La indiferencia de los buenos

La persona que ama tiene una llama en el corazón, y la que ama y sufre tiene el corazón en llamas. Lo preocupante no es la perversidad de los malvados, lo preocupante es la indiferencia de los buenos, al hablar de Indiferencia, no debemos olvidar que procede también de la Disipación. La Soberbia, la Frialdad y la Tibieza forman su atmosfera. La Indiferencia llega a helar hasta tal grado el corazón, que nada es capaz de volverlo a la vida de la Gracia.

Este horrible vicio hace que la Infidelidad y la Inconstancia suban de punto. El Sello de la Indiferencia es la Ingratitud. Una alma pecadora tiene remedio; un alma indiferente no lo tiene. La Indiferencia es la reina de los vicios: es la que lleva al alma a la Impenitencia final y de ésta al infierno. Las almas pecadores y aun las almas obstinadas llegan con un golpe de la divina gracia a convertirse, más los indiferentes llevan en su ser la Ceguera, Sordera y lo Mudo total. Abrimos los ojos y vemos como tratamos a la gente que amamos.

Primero, los ciegos. En una ocasión escuchando a un sacerdote que hace misiones. Y esto lo comentaba porque decía que había gente que gracias a su ceguera no alcanza la felicidad porque ni siquiera se dan cuenta de todo lo que tiene. Un día en una de sus misiones este sacerdote entra a una casita de cinco por cinco metros la casa, ahí no había más que un lavabo, un tubo que salía a un tinaco,
Ventanas muy modestas, techo de asbesto, un petate para seis personas, King Zize, pero petate, papá, mamá y cuatro hijos, una televisión del año de la canica muy antigua, me encontraba ahí dice el Padre junto con ocho misioneros laicos, y nos dice la dueña de la casa, Padre, ¿Les ofrezco unas quesadillas? Se voltean los ocho laicos a verles las manos a la señora llenas de tierra en las uñas de estar trabajando en el campo, y los ocho respondieron, no, no se preocupe, ya desayunamos, como cree, etc. etc.

Yo que era el cura, no me podía negar, bueno pos yo si me hecho una quesadilla, se sale la señora y regresa los cinco minutos, porque ahí no había refrigerador, con queso en un periódico y tortillas envueltas en un trapo, y ahí en la puerta en un canalito común, me empieza a hacer mis quesadillas, se me quedan viendo otra vez los misioneros y me dicen ¿Se las va a comer?, pues mira, les dije, si tienen bichos serán asados, me eché tres quesadillas y aquí estoy. Pero a lo que voy es a esto, al salir, esta señora dijo una frase que no voy a olvidar en toda mi vida “Padre, pida mucho por los pobres, nosotros tenemos todo, pero hay gente que no tiene nada”. Ellos no eran los pobres.

Pida por los pobres, ¿quién sabe quiénes son? Nosotros tenemos todo. Me volteo a ver el lavabo, un tubo que salía a un tinaco, las ventanas modestas, el techo de asbesto, el petate para seis personas, King Zize, la televisión del año de la canica muy antigua, sin refrigerador y sin nada. ¿Quieres cambiar tu vida?, llegando hoy mismo a tu casa, haz dos inventarios, primero, el inventario de las cosas que tienes, no te van a alcanzar 40 páginas de computadora. Tienes 200, 300, 500, alguno tendrá dos mil metros, alguno tendrá dos casas o tres, un coche, dos, tres, motos, bici.

Entra a tu cocina y sorpréndete, un aparato para cada cosa. Entra a tu armario, 80 trajes y vestidos y todavía tienes la desfachatez de decir en la mañana “¿Qué me pongo?” No tengo ni que ponerme, 50 pares de zapatos, ¿Qué llevo hoy? Que barbaridad. Y esto no lo dice para recriminártelo, ten lo que queras, nada más pregúntate ¿Qué me falta? Y ese es el inventario de las cosas que tienes, 4 recamaras, etc, etc.

Segundo. Tu inventario moral, más importante, ¿Qué es un inventario moral? Primero, tengo a Dios, dice santa Teresa, “quien a Dios tiene nada le falta”.
Pregunta curiosa, ¿Tienes a Dios?, si no tienes a Dios, aunque tengas todo lo que he dicho y más, no tienes nada. Pero no solamente tienes a Dios, Tengo a Dios, tengo una mujer, tengo un marido, tengo tres hijos, tengo salud, tengo inteligencia, tengo trabajo, que me permite ganar, gastar, invitar, comprar, regalar, divertirme. Haz tu inventario moral y no volverás a quejarte en toda tu vida.

Tengo una oficina, que maravilla, no volverás a quejarte; leí por ahí un proverbio árabe que dice, Yo me quejaba porque no podía comprar zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies. ¿De qué te puedes quejar? Esto me recuerda a una persona que se encontró a un amigo en la calle y le pregunto ¿Cómo te va de matrimonio? la respuesta fue, no me puedo quejar, ¿Qué te va muy bien o qué?, la respuesta fue, no me puedo quejar, si me quejo mi mujer me desbarata. No te vuelvas a quejar de nada, abre los ojos.

Segundo, los sordos, ¿Quiénes son los sordos?, no son los que tú conoces que van por la calle con un aparatito, esos oyen de maravilla. Y si de plano no oyen, se inventan como escuchar. Beethoven, compuso su 9ª sinfonía y dicen que es mejor de todas estando casi sordo, esos no son los sordos. ¿Sabes quiénes son los sordos? sordos y sordas; quienes no quieren escuchar, quienes no saben escuchar, y quienes ya no pueden escuchar. A fuerza de no querer y no saber ya no pueden, y esto es tremendo No escuchar, no sabes el daño que le haces al matrimonio, (¿a quien mas le haces daño?

Consejo para los señores, los hombres, a la mujer hay que escucharla todos los días, o por lo menos cada vez que te lo pida, escúchala siempre, una mujer que se siente escuchada se siente amada. No te pide que le soluciones la vida, solo quiere que la escuches, si viene de pelear con su hermana, ¿tú que le vas a arreglar? Nada, pero escúchala. Consejo practico, para los señores hombres, escuchen a su mujer y mientras habla, cíclicamente vayan metiendo frases como esta, “no me digas”, “que más”, “que barbaridad”, con estas tres frases puedes estar hasta media hora. Cambiales un poquito el orden y ya está, que se sienta escuchada.

¿Quiénes son los sordos? Los que siempre tienen la razón, independientemente de lo que vayamos a hablar, yo tengo la razón, y siempre te lo he demostrado. Siempre te gano. Por ahí leí en una ocasión, que el matrimonio es una relación entre dos personas, e la que una siempre tiene la razón y la otra es el marido. Revisa si esta no es tu situación en tu casa. Y fíjate, cuando te cueste ceder, tu piensa esto, gana todas las discusiones, y perderás el corazón de tu marido, de tu esposa, de tu pareja; pierde las discusiones, ganaras el corazón de tu marido, de tu esposa, de tu pareja.

Hay poquísimas cosas de las que realmente vale la pena discutir, ¿Dónde vamos a trabajar? ¿En qué ciudad vamos a vivir? ¿Cuántos Hijos queremos tener? ¿En qué colegio los vamos a meter? Son cuatro las cosas que vale la pena discutir, si, ¿Qué hacemos con tu mamá? Cinco cosas que vale la pena discutir. En cambio, ¿Sabes cuáles son las discusiones que deterioran tu matrimonio? ¿Cerraste la puerta? No, yo salí primero, no yo salí primero, no, yo me Salí por la de atrás, te gane.

¿Cerraste el gas? No, siempre lo cierras tú, sí, pero pensé que me ibas a echar una mano, no me lo pediste. No pos yo te dije, no pos quien sabe que, siempre tengo yo que hacer todo. ¿Valía la pena discutir por el gas?, en este momento cada uno de los que me leen trate de recordar que discute con el marido, con la mujer, y quédate con esto; pierde las discusiones, y quédate con el corazón de tu marido, de tu esposa, de tu pareja.

Tercero, Los mudos. Enfermedad terrible, el daño que le hacen al matrimonio, los mudos no son, ni las mudas las que tú conoces, esos hablan de maravilla, hasta aprenden el lenguaje de los sordomudos, yo tengo un ejemplo muy bonito en mi casa porque mi papá y mi mamá, puedo hablar porque no están aquí, mi papa ya murió hace muchos años, y mi mamá está en mi casa, se conocieron cuando ella tenía 12, mi papá 17, se casaron cuando ella tenía 19 y el 25, algo así, si claro, pero estoy hablando de que se conocieron en el 57 algo así en el 55, corrían aquellos tiempos en los que se podía ver a la novia el domingo después de misa media hora delante del papá, la mamá, tres hermanos, un perro y un perico.

Mis papas se querían muchísimo y se querían ver más, los dos aprendieron el lenguaje de los sordomudos, me cuentan mis tías, que Vivian en el centro de Puebla, en estas casas que tienen un balcón, uno enfrente del otro, a las 5 de la tarde todos los días ahí, abrían la cortina y comenzaban con gestos a decirse que hiciste, que no hiciste, nos vemos mañana, como estas, hasta que aparecía mi abuelo por ahí con otro tipo de gestos y se acababa el dialogo.

Cuando se casaron, a veces yo preguntaba en la mesa, somos 6 hijos, ¿Qué vamos hacer el domingo? Mi papá extendiendo la mano la mi mamá y enseñando la palma, y le decía, no digas nada, y se empezaban a comunicar con señas a dónde íbamos a ir y los hijos viendo así, que no nos enteráramos. Quien quiere comunicar, se las arregla. ¿Sabes quiénes son en una palabra los mudos? Los que no saben trasmitir sus sentimientos, y que daño le hacen al matrimonio. ¿Cuándo tú y tu pareja eran novios, se decían: te quiero, te amo, te necesito, princesa, bombón, mi amor. ¿Dónde quedo todo lo que se decían ustedes cuando eran novios?

Ya sabe que la quiero, que lo quiero, díselo, en verdad díselo, ¿Sabes cuánta gente sufre porque no le dicen te quiero. No solamente es te quiero, te amo, te necesito. Pregunta curiosa, ¿Hace cuánto tiempo que ustedes dos no se piden un perdón sincero? No me refiero al hay perdón, te pise, eso es una estupidez, que bueno que pidas perdón, perdón por mis deficiencias, por lo que no te hace feliz, por lo que no he sabido corregir. ¿Hace cuánto que no otorgan un perdón sincero? Llevamos hace diez años desde que me la hiciste y todavía no te salgo al paso y te digo no pasó nada, ya, se acabó.

Otra, ¿Hace cuánto que no le dices a tu mujer que esta guapa? A una mujer hay que decirle que esta guapa tres veces a la semana, si se puede cinco que bueno, pero si no, tres, de diversas maneras, que guapa estas, que linda, que bonito vestido, te quedan muy bien los aretes, díselo como quieras, pero díselo, propósito de estas reflexiones, terminando de leer este artículo, agarras a tu mujer, la vez a la cara y le dices, que guapa estás, después te confiesas si quieres, pero primero dile que guapa estas.

La analogía de la Ceguera, Sordera y lo Mudo total y la indiferencia. Está fatal insensibilidad para todo lo divino, que les cierra por completo las fuentes del arrepentimiento y de la gracia. Con la Ceguera, Sordera y lo Mudo total. Las almas llegan a esta total indiferencia, cúspide que corona a todos los vicios, por la misma escala que los vicios le proporcionan. Satanás va conduciendo de la mano a estas desgraciadas almas hasta hacerles tocar la cumbre maldita de la indiferencia, a la cual por la Soberbia e impureza llegan con más prontitud que por otros vicios, porque estos de un modo especial hielan a las almas y las sumergen en esta emponzoñada fuente de la GLACIAL INDIFERENCIA.

La Indiferencia mata los sentimientos santos en el alma, le quita la vida de la gracia y la hunde en una atmosfera tan especial como venenosa de la cual jamás la deja salir. La Indiferencia santa, la cual hace que el alma pura se entregue totalmente a la Voluntad divina, no es por cierto esta Indiferencia de que hablamos; porque ésta es maligna, nacida en un corazón infame, y que tiene como injertados todos los vicios.

El pecado produce esta Indiferencia, el pecado la alimenta, la hace crecer y desarrollarse para dar con ella muerte eterna a la infeliz alma que la lleva consigo. Lo preocupante no es la perversidad de los malvados, lo preocupante es la indiferencia de los buenos. Nada de la vida espiritual conmueve a las almas indiferentes. Porque ven los Santos Sacramentos y todo lo divino, por los anteojos ahumados de la Indiferencia. Ni se atemorizan con las verdades eternas, ni se conmueven y derriten con mis ternuras, ni con los sacrificios que he hecho por ellas mismas.

La Soberbia las ha penetrado hasta tal punto, que se han sentado en su trono de tal manera que si Dios viniera a sus pies. El mismo Dios no las movería de su sitio. ¡Ah! Cuán gran desorden existe dentro de esta glacial Indiferencia a la cual nada es capaz de derretir. ¡Con qué empeño debieran las almas librarse de ella! La Indiferencia no toma, de un solo golpe posesión del alma, sino que va minándola poco a poco por los vicios que se llaman pequeños y no lo son.

Va minándola por los Respetos humanos, por la Comodidad, Molicie y Delicadeza, por la Debilidad y Fragilidad, por la Inconstancia y la Cobardía, por la Vanidad y la Pretensión: por la Murmuración y Ocultamiento, por la Ociosidad y el Fastidio, por la Excusa y la Mentira; por el Cansancio y Susceptibilidad; por el Fingimiento, Hipocresía y Disipación, y por fin, por el completo Sensualismo y todos los demás vicios crecidos en malicia e intensidad.

Esta es la maldita escala por la cual la desgraciada alma sube a la Indiferencia. Y ¡cuánta, cuánta existe en el mundo! La Indiferencia conduce a innumerables crímenes. El Infierno se goza al ver cómo cunde en las almas el Indiferentismo religioso. La Indiferencia no tiene remedio sino es por una total reforma interior de las almas. Cosa por cierto, bien difícil, si un torrente de especiales gracias del cielo no viene a conmoverla. Más ¡alégrate humanidad! Que las almas entonen cánticos de alegría. Mi grande Misericordia se ha conmovido y del cielo ha llovido el precioso rocío que cura todas las llagas del corazón.

¡Los oídos dispuestos! Esta es la grande palanca de la vida del espíritu. Por ellos se alcanza, para sí y para otros un sinnúmero de gracias y favores. Feliz el alma que los lleva consigo: pues posee un tesoro inapreciable que la conducirá a la vida eterna. Mas el Espíritu Santo solamente da esta gracia inestimable a las almas puras y sacrificadas, las cuales le son fieles y le aman, huyen de la Disipación y de todos los vicios, y viven la vida de la Oración y de la Gracia.

Estas almas que tengan los oídos dispuestos, aunque son raras, igualmente pueden existir en el mundo, que en el centro de un Claustro: más en cualquier parte siempre viven en el Silencio y en la Obscuridad en la Soledad y en la Pureza interna, y muy lejos del ruido tumultuoso de las pasiones y de los vicios. En las Religiones existe también mucha Sordera espiritual, la cual es aún más culpable que la de los mundanos. Existe también en las Religiones la Disipación, Inconstancia, Infidelidad e Ingratitud.

¡Cuántas cosas existen ahí que producen la Sordera espiritual, la cual mientras es más fina, puede ser más incurable! La Sordera llega al punto elevadísimo de sordera espiritual perfecta. Esta va amasada con la más refinada soberbia y con las más engañosas ilusiones. El alma escucha a satanás que está envuelto muy finamente. El alma se escucha a sí misma y cree que escucha al Espíritu Santo, el cual se halla MUY LEJOS de ella. Mas como la Sordera espiritual lleva consigo al más refinado Amor propio, el alma que la tiene ni cree que la lleva consigo, y a lo menos se encoleriza interiormente contra aquel que se atreve a descubrírsela.

Este vicio de la Sordera espiritual es muy hondo y muy grave para el alma. Es un mal digno de toda atención para todo el mundo y especialmente para las almas consagradas a Mí. Que se destierre de las almas la Sordera espiritual que existe y que no se deje entrar este daño que es tan monstruoso, puesto que es la Casa del Espíritu Santo. Más ¿sabes en donde se encuentra el remedio para la Sordera espiritual que tanto esteriliza el campo de las virtudes? En el ESPIRITU SANTO. Y ¿cuál es? LA GRACIA por medio de una firmísima Correspondencia pura, amorosa y constante.

Las pobres almas que ya no escuchan, oirán y entenderán mis inspiraciones por la práctica de las virtudes. Si esto hacen ellas se curarán. Los oídos muertos resucitarán por el Sacrificio, la Generosidad y la Constancia y los encallecidos volverán a percibir mi voz. Mas para alcanzar esto es indispensable que las almas busquen la Soledad interna y la Oración, y se habitúen a las mismas: porque estas dos puertas son las que más directamente conducen y acercan al Espíritu Santo.

Además, es claro que lo que estén más unidos con el Espíritu Santo podrán con más facilidad escuchar su voz, aún más, podrán escuchar sus gemidos, sus cánticos y sus arrullos. Todo está es fidelísima Correspondencia a la Gracia. Esta nunca faltará a los corazones que se renuncien, tomen su Cruz y me sigan. Los que tal hagan serán eternamente benditos de mi Padre, más serán malditos los que teniendo oídos no escucharon, y teniendo ojos no vieron. No basta oír y ver, puesto esto se queda para la materia, sino que se necesita que el espíritu escuche y vea con atención.

Ahora te toca a ti mi amigo lector, te toca a ti hacer una analogía de la Ceguera, de los ciudadanos ciegos, la Sordera de los ciudadanos sordos, y lo Mudo total de los ciudadanos mudos en su totalidad. Te toca a ti mi buen amigo hacer una analogía con la política de nuestro país. Lo preocupante no es la perversidad de los malvados, lo preocupante es la indiferencia de los buenos, que son ciegos, son sordos y se vuelven mudos cuando es hora de hablar y de expresar sus ideas y sus sentimientos, ante un país que deseas te escuche, y te topas con su Indiferencia.

Primero, los ciudadanos ciegos. El no ver, el ser ciego, sabes el daño que le haces a tu país ya hiciste tu inventario material y moral de las cosas que te da tu país y que en otros países no se tienen ¿A quién más le haces daño al no conocer de este inventario? Yo me quejaba porque no podía comprar zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies. ¿De qué te puedes quejar si eres un ciudadano ciego?

Segundo, los ciudadanos sordos, ¿Quiénes son los sordos? el daño que le hacen al país ¿Sabes quiénes son los sordos? sordos y sordas; quienes no quieren escuchar, quienes no saben escuchar, y quienes ya no pueden escuchar. A fuerza de no querer y no saber ya no pueden, y esto es tremendo No escuchar, no sabes el daño que le haces al matrimonio, (¿a quien mas le haces daño?)

Tercero, los ciudadanos mudos. Enfermedad terrible, el daño que le hacen al país, los mudos no son, ni las mudas las que tú conoces, esos hablan de maravilla, hasta aprenden el lenguaje de los sordomudos, Quien quiere comunicar, se las arregla. ¿Sabes quiénes son en una palabra los mudos? Los que no saben trasmitir sus sentimientos, y que daño le hacen a su país es tremendo, decía el difunto Presidente Kennedy “No preguntes que puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tu por tu país.”

¿Dónde quedo todo lo que decían ustedes del amor por México? México ya sabe que lo quiero, ¿Lo sabe México?, díselo, en verdad díselo. ¿Sabes cuánta gente sufre porque siente que México no lo quiere? No solamente “El Viva México Cabrones” Pregunta curiosa, ¿Hace cuánto tiempo que tu o ustedes dos no se piden un perdón sincero con México, o México con ustedes? qué bueno que ambos Ciudadano y México se pidan perdón mutuamente, perdón por mis deficiencias, por lo que no te hace feliz, por lo que no he sabido corregir. ¿Hace cuánto que no otorgan un perdón sincero ustedes y nuestro país? Para dar comienzo a un México más armónico y unido, No soy Inés pero para la solución a muchos problemas entre México y su gente por ahí presumo que es…
Es lo que hay y te aguantas.

Entre Griegos y Troyanos
Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García
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LA INDIFERENCIA DE LOS BUENOS

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