, pon mucha atención en lo que escribo, resulta que en apariencia, todos conocemos la palabra inglesa Fear, que significa «miedo». En Inglés Antiguo no existía en esa forma específica, sino bajo el adjetivo færan, que normalmente se traduce por «aterrador»,  fær, «calamidad», y fyrhto, tal vez el más parecido de todos al fear moderno. En el Antiguo Sajón tenemos otra variante: faron, que designaba un estado de espera, inquietud, y acaso de inminencia; ya con un significado ligeramente distinto.

En Antiguo Alemán las cosas ya se tornan completamente diferentes. Por allí existía el término faren, «complotar», o sea confabularse, y feraz, «peligro». Los viejos norsos utilizaban la palabra færa, «burlar», y far, «daño, decepción». Todas estas voces son los padres del miedo en los países del norte. Ahora bien, ninguna de estas palabras nos permite identificarnos con el miedo que se intenta definir. No porque el miedo fuese diferente en aquellos tiempos, en todo caso, lo único diferente serían los móviles que lo disparan; sino porque cada pueblo tenía sus formas y costumbres para procesar el miedo.

Nuestra palabra Miedo proviene tal vez del latín Metus. Extrañamente, esta fuente sólo fue utilizada en nuestro idioma y en el portugués. El resto de las lenguas que buscaron en el latín para hallar una definición para el miedo eligieron como raíz la palabra Paura, «pavor»; por ejemplo en el francés paur. ¿Por qué esta distinción? ¿Por qué elegir una denominación distinta para algo tan universal como el miedo? Nadie lo sabe realmente. Pero quizás las cuestiones de género hayan jugado un papel preponderante en este asunto.

Todas las lenguas que abrevaron el término latín Paura le asignan al miedo una naturaleza femenina. En todas esas lenguas el miedo es mujer. Cualquier relación entre este hecho aparentemente azaroso con la realidad de la mujer en esas sociedades es producto de la más ingeniosa especulación.

El miedo es uno de nuestros peores enemigos. En un tratado sobre el origen del miedo y  poder del ahora de Eckart Tolle, se establecen varias premisas para reflexionar acerca del miedo como uno de nuestros perores enemigos: «Has mencionado que el miedo es parte de nuestro dolor emocional subyacente básico. ¿Cómo surge el miedo y por qué está tan presente en la vida de la gente? ¿No resulta útil una pequeña cantidad de miedo como sana autoprotección?…»

Pues bien y con base a las anteriores premisas puedo establecer que si no tuviera miedo del fuego podría meter la mano en él y quemarme, no evitas meter la mano en el fuego porque le tengas miedo, sino porque sabes que te quemarías, no necesitas tener miedo para evitar peligros innecesarios, basta un mínimo de inteligencia y sentido común.

En asuntos tan prácticos, es útil aplicar las lecciones aprendidas en el pasado; ahora bien, si alguien te amenazara con fuego o con violencia física posiblemente sentirías miedo, te alejas instintivamente del peligro, pero este no es el estado de miedo psicológico del que estoy comentando aquí, en el presente documento, el estado de miedo psicológico está divorciado de cualquier peligro real e inmediato.

El miedo es uno de nuestros peores enemigos. El miedo puede adoptar diversas formas, desazón, preocupación, ansiedad, nervios, tensión, temor, fobia, etc., el miedo psicológico del que estoy hablando siempre se refiere a algo que podría ocurrir, no a algo que ya está ocurriendo, tu estas en el aquí y ahora, mientras que tu mente está en el futuro; esto crea una brecha de ansiedad, y si te has identificado con tu mente y has perdido el poder de la simplicidad del ahora, esa brecha de ansiedad será tu constante compañera, siempre puedes afrontar el momento presente, pero no puedes afrontar algo que solo es una proyección mental, no puedes afrontar el futuro.

Además, mientras sigas identificándote con tu mente, el ego dirigirá tu vida, como señale anteriormente. Debido a su naturaleza fantasmal y a pesar de sus elaborados mecanismos de defensa, el ego es muy vulnerable e inseguro y se siente amenazado constantemente. Por cierto, esto sigue siendo cierto aunque externamente este muy seguro. Ahora bien, recuerda que una emoción, es la reacción del cuerpo a la mente, ¿Qué mensaje recibe continuamente el cuerpo desde el ego?, desde ese falso yo fabricado por la mente, “peligro, estoy amenazado”, y ¿Qué emoción genera este mensaje continuo?, pues genera miedo, por supuesto.

El miedo es uno de nuestros peores enemigos. El miedo parece tener muchas causas, miedo a la perdida, miedo al fracaso, miedo a que nos hieran y así sucesivamente muchos miedos, pero en definitiva, todos los miedos pueden resumirse en el miedo del ego a la muerte, a la aniquilación; para el ego, la muerte siempre está a la vuelta de la esquina; en este estado de identificación con la mente, el miedo a la muerte afecta todos los aspectos de tu vida, de mi vida, de nuestras vidas.

Por ejemplo algo tan aparentemente trivial y normal  como la necesidad compulsiva de tener razón en una conversación o discusión y demostrar que el otro está equivocado. ¿Quiénes son los sordos? Los que siempre tienen la razón, independientemente de lo que vayamos a hablar, yo tengo la razón, y siempre te lo he demostrado. Siempre te gano. Por ahí leí en una ocasión, que el matrimonio es una relación entre dos personas, en la que una siempre tiene la razón y la otra es el marido. Revisa si esta no es tu situación en tu casa.

Defender la posición mental con la que te has identificado, se debe al miedo a la muerte, si te identificas con una posición mental y resulta que estas equivocado, tu sentido de identidad basado en la mente se sentirá bajo una seria amenaza de aniquilación, por tanto tu como ego no puedes permitirte estar equivocado, equivocarse es morir; esto ha motivado muchas guerras y ha motivado o causado la ruptura un sin fin de innumerables relaciones.

Cuando dejas de identificarte con la mente, el hecho de tener razón o estar equivocado es indiferente para tu sentido de identidad, de modo que esa necesidad compulsiva, apremiante y profundamente inconsciente de tener razón, que es una forma de violencia deja de estar presente, puedes expresar cómo te sientes y lo que piensas con claridad y firmeza, pero no estará teñido de agresividad ni de actitud defensiva.

¿Quién soy cuando nadie me está viendo? ¿Qué cosas hago cuando no me van a felicitar, cuando no me van a agradecer? Estas son algunas preguntas importantes que debemos hacernos en algún momento de nuestra vida. ¿Cómo actúo cuando eso que estoy haciendo nadie se va a dar cuenta? La respuesta a esas preguntas,  dan por resultado exactamente lo que es mi verdadera identidad. El misterio de la libertad no lleva a esta pregunta: ¿Quién es la persona libre?, libre es aquel que puede decidir, y completo la definición, y que asume las consecuencias de la decisión, a eso se le llama responsabilidad.

Cabe resaltar que se usa la palabra “responsabilidad” de forma deliberada a fin de no confundirla con la “culpa”, la cual tiene connotaciones negativas implícitas desde el punto de vista psicológico. Tiene que ver también con el “¿Cómo me trata?” Tu sentido de identidad, deriva entonces de un lugar más profundo y verdadero dentro de ti, no de la mente.

Observa cualquier actitud defensiva que surja en ti, ¿Qué estas defendiendo? Una identidad ilusoria, una imagen mental, una entidad ficticia, haciendo consiente este patrón y observándolo, puedes romper la identificación con él, y el patrón inconsciente comenzará a disolverse rápidamente a la luz de tu conciencia, este es el final de todas las discusiones y juegos de poder, que son tan corrosivos para las relaciones. Gana todas las discusiones, y perderás el corazón de tu marido, de tu esposa, de tu pareja; pierde las discusiones, ganaras el corazón de tu marido, de tu esposa, de tu pareja.

El miedo es uno de nuestros peores enemigos. El poder sobre los demás es debilidad disfrazada de fuerza, el verdadero poder está dentro y está a tu disposición ahora. De modo que cualquiera que este identificado con su mente y por lo tanto desconectado de su verdadero poder, de su yo profundo enraizado en el ser tendrá el miedo a su constante compañero.

El número de personas que ha ido más allá de la mente es muy reducido, por eso puedes considerar que prácticamente todos aquellos que te encuentras o que  conoces, viven en un estado de temor, únicamente varia su intensidad, que fluctúa entre la ansiedad y el pavor en un extremo de la escala y una baba intranquilidad y una lejana sensación de amenaza en el otro.

La mayoría de la gente solo toma conciencia de él cuando adopta una de sus formas más agudas. El miedo es uno de nuestros peores enemigos, nunca lo olvides, por lo tanto debemos tener calma, la calma, se ha dicho, es el idioma que habla Dios, y todo lo demás es una mala traducción.

En realidad, la calma es lo mismo que el espacio. Hacerse consciente de la calma siempre que la encontremos en nuestra vida nos conectará con la dimensión sin forma y sin tiempo que hay dentro de nosotros, lo que está más allá del pensamiento, más allá del ego. En algún momento de su vida, la mayoría de la gente se da cuenta de que la vida no es sólo nacimiento, crecimiento, éxito, buena salud, placer y victorias, sino también pérdida, fracasos, enfermedad, vejez, decadencia, dolor y muerte.

Convencionalmente esto se etiqueta como «bueno» y «malo», orden y desorden. El sentido de la vida de la gente suele asociarse con lo que se considera «bueno», pero lo bueno está en constante peligro de hundimiento, descomposición, desorden. El miedo es uno de nuestros peores enemigos. Así como Yo soy se me puede etiquetar como «bueno» y «malo», orden y desorden, pero así con Yo soy realmente soy el mismo Orden del cual se derivan desde toda la eternidad todos los bienes, así Satanás, criatura criada y culpable, desde su funesta caída, lleva consigo a todo Desorden, comunicándolo y esparciéndolo a todo cuanto  toca.

Satanás desde que la Soberbia llenó su corazón es el mismo DESORDEN. Todo desorden procede, como causa indispensable de él. No se puede ponderar el grande desorden que existe en el mundo y en las almas y en la vida del espíritu. Este maldito vicio que quita la paz y la aleja, todo lo inficiona (corromper a una persona con malas costumbres) y a todos alcanza, porque la Paz, o sea el Espíritu Santo que la produce no puede acercarse ni morar en donde hay Desorden.

Existe Desorden en la memoria, en el entendimiento y en la voluntad del hombre, existe en todos sus sentidos  potencias, en sus actos interiores y exteriores ¿y saben qué produce o quién es el padre del pecado? EL DESORDEN. Este Desorden, en más o menos grados produce todo los pecados, en mayor o menor extensión. ¡Miren si es horrible y peligroso el Desorden!

Un alma ordenada NO PECA, y si cae en alguna flaqueza luego se levanta y ordena, porque la Oración la sostiene, más un alma desordenada irá de precipicio en precipicio, hasta estrellarse y hundirse en el profundo abismo de su predicación eterna. Todos los vicios nacen del Desorden y son sus inseparables compañeros. Existen desórdenes en el comer, beber, vestir, dormir, recrearse y en todos los actos del cuerpo y también del alma. En el Desorden de las pasiones está el pecado.

La vida espiritual está en gran parte, en Desorden, debiendo ser  la del purísimo ORDEN. Mucho hay que lamentar en las Religiones y en los que se llaman míos, tan grande mal. El día que el alma se ordena, se santifica, y mientras no se ordena, no puede decir que sea Mía, porque Yo no acepto lo que es enemigo de mi Divinidad. Por lo mismo, en donde habita el Desorden, o sea el pecado, la Soberbia, Envidia, Celos y además pasiones viles y rastreras, NO son más que un Desorden, es decir, el completo desequilibrio  de mis Santas Leyes.

¡Cuánto Desorden existe! ¡Cuánto tengo que lamentar en el mundo y en las almas que se llaman mías! Las pasiones son las que en mil ocasiones mueven a las almas, existen algunas que pecan todavía su vida en un continuo Desorden. Los únicos remedios contra el Desorden son: la Rectitud, el Trabajo, la Correspondencia y la Fidelidad, unidas a una suma Docilidad que deben tener con un Director Santo. Es decir con Dios.

El miedo es uno de nuestros peores enemigos. Recuerda muy bien, el que te inquieta y te atormenta es Satanás; el que te ilumina y consuela es Dios. (Carta de Padre Pío ). El alma que es cada vez más impulsada a bajarse y a humillarse ante su Señor, y al mismo tiempo se ve urgida a sufrir todo, a soportar todo, para merecer la aprobación de su celestial Esposo, no puede menos de reconocer que todo eso le viene de Dios.

Los profundos anhelos de amor del alma hacia su Señor no son, no pueden ser, alucinaciones o ilusiones. Por tanto, vuelvo a garantizarte que es la gracia de Jesús la autora de cuanto de hermoso acontece en ti. Por eso, deja que tu divino Esposo actúe en ti y te conduzca por los caminos que Él quiere. Todo lo que experimentas dentro de ti al verte rodeada de tantas almas piadosas, todas ellas dedicadas a amar y a servir al Señor, es señal de que tu alma busca con convencimiento y ardientemente a su creador. Y El miedo ya no será uno de nuestros peores enemigos.

Los vicios opuestos a las virtudes de Orden, pues son los vicios del Desorden. Así como Yo soy el mismo Orden del cual se derivan desde toda la eternidad todos los bienes, así Satanás, criatura criada y culpable, desde su funesta caída, lleva consigo a todo Desorden, comunicándolo y esparciéndolo a todo cuanto toca. Satanás desde que la Soberbia llenó su corazón es el mismo DESORDEN. Todo desorden procede, como causa indispensable de él. No se puede ponderar el grande desorden que existe en el mundo y en las almas y en la vida del espíritu. Este maldito vicio que quita la paz.

Y la aleja, todo lo inficiona y a todo alcanza, porque la Paz, o sea el Espíritu Santo que la produce no puede acercarse ni morar en donde hay Desorden. Existe Desorden en la memoria, en el entendimiento y en la voluntad del hombre, existe en todos sus sentidos  potencias, en sus actos interiores y exteriores ¿y saben qué produce o quién es el padre del pecado? EL DESORDEN.

Este Desorden, en más o menos grados produce todo los pecados, en mayor o menor extensión. ¡Miren si es horrible y peligroso el Desorden! Un alma ordenada NO PECA, y si cae en alguna flaqueza luego se levanta y ordena, porque la Oración la sostiene, más un alma desordenada irá de precipicio en precipicio, hasta estrellarse y hundirse en el profundo abismo de su predicación eterna. Todos los vicios nacen del Desorden y son sus inseparables compañeros. Existen desórdenes en el comer, beber, vestir, dormir, recrearse y en todos los actos del cuerpo y también del alma. En el Desorden de las pasiones está el pecado. La vida espiritual está en gran parte, en Desorden, debiendo ser  la del purísimo ORDEN.

Mucho hay que lamentar en las Religiones y en los que se llaman míos, tan grande mal. El día que el alma se ordena, se santifica, y mientras no se ordena, no puede decir que sea Mía, porque Yo no acepto lo que es enemigo de mi Divinidad.  Por lo mismo, en donde habita el Desorden, o sea el pecado, la Soberbia, Envidia, Celos y además pasiones viles y rastreras, NO son más que un Desorden, es decir, el completo desequilibrio  de mis Santas Leyes. ¡Cuánto Desorden existe! ¡Cuánto tengo que lamentar en el mundo y en las almas que se llaman mías! Las pasiones son las que en mil ocasiones mueven a las almas, existen algunas que pecan todavía su vida en un continuo Desorden.

Los únicos remedios contra el Desorden son: la Rectitud, el Trabajo, la Correspondencia y la Fidelidad, unidas a una suma Docilidad que deben tener con un Director Santo. Dios.

Monterrey, Nuevo León

Julio 8, 2019

Entre Griegos y Troyanos

Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García

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Twitter: @FerranFercho

WhatsApp: 4444-16-9864

EL MIEDO ES UNO DE NUESTROS PEORES ENEMIGOS

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